Macro Matters

Draghi y sus mimbres

El pasado cinco de marzo el presidente del Banco Central Europeo, Mr. Mario Draghi, continuó con su alargada retórica de expansión cuantitativa concretada el 22 de enero, antes de las elecciones griegas, y efectiva en 60 mil millones de euros mensuales a partir de este nueve de marzo, extendiéndose, en principio, hasta septiembre de 2016, con lo que tendremos Draghinomics para largo. Hoy escrutaremos sus últimas acciones.

La Anábasis de Draghi

Todo ocurrió en la ciudad blanca, Nicosia, capital de Chipre, con sus aires templarios, que yace justo en esa fractura geopolítica europea entre la Civilización Ortodoxa y el Islam. La isla en sí es todo un símbolo de las vergüenzas de Europa y su división fue una concesión geopolítica a Turquía en tiempos de la Guerra Fría, cuando griegos y chipriotas intentaron por última vez, de momento, la enosis (unión).

El viaje de Draghi y el Consejo de Gobierno del BCE fue toda una incursión en tierra hostil, de mala gestión económica, con su salvamento europeo tras el corralito en 2013 y allí, la prensa “local”, griega, le increpó con malas formas a pesar de que el BCE ha inyectado nada más y nada menos que 50.000 millones de euros adicionales, llevando a casi 100.000 millones la asistencia bancaria a Grecia; aunque lógicamente no les puede comprar bonos estatales con el QE, que es lo que quieren los griegos dentro de su deseo de impago. Es la típica respuesta que se obtiene cuando se negocia con (neo) comunistas, nacionalistas e “istas” en general: el insulto en vez del agradecimiento; grave error, siempre se pierde pero, al ser hijos putativos de la socialdemocracia europea, creen que pueden controlarlos.

Ahora la inflación es buena, BCE dixit

Esa parece la consigna tras años debatiendo si había o no deflación y de permitir una sobrevaluación suicida del Euro. Siguen sin entender que no es cuestión de que el IPC no sea negativo, sino que afrontamos un fenómeno sistémico de desequilibrio entre oferta y demanda que va más allá de lo monetario y que aquí asimilamos con la sustentación con fines pedagógicos.

Desde ese error de partida Draghi anunció que la inflación armonizada o HIPC fue menos 0,3% en febrero, tras el  menos 0,6% de enero; según él, la política del BCE funciona, aunque seguidamente relacionó el dato con la caída de precios con las del petróleo empezada en julio de 2014; espera que terminemos este año en 0%, en 1,5% en 2016 y 1,8% en 2017, lo cual no deja de ser una progresión matemática bastante curiosa.

Sermoneo estructural

Draghi culpa a los gobiernos comunitarios por no hacer reformas estructurales, cosa que repite incansablemente como si él muy japonés hubiera reestructurado correctamente la banca europea. La perla fue la expresión “product and labour market reforms”; ¿lo qué? Hombre, lo de “labour” es conocido y varios países ya han reformado el mercado de trabajo, pero lo de “product” ya chirría y ahí ya me niego a seguirle la bola a sus malabarismos para buscar algo positivo en su discurso.

A mayor aburrimiento y/o abundamiento, optimista él, pasó a temas de demanda y producción y, cuando esperábamos que acertara sobre aspectos sistémicos, nos decepcionó con su persistente mantra de “Fiscal policies should support economic recovery while remaining in compliance with the Stability and Growth Pact”; o sea, los países de la UEM deben ser fiscalmente expansivos pero dentro del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. ¿Algo que crece es estable? ¿Debatiremos seriamente algún día qué es crecimiento sano?

Draghi a veces suena como los imposibles de Podemos. Si concretara, habría debate y a lo mejor Alemania bajaría sus impuestos pidiendo a sus ciudadanos que gastaran ese dinero que ya no les quitan, como recomendamos a Suiza, pero me temo que estos castuzos ya tienen pensado cómo gastárselo, que unos y otros van a hacerse millonarios desde lo “público” bajo el amparo legal de sus listas electorales.

Inflación de activos.

Así las cosas, anunció que el “credit crunch” europeo había “mejorado”, pues hace un año los créditos a empresas no financieras caían un 3% en tasa anual y ahora lo hacen solo un 0,9%. También contó que la cantidad de dinero medida en M3 ya crece al 4,1% y la M1 al 9%, pero olvidó el efecto de su devaluación, craso error; o sea, que se expande la “cosa”, el tema es por donde.

Ahí es cuando uno recuerda un interesante debate con unos brokers españoles, en medio de la corrección en curso, allá por octubre de 2014 cuando Draghi empezó con sus anuncios de este QE, que me hablaban animados del artículo de esa semana y de si el anuncio de Draghi podría corregir el desacople bursátil entre España y Estados Unidos; analogías peligrosas ante la irrupción del nuevo comprador principal de bonos.

Hemos de pensar que esta mejora bursátil, la de Alemania desde octubre ha sido la bomba, hará más atractiva la inversión empresarial, aumentará la oferta agregada y al final habrá más deflación; en el ínterin, quienes conocen el oficio bursátil y ciertos gestores empresariales se beneficiarán del QE, pero a la postre pocos serán los beneficios para el ciudadano medio, porque este impulso no viene de una mejora de su situación, que es la clave de todo, sino de una inflación activos, algo de lo que por aquí deberíamos estar más que escaldados.  

A Franco-Italian job

No cabe duda de que los grandes beneficiarios de esta medida son los tenedores de bonos públicos viejos (cuando recomendé comprarlos me insultaron), revalorizados por la bajada de tipos y el BCE comprador, que son sobre todo bancos. Luego están los agentes endeudados a tipo variable o con déficits de tesorería, destacando especialmente toda la casta política europea, esos que gobiernan el Estado en sus distintas manifestaciones, sea central, autonómico, local o empresas públicas y demás clientes de ese tinglado sin control ni representación ciudadana.

De libro es coordinar política monetaria y fiscal. Pensemos que en EE.UU., de donde se han copiado descaradamente y mal, mientras se aplicaba el QE la Cámara de Representantes forzó al Ejecutivo (división de poderes) varios secuestros presupuestarios, un verdadero ajuste duro federal de un Estado más o menos controlado. Odiosas comparaciones, pero es que aquí la casta de la UE y especialmente esas calamidades de reformadores de la nada que son Hollande y Renzi, entre otros, están en éxtasis con este bombeo al momio estatal y la devaluación del euro.

De postre, envilecimiento de la moneda.

Con EE.UU. normalizando su política monetaria (expectativas de tipos al alza) y Europa en su laberinto, el euro va en caída libre (que encarece el petróleo), calificación que no es una exageración pues casi no respeta ni un solo soporte, perforándolos uno tras otro dirigiéndose a la paridad y, si el análisis técnico se cumple, no se extrañen de que cruce los 0,9 euros por dólar, todo dicho con la reserva legal de siempre

El BCE pudo comprar dólares impidiendo la sobrevaloración del euro y expandir así la cantidad de dinero evitando el “credit crunch” sin incitar ahora al endeudamiento, pero eso sería hacer lo correcto y profesional, cosa que se le da fatal a la casta que nos gobierna y gobernará. Pensemos que igual que necesita bonos públicos para contraer en el futuro la oferta monetaria y hoy los compra, lo normal hubiera sido hacer acopio de dólares para la política cambiaria, pero en Europa vamos de innovadores.

Al menos esto beneficia a los exportadores fuera de la zona euro y especialmente al área dólar - algo que me recuerda una mala anécdota académica (oído colegas) - que espero aprovecharan estos errores y que, como el resto delos ciudadanos, lo mejor que pueden hacer con este envilecimiento de la moneda y la represión financiera que padecemos, aparte de especular como latinoamericanos, es seguir mejorando su posición patrimonial y, en lo posible, su posición exterior, porque los errores a la japonesa siguen viento en popa.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba