Macro Matters

España y Portugal, parecidos razonables

Pasadas unas semanas desde que estalló la tormenta lusa por la renuncia de su ministro de Finanzas, Vitor Gaspar, arquitecto del ajuste portugués y del paquete de asistencia de 78.000 millones de euros por la UE (52.000 millones) y el FMI (26.000 millones), sustituido por la secretaria del Tesoro, María Luis Alburquerque, creo conveniente que nos detengamos a analizar la situación de Portugal, no solo por el efecto contagio sobre nuestra prima de riesgo o porque tengamos importantes inversiones allí, si no porque nuestras similitudes y diferencias también nos ayudan a entender nuestra situación.

El camino a la insolvencia

En el euro, cuando un país lo hace muy mal, o mal durante mucho tiempo, el ajuste fiscal es inevitable y, llegado un extremo, la bancarrota es la solución natural, aunque se la enmascare bajo el nombre de reestructuración con quitas. La mala gestión pública portuguesa, que viene de muy atrás, ha hecho que su estructura económica sea incompatible con la viabilidad fiscal y se puede ver claramente en la evolución de su ratio deuda pública sobre producto interior bruto (línea verde en la siguiente gráfica, la roja es España). 

deuda pública de Portugal y España

Esa deuda del 125% del PIB, modelo UE para destruir estados y cuya previsión del FMI a 2017 encontramos demasiado optimista, es insostenible, salvo en unas condiciones muy especiales como vimos en el caso de Bélgica, pero es que además, de cara a futuro, el tiempo que necesita Portugal para cambiar su modelo productivo, dado el entorno internacional, hace casi imposible que genere los excedentes necesarios y menos con un bono a diez años cerca del 7% que acerca el gasto en intereses al 20% de los ingresos, y todo sin contar con que las recientes tensiones en los tipos globales se vuelvan permanentes.

La generación de excedentes

Su cuenta corriente de la balanza de pagos, que es como la cuenta de resultados del país, ha estado en déficit (línea verde, siguiente gráfica) la mayor parte del tiempo a pesar de las continuas devaluaciones (el escudo pasó de 25 por dólar en 1975 a 225 en 2001), convirtiéndose así en un ejemplo de que devaluando no se es más competitivo, como también vimos en el caso del Reino Unido, dado que su problema es principalmente de gestión pública. Por otro lado, creo que las previsiones de España (línea roja) para el 2013 son demasiado optimistas. 

cuenta corriente de Portugal y España

Hemos incluido los datos de la crisis española de 1864-66 (línea gris, 1866 sería 2009) que tan bien nos glosó Javier Ruiz en base a un estudio del BCE; ese período lo tratamos de otra forma en La depresión clásica española. Dicho estudio del BCE, que llega hasta 1873, estando bien como investigación histórica de primer escalón, al recabar datos, y de segundo escalón, al utilizar los de otros, es muy deficiente al no analizar lo importante: el sistema monetario y la posterior adhesión a la unión monetaria latina (que también tratamos), la supervisión bancaria y estimar la cantidad de dinero, tres cosas que se intuyen en el Plan Portugués de 2012; justamente los mismos defectos que tanto hemos criticado a nuestro pésimo Banco de España, responsable principal de nuestra ruina económica reciente.  

Portugal, con un orden cívico totalmente ajeno a la realidad de la globalización, debe ahora hacer un rápido ajuste del desequilibrio exterior que solo es posible con una contracción brutal del nivel de vida, algo que a su vez produce un enorme agujero fiscal. El objetivo de déficit público para 2013 era 3,0% del PIB y ya lo han subido dos veces hasta el 5,5%, pero no es que sus objetivos sean incorrectos, es que el calendario, las dimensiones del cambio estructural y los recursos disponibles lo hacen difícilmente alcanzable. 

déficit público de Portugal y España

La persistencia del desequilibrio fiscal, la necesidad de hacer recortes adicionales y un peor entorno internacional hacen difícil que Portugal crezca y cree empleo a fin de mejorar sus ingresos fiscales y reducir el peso de una deuda más cara, que sobre el PIB es mucho mayor que la española. Las previsones de crecimiento españolas los vimos en Ciclo económico y empleo previsible y las últimas del FMI se parecen bastante a las nuestras (¿las haríamos mal?) que, lógicamente, variarán según el sector.

crecimiento de Portugal y España

La mayor diferencia estructural

Aparte de ser un país atlántico, cosa que aminora su potencial turístico, por el tamaño de su economía, Portugal, a diferencia de España, no pudo desarrollar una industria pesada de la potencia de la nuestra (y otras, como la automotriz). Cabe destacar que el destrozo español en siderurgia, metalmecánico, naval y nuclear, que por sus sinergias y desarrollo de clústers hoy pesa como una losa sobre nuestro paro estructural. Obviamente, no nos olvidamos de los responsables, como Almunia que hoy reincide. ¿Trabajan para la competencia? No lo sabemos pero lo parece. Roto ese juguete, nuestros políticos fueron a por el sector financiero y energético y ahí siguen; ahora apuntan a la sanidad.

inflación y desempleo en Portugal y España

Las raíces y clústers de nuestra industria pesada, localizadas, como muchas otras, según los ideales del régimen de Franco, están ahí, aunque muy deterioradas y mientras unos intentan vender otros siguen con sus esquemas obsoletos de mesianismo político. En la gráfica anterior también se ve como las devaluaciones trajeron inflación y anularon la supuesta ventaja de la moneda propia, siendo el error más acusado en Portugal que en España.

Cambio de era generacional

España y Portugal son los únicos países de Europa occidental donde el mesianismo político no ha sido derrotado y no deja de ser curioso, que teniendo ambos países una profunda influencia católica, iglesia que condena como “intrínsecamente perverso” lo que llama mesianismo secularizado (punto 677 del enlace), su clero haya apoyado distintas formas de nacionalismo. Lamentablemente, por problemas de espacio, no podemos entrar a fondo en el interesante ciclo generacional portugués.

Desde el establecimiento del actual sistema de libertades con votaciones recurrentes, la Revolución de los Claveles está presente en las cosas más comunes, como la introducción del informe de McKinsey sobre competitividad portuguesa (véanlo en la introducción de este enlace), que es de un mesianismo político de lo más patético. Así llevan arruinándoles desde la Revolución de los Claveles inflando ilusiones de tierras prometidas tipo “democracia”, CEE, luego CE, UE, el euro, etc., que eso de vender por el mundo, ser industriosos e innovadores, cosa natural en ellos, es demasiado terrenal para sus políticos; más o menos como aquí. Si Enrique el Navegante levantara la cabeza, los colgaba del palo mayor.

economic management ranking

Portugal, que en el exterior levanta menos animosidad que España, incluso en sus antiguas provincias de ultramar, donde algunas como Macao son verdaderas puertas comerciales a Asia, perdió enormes oportunidades, rizando el rizo y convirtiéndose en una maraña burocrática corrupta que ahoga su potencial expansivo y los lleva a la ruina. Si uno lo compara con Chile, que tuvo 20 años de malos precios del cobre (1982-2002), casi que no se lo puede creer, así que la salida ha de aparecer, esperemos que pronto, aquí y allí. Lo más grave de Portugal ha sido la necesidad permanente de que su población emigre y el envejecimiento demográfico que padecen, dos fenómenos propios del mesianismo político, allí, aquí o en los antiguos o contemporáneos “paraísos” socialistas.

población de Portugal y Chile

Cambio generacional

Afortunadamente ya está en marcha aunque el destrozo que les dejan tiene difícil arreglo. En la cronología de la crisis portuguesa, el primer ministro, el socialdemócrata (derecha no confesional) Pedro Passos Cohelo, con infancia en Angola, un nómada para la transición generacional, gobierna coaligado con los populares (democristianos) de Portas, quien renunció para crear una crisis de gobierno según sus intereses. Esperemos que encuentren una buena solución porque los cambios de ciclo generacional pueden ser violentos si no se hace política generacional con altura de miras, que en su caso debería incluir, además, un cambio en la forma de gobierno y, dentro de su república, no les recomendaríamos nada inferior a lo que queremos para España. No me asustan sus retos económicos y las soluciones necesarias pero, como aquí, necesitarán veinte años de buena gestión.


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