Macro Matters

Especulación a crédito y techo bursátil

Hoy exploraremos un indicador bastante seguido por muchos analistas estadounidenses que buscan diagnosticar la situación bursátil, y que yo encuentro de utilidad en momentos de un posible techo de mercado, me refiero al “margin debt”.

Endeudarse para especular

Dicho así, casi parece que estuviéramos hablando de un pecado grave, sobre todo si consideramos el destrozo que dicha práctica ha producido en nuestro país y cuyos daños a la correcta intermediación del ahorro no se quieren reparar. Aquello además se hizo con activos fijos, mientras que hoy hablamos especulación bursátil, de activos muy líquidos, con todo lo que ello implica.

Lo que en principio parece una práctica nociva no tiene porque serlo, ni a nivel individual ni colectivo, sobre todo si se consideran las proporciones de riesgo y los mecanismos de salvaguarda. Depende. De hecho, dada la situación bursátil actual, quienes tienen una hipoteca y a la vez un fondo de inversiones (sea de pensiones o no), de alguna manera están utilizando el crédito para especular; caso distinto sería si estuviéramos al principio de la recuperación global, allá por 2010, que era el momento para empezar a construir la cartera de inversiones. Hoy, el “lío” es otro.

También ocurre que hay muchos pretendidos puritanos de la economía y la política que se agarran a cualquier situación o argumento, lo retuercen y, a partir de ahí, construyen todo un catecismo sobre un supuesto capitalismo de casino que les viene muy bien para justificar otra casta confiscadora de la riqueza individual y colectiva. Detrás de esos populismos lo que suele haber en realidad es una operación de robo generalizado por parte de una camarilla de sinvergüenzas, como lo fueron los que montaron la fantasía del pisito. Ovejas entre lobos y, a más fantasía, mayor y mejor cacería; y ya saben lo que hay que hacer, ¿no?

“Margin debt”

Es un término anglosajón referido a un instrumento de financiación en la compra de acciones por el que la empresa de corretaje financia, todo o en parte, su adquisición, dando el cliente dichos títulos como garantía. Al saldo vivo del préstamo que financia esa adquisición de valores (securities) se le denomina “margin debt” y, lógicamente, el bróker cobra un interés por ese préstamo según el riesgo y las condiciones del mercado, mientras el inversor percibe dividendos y ganancias o pérdidas de capital.

Ya pueden imaginar cómo están las cosas con los QE y los tipos negativos, y hay gestores que ven “salir un humito sospechoso”, sobre todo en los mercados asiáticos y en el “calentón” chino. En cuanto a EE.UU., si estuvieran sufriendo un ejército de vende humo empujándoles la “hipoteca”, ya saben, “compra que nunca bajan”, etc., mientras el banco central toca la lira y cada día se salen instrumentos ad hoc para darle pabilo a lo cometa, entonces sí estaríamos en una burbuja, pero ese no es el caso.

El mercado de valores de Nueva York (NYSE) recoge una estadística sobre “margin debt” que debe ser informada por sus miembros y que, si bien no es todo el mercado global, es muy útil para analizar tendencias y, aunque de forma indirecta, sentimiento de mercado. ¿Y es mucho o poco? No vamos a hacer las cuentas al céntimo, pero, si hablamos de unos 450.000 millones de dólares sobre un balance de unos 82 billones, representaría solo un 0,6%. “Ya pero es que hay 4 NYSEs.”, pues multiplica. “¿Y el riesgo por derivados?” Ya lo vimos y hoy no toca, que estamos con el “margin debt” y el S&P500 de la siguiente gráfica. 

No digo que el “margin debt” total no sea una cantidad importante, o que no tenga su influencia en los índices, pero la realidad es que ese movimiento tan similar que hacen es más bien porque la subida de precios (y de la capitalización) incentiva (y requiere) un mayor uso del crédito, siendo el “margin debt” la variable dependiente y por ello, estudiarla, nos puede ayudar a diagnosticar el sentimiento de mercado.

Ese “margin debt” tiene una altísima correlación (R² = 0,9788) con el índice S&P500, tanta que es casi perfecta y muy bien podría servir como ejemplo de los libros de texto; para encontrar un caso igual habría que irse al IBEX y la Prima de Riesgo, algo que explica su reciente constipado, regalo de los amigos griegos de Podemos, y de George Soros. Además, el ajuste matemático es potencial y directo, indicando (en este caso) que el “margin debt” aumenta (o disminuye) más que proporcionalmente al aumentar (o disminuir) el S&P500.  

¿Indicador adelantado o retrasado?

La opinión dominante es que va con retraso, es decir, primero baja el índice y luego el “margin debt”, con lo que su rentabilidad predictiva de los techos de mercado sería menor de lo deseable. Yo no sería tan rotundo. Es cierto que analizando los primeros datos, de 1974 y hasta 1994 fue así; si observan los picos y valles de la siguiente gráfica verán que la mayoría de las veces va con retraso.

Sin embargo, si tomamos el período 1994-2015, encontramos que el “margin debt” comienza a adelantarse, aunque poco, a los picos o valles del índice en la mayoría de las ocasiones. Además, hemos de considerar, que tras dos crack bursátiles hay prudencia en el uso de la deuda.

También debo señalar que dicha prudencia no significa que el “margin debt” haya perdido su correlación en los últimos años, sino que la mantiene casi intacta (R² = 0,97).

Conclusiones

Antes que nada, lo que ha de considerarse es que, a diferencia de, por ejemplo, las hipotecas, si el valor de las acciones es menor que el del crédito, el prestatario habrá de aportar garantías adicionales y los prestamistas aquí no se andan con bromas, pudiendo incluso cerrarle las posiciones y ejecutarles judicialmente el pago del remanente, más intereses, gastos, etc. Por otro lado, quienes utilizan este sistema de inversión-especulación suelen ser profesionales del sector y el hecho de que se haya estabilizado en el último año es todo un toque de atención.

Pienso que detrás de esto está, aparte del miedo a un nuevo crack y de los continuos avisos de sobrevaloración bursátil, el hecho de que uno de los determinantes principales del valor de los índices esté siendo que las empresas están comprando acciones propias a un ritmo nuca visto, de modo que no son los fundamentos de las empresas sino la reducción cuantitativa del número de acciones el factor principal, y alarmas ha habido suficientes.

Adicionalmente, la revaluación del dólar, la posible subida de tipos de la FED, los QE, el efecto petróleo, los peores datos de China y el aumento de los riesgos deflacionarios han hecho que las expectativas de crecimiento de los beneficios sean magras, aunque, con la información disponible hasta el momento para el primer trimestre 2015, no se pueden confirmar dichas expectativas, por lo que habrá que revisarlo próximamente. 

De manera que, en estas fechas en que, conocidos los resultados empresariales del primer trimestre, se realizan correcciones a las inercias y los excesos del mismo, el que estos profesionales sigan manteniendo serias dudas sobre un rally alcista vuelve a reforzar esa sensación de fin de fiesta en los previos de cada dato de importancia, de que se acaba el baile, con lo que la estrategia sigue siendo la misma, bailar mientras suene la música, salvaguardando el porvenir, y que dure, que eso permite consolidar los proyectos sensatos, con futuro.

Tema aparte son las fantasías de nuestros políticos (todos), que ya eran imposibles cuando la economía española crecía entre el 6 y el 8% en términos nominales, cifras que no volverán y fuente de ensoñaciones, de procrastinación colectiva, de evasión, que consumen nuestra prosperidad presente y futura. Dos realidades de los tiempos que nos ha tocado vivir.


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