Macro Matters

España en el espejo japonés

Llevamos casi cinco años de crisis y dudo que alguien no partidista piense que lo hemos hecho bien y que vamos por el buen camino, yo al menos no lo creo. Así que, después de ver casos ejemplares, como el de Suiza o Alemania, incluso Polonia, vamos a compararnos con Japón, que está en el extremo con los malos gestores que, tras una burbuja financiera, se centraron en intereses de parte y hoy se dirigen al abismo político y económico.

Un poco de metadona

Como el caso japonés es bastante complejo y tiene muchas aristas, algo que vimos cuando revisamos su deflación, hoy nos centraremos en lo que nos tiene muy pillados y con un síndrome de abstinencia de caballo: la burbuja inmobiliaria, que es lo que realmente saben hacer los que nos han traído hasta aquí y de donde no quieren salir; todo eso de patentes españolas, la España competitiva y hacer las cosas bien en un mundo global es demasiado serio para algunos, así que empezaremos por los precios inmobiliarios de ambas economías.

Parecidos razonables

Obviamente la evolución de los precios no ha sido igual, que eso nunca ocurre, pero para ver las similitudes hemos cogido el pico español en precios de viviendas residenciales (dic-2.007/mar-2.008) para compararlo con el pico japonés (1.991) y el resultado especular es el siguiente:

Como puede verse en la gráfica anterior, nuestra inflación inmobiliaria (línea azul) ha sido más violenta que la japonesa, entre otras cosas porque aquí se convirtió en una forma de vida, mientras que allí se extendió también a la bolsa y a sus conglomerados y oligopolios industriales. Igualmente, la corrección aquí está siendo más violenta y gracias a esa bendición que es el euro, moneda para la economía real y no para vivir de inflar inmuebles que, además, a diferencia de las calidades japonesas, muchos están construidos de forma pésima.

Mientras más rápida sea la corrección, mejor, porque aquel pasado no tenía ningún sentido como forma de vida; otra cosa es el castigo económico de haber vivido esa fantasía o de no querer salir de ella. La previsión de precios para España la vimos en este enlace: crisis y precios de la vivienda, que como se ha ido cumpliendo no la cambiamos.

Burbuja crediticia

Que es lo que realmente valida que ha habido una burbuja financiera, entre otros factores sociales y de instrumentos ad hoc para la vorágine piramidal, pues es un fenómeno que va más allá de una simple inflación de activos; argumento que han rentabilizado bastante quienes nos copian, aunque muy mal argumentado, por cierto. Pues bien, tomando el crédito a particulares y usando la metodología anterior la imagen especular es esta:

La diferencia con Japón vuelve a ser la virulencia alcista y la correctiva. Hay que decir que en España se han cometido los mismos errores pero en un período más corto, que como en el apartado anterior también tiene sus consecuencias; errores que se suman a otros cometidos de estrategia de país, pero esos los vimos al hablar de la devaluación japonesa y nuestra ‘devaluación’interna.

Lo más preocupante es que nuestra caída de crédito viene en buena parte por insolvencia, como vimos en el artículo Paro y morosidad crediticia, lo que a su vez alimenta el déficit fiscal y el efecto expulsión del sector privado al crédito como hemos advertido tantas veces, la última en Gestión y morosidad; para más inri, dicha restricción empieza a afectar las exportaciones (un caso). Es muy triste que se sufran muchos padecimientos por intereses partidistas, pero es lo que hay.

Encima, al PSOE le interesa que se hable solo de la inflación de activos y no de la parte crediticia, pues así le puede endosar parte de su desastre de gestión al PP, por no hablar de otras malas ideas, cuando la clave es que con Zapatero el endeudamiento privado creció hasta casi el 25% anual (línea azul siguiente gráfica), muy por encima del PIB nominal hasta más que duplicarlo, e impulsaron el engaño general hasta las elecciones de 2.008. Esta mala oposición del PSOE distrae hoy la atención y nos aleja de curar las causas del problema de financiación, que lógicamente se va haciendo más grave.

Sospechosos habituales

Los que trabajamos el ciclo largo hemos seguido de cerca el caso japonés por ser el primero que entró en la última fase de mismo, la deflacionaria, y lo cierto es que se han escrito toneladas de tinta y petabytes sobre la reforma de su sistema financiero, las cantidades invertidas (o regaladas) y otros errores políticos cometidos; hasta Michael Porter les hizo una excelente radiografía, que, en su ensimismamiento corporativista y corrupto, ignoraron.

Como nosotros vamos parecidos pero más rápido, en nuestra imagen especular estaríamos hacia el 2.001 de Japón, cuando The Economist escribió “¿De verdad van en serio con la reforma bancaria en Japón?”. Y solo cito una frase: “Otro tema que aún no se ha atendido es el de la responsabilidad gerencial… quienes llevaron a los bancos al desastre siguen en sus despachos…” ¡Y habían pasado diez años! ¿A que les suena? Si no, léanse este gran artículo de Manuel Torrents publicado la semana pasada.

Los japoneses, ‘inventores’ del QE y, aunque no tienen relación directa, de los bancos zombi, gracias a tener moneda propia, evadieron la reestructuración del sector bancario priorizando intereses de parte, resultando que hoy tienen una deuda pública respecto al PIB casi el doble de la española (214% por 94%, OCDE) y, desesperados, hace tan solo tres semanas, anunciaron que quieren inflar su economía (¿en plan haraquiri?) con una súper expansión monetaria, en un intento por evitar que se produzca un colapso sistémico por sobre endeudamiento estatal; para evitarlo duplicaran la base monetaria en dos años inyectando dinero al ritmo de 1,1% del PIB mensual y provocando una fuerte devaluación del Yen. ¿Y las reformas? No, eso no, por favor, que la idea es salvar el status quo.

Al igual que aquí, la mala restructuración bancaria les creó una espiral de insuficiencia fiscal y con la deuda pública que generaron hubieran podido limpiar todo el sector, ponerlo en forma y luego privatizarlo; mutatis mutandis, fue lo que hizo Suiza y así lo escribimos. ¿Pero, por qué no lo hicieron?

Un Orden Cívico disfuncional

En Japón, como aquí, todo funcionó ‘muy bien’ mientras el entorno internacional y sus oportunidades fueron propicios, pero hoy, sobre Japón, no hace falta ser un experto del sector de la electrónica, del bancario o del automóvil para ver como van perdiendo posiciones por el coste de esos errores. Podríamos hacer comparaciones de su paternalismo, suicidio demográfico, nacionalismo y cultura continental, mansedumbre, clientelismo, oligopolios, corrupción, castas, sistema electoral y aportar experiencias directas, pero nos extenderíamos demasiado.

Tras cinco años de inventos, nuestros resultados están ahí: la recesión sigue al 2% anual produciendo más paro y déficit fiscal y prefieren volver a subir impuestos; mientras, la contestación social toma una deriva preocupante, la casta política sigue a lo suyo y cuando algún veterano y respetado analista de la derecha liberal ilustrada propuso una solución desde el sistema, los medios adictos llegaron al límite de la difamación y el insulto personal. Por lo visto sueñan que con la argucia electoralista que denunciamos en su momento podrán seguir tirando.

Liberales e ilustrados intentando salvar a ‘conservadores’ encastados, el eterno problema cuando ‘un estado de cosas’, un sistema, o un orden cívico, es insostenible y está claro que aquí, si vamos al 30% de paro,no iremos tan lentos ni tan suaves’ como en Japón. Algunos creemos que dentro de la monarquía hispánica está la mejor solución, que ni será rápida ni va a caer del cielo gratuitamente; trabajémosla civilizadamente, ¿no les parece?


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