Macro Matters

Enganche europeo y tecnocracia hoy

Recientemente, datos económicos sobre la coyuntura española han despertado temores sobre nuestro futuro próximo, una información que nuestros dirigentes, rehenes de sus miserias, no han sabido explicar de forma que se centren los esfuerzos de la sociedad en aprovechar al máximo la exigua recuperación europea. Así que, consistentes con el recuadro verde de la derecha que describe este blog, matizaremos algunos de esos datos y abordaremos ese “enganche” europeo hoy.

PMIs y enfriamiento

Hace poco se publicaron dos “índices de directores de compras” (Purchasing Manager Index, o PMI): uno de directivos del sector manufacturero, que bajo de 53,2 a 51,7 (por encima de 50 hay expansión), el nivel de hace 21 meses (enlace a información con todos los matices) o diciembre 2013. El otro PMI fue el de Servicios, que también cayó de 59,6 en agosto a 55,1 en septiembre.

Para los lectores de este blog no debería haber sorpresa, pues antes ya, en mayo de este año, habíamos tratado la fase expansiva de nuestro ciclo y expresado que había que buscar enganchar bien con la del resto de Europa (último párrafo); enfoque que hemos venido reiterando, la última vez al hablar de “China y el enfriamiento global” y que hoy retomamos resumidamente en la gráfica anterior, donde esperamos que la zona euro se acerque a 101 y España a 101,5, yendo España un poco por arriba gracias a la absorción de desempleados; eso, si aprovechamos bien la coyuntura, claro. A pesar de la antelación de la previsión y el tiempo suficiente para la corrección, nuestros políticos no hicieron nada.

La otra encuesta

Los PMIs referidos se hacen con “alrededor” de 400 empresas”, mientras que los datos siguientes, en el caso de manufacturas (línea negra), por ejemplo, encuestan a unas 3.000 (algunas no responden) cubriendo el 23% del empleo del sector; la hace el Ministerio de Industria en coordinación con el resto de la UE, usando su metodología.  Tiene un interés adicional pues se les pide que prevean como irá su actividad en los próximos tres meses, que es más o menos hasta las elecciones y la campaña de Navidad.

Como se ve, salvo hecatombe, no habrá grandes cambios hasta las elecciones. Todos los sectores los vimos en detalle al analizar nuestra recuperación y así, por ejemplo, cuando analizamos el sector de comercio minorista, matizamos que la “euforia” viene tras un largo y penoso proceso de duros cambios estructurales, donde cada “barrio” ha tenido lo suyo. En los Servicios la situación es distinta, con sus peculiaridades por subsectores, pero en ambos la euforia previa es explicable y así lo hicimos; lo que hay hoy es una moderación de la expansión, que en ambos durará - salvo sorpresa global - lo que dure la absorción de paro, principalmente, ese tema que no importa a la oposición, dado su discurso rancio y ruinoso (el PP está casi mudo). Tema distinto son los consumidores.

Tecnocracia y confianza económica

Si lo recuerdan, nuestra economía eclosiona en los sesenta tras la irrupción de un grupo de profesionales de la Economía llamados “tecnócratas” (no lo eran en “esencia”, pero ese es otro tema), con su planificación indicativa (gran asunto el de la “planificación”), realistas y alejados de la fantasía política nuestro tiempo (nuestro actual zeitgeist). Ellos fijan y sirven de faro del rumbo económico del país; generaron confianza, se despegó de forma impresionante con todos pendientes de la tele del régimen (como ahora) para saber por dónde hay que ir.

Una vez fijado el rumbo, acudían al Poder los distintos grupos de interés, regionales o sectoriales, se repartía el bacalao tras separar, caprichosamente, a “cabritos” y “corderos”, con su enchufismo, propagandismo, cobardía y corrupción que hoy ya es galopante; ese sería un resumen rápido y superficial del orden “cívico” de este Ciclo Generacional. Actualmente, dicho “orden”, con ciertas alternancias, se ha llevado al extremo pero sin “tecnócratas”, hasta que colapse por ruinoso y disfuncional.

Hoy, el único partido con cierto rebufo tecnocrático es el PP, como demuestran expectativas del consumidor, muy afectado por el horizonte político. De la gráfica anterior, solo comentarles que la “Confianza del Consumidor” se evalúa preguntándole por sus expectativas personales sobre su situación financiera, económica, de paro y de ahorro personal en los próximos 12 meses (3 meses los sectores económicos de la gráfica), y que, lógicamente, se ha resentido con las recientes y las futuras elecciones. Por otro lado, ¿Ustedes creen que a los políticos les importa cómo nos va en esos cuatro criterios? Pienso que no y que lo que evalúan nuestros políticos es cómo les va a ellos en esos criterios y al que hace la lista electoral, que es a quien en realidad representan.

En el resto de partidos, de Ciudadanos a Podemos y sus títeres, pasando por el PSOE, no hay nada tecnocrático, solo inventos, y de sus catedráticos solo salen propuestas económicas y quimeras ruinosas; luego está la Marca Hispánica, ese ala del manicomio reservada para economistas con chaquetitas de colores y pacientes con delirios graves, territorio comanche del viejo “orden”.

Con esos mimbres, no es de extrañar que los políticos pasen de la coyuntura actual - no digamos ya de temas estructurales – y, si nosotros insistimos en aprovecharla, no es porque queramos que se extienda la agonía del actual “orden” de cosas, sino porque esperamos que Ustedes puedan beneficiarse fortaleciendo sus balances y lleguen con buenas reservas a ese horizonte duro analizado la semana pasada. Así las cosas, de todos los riesgos a corto plazo para nuestro bienestar el mayor y permanente es la clase política, más afín a una cleptocracia que a otra cosa.


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