Macro Matters

Energía y recuperación

Es indudable que hay una relación entre la marcha económica y el consumo de energía, así que hoy exploraremos este particular y su correlación con la recuperación en marcha. Lo haremos utilizando las estadísticas del INE, pues, aunque el Ministerio de Industria tiene muchas y de gran utilidad, su disponibilidad para la investigación es muy deficiente.

La energía, ese recurso

Hay muchas definiciones de energía y todas tienen algún símil de utilidad en economía cuando buscamos la dínamis, el poder de mover el sistema, de crecer y crear bienestar o las restricciones que impiden dichas mejoras. Si usamos la división más popular tendríamos la energía cinética, referida al movimiento de la materia, a la tendencia de la fase del ciclo, y la potencial, referida a la capacidad para generar crecimiento (capacidades ociosas, producto potencial, mercados no explotados, etc.); sin embargo, lo normal es ver la energía como un recurso material que necesita producirse y que se consume en la actividad económica.

En la gráfica siguiente tienen el consumo final de energía mensual medido en toneladas equivalentes de petróleo. Nuestro consumo de energía hizo tope en 2008 y desde entonces no ha hecho más que bajar y si utilizamos la medida del año móvil mensual, la caída ya alcanza el 18,7% desde ese máximo.

La ilustración de la gráfica recogeel efecto de varias fuerzas; por un lado el ciclo estacional, cuyo máximo ocurre en los meses de diciembre-enero y su mínimo en agosto-septiembre, por otro, la productividad por eficiencia energética general, por supuesto el efecto del boom de la burbuja y, finalmente, las consecuencias de toda una serie de exuberancias mesiánicas que inflan el coste de la energía, crearon una burbuja sectorial y que vamos pagando por distintas vías, entre ellas un menor crecimiento.

Como los políticos ha creado un verdadero lío sistémico, que además intenta asegurar ingresos de inversores y que es una losa para la recuperación, resolverlo y estabilizar el sector con los que queden podría requerir otros cuatro años y en eso está el ministro de industria actual, racionalizando ingresos justo cuando la demanda está cayendo en picado e intentando aliviar los costes eléctricos de la industria. Todo un rompecabezas.

Mientras, en la otra orilla, los regenerados del PSOE siguen con su mesianismo energético y, lógicamente,  los miembros del foro de VP los han puesto a caldo (¡bien por ellos!); está claro que esos candidatos no han entendido su posición en nuestro fin de ciclo generacional. Lástima de maquinaria electoral si el sistema fuera representativo de los electores.

Dependencia energética e intercambio

Es un error común pensar que, al carecer de fuentes de energía primaria abundantes, nuestra solución energética está solo en el ahorro energético, cuando en realidad está en la eficiencia económica de nuestro sistema en términos de comercio internacional, algo que exige entender la economía de mercado. Como no se la entiende o directamente no se acepta el mercado, es decir, la realidad, se ha creído que un grupo de burócratas y políticos, con sus corruptos, son más listos que el mercado y se han puesto a innovar con el resultado de que nuestra industria de manufacturas carga con fuertes costes energéticos; añádanle a eso que sus trabajadores también padecen altos costes eléctricos e inmobiliarios, que no por ignorarlos van a dejar de afectar el valor de su productividad, produciéndose artificialmente una enorme restricción competitiva en un sistema también artificialmente caro por las mismas razones. 

Crecimiento y consumo de energía

Esa idea ruinosa y generalizada de creer que se crea empleo poniendo trabas burocráticas, impuestos altos y aumentando plantillas públicas, o con burbujas inmobiliarias por ocurrencias sobre demandas solventes agotadas (¿dónde?), mientras se olvida que desde 1980 casi mil millones de personas han pasado a ser clase media, es la típica psicopatía económica que ha dejado a nuestros hijos sin futuro y al Estado quebrado y cuyo tsunami se volverá como un boomerang contra los pirómanos que las defienden.

Así las cosas, desde 2008 el PIB real (línea granate, siguiente gráfica) va en caída secular y detrás de él, con más fuerza, el consumo de energía, cosa que alegrará a muchos pirómanos, como los que no quieren que explotemos nuestro petróleo. Pues sí, y si el paro fuera del 50% el consumo de energía caería aún más; o mejor, cerrémoslo todo y dediquémonos a la vida contemplativa alimentándonos del maná de algún dios, será.

Llegado este punto, como ocurre con el nacionalismo, uno se ve obligado a aclarar que no es un fanático de la desregulación, o un anarquista del mercado, ni que ignora el agotamiento de recursos, ni mucho menos es un agente dela banca ni de ninguna oligarquía, cosa que cualquiera que hubiera leído El síndrome de China o Peak oil for ever? o mis trabajos sobre economía generacional sabría perfectamente. Lamentablemente, en este tema, como en otros cruciales para nuestro futuro, parece reinar el salvajismo, la fantasía dogmática y la corrupción más descarada.

Función de consumo final de energía

Teníamos una hasta 2008 y con la quiebra del modelo absurdo de crecimiento se ha generado otra, que pueden ver en la siguiente gráfica y que debería ser útil, con los ajustes cíclicos pertinentes, a quienes invierten en bolsa en este sector, entre otros.

Hasta 2008 el consumo de energía crecía más que el PIB y eso sin incluir renovables; posteriormente, incluyéndolas, ocurre justo lo contrario. El ajuste tanto en términos absolutos como de intensidad energética, por el empobrecimiento de la población, está siendo brutal.

Repunte cíclico

Aunque en términos anuales se registra una caída importante del consumo, lo cierto es que si analizamos la tasa anual por trimestres (ver siguiente gráfica), de forma similar a como se determinan las recesiones, el sector ya debería haber salido de la misma y, como en todas las fases de recuperación económica, por la necesidad de reponer inventarios, la aceleración de la actividad produce un salto inicial del consumo energético que luego, lógicamente, se normaliza. Dicho crecimiento se frenará cuando el sector exterior marque los límites de nuestro crecimiento (algo que no está muy lejos), y eso que las importaciones energéticas representan menos del 12% de nuestras exportaciones de bienes y servicios.

Lo preocupante de la trayectoria del consumo final de energía es que pareciera estar haciendo una imagen especular de lo que fue hasta 2008 (flecha roja, gráfica anterior) como si el país estuviera deconstruyendo su estructura económica. Este escenario infernal debería llevar al sector a promover que se acelere el cambio estructural -que hemos venido defendiendo desde hace muchos años- basado en la demanda externa, fuente y límite de nuestro crecimiento futuro.

Adicionalmente, en unos siete años, casi tantos como los que llevamos de crisis y de evasión de la realidad, por nuestro abismo demográfico y su K46, esa necesidad imperiosa de cambio estructural se hará más crítica para el sector energético que debería aliarse al bancario, que también padecerá especialmente esa situación depresiva y con la que comparte inversores, para liderar ese cambio.

Ante ese horizonte, de inmediato surgen dos dudas: la primera es si ambos sectores tendrán la altura de miras para defender sus intereses, que siempre se pueden hacer compatibles con los generales; y la segunda, si una vez iniciado ese camino nuestros políticos y la Sociedad les apoyarían o si por el contrario seguirán con el mismo mesianismo suicida. ¿Ustedes qué creen? ¿Tendremos lo que hay que tener o es que acaso España carece de la energía para recuperarse?


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba