Macro Matters

Draghi y la curva de tipos del Sr. Rajoy

La curva de tipos de una economía, también conocida por su denominación anglosajona de Yield Curve, muestra el coste del financiamiento público en un momento dado para distintos plazos de endeudamiento. Es una herramienta de uso común por los analistas dada su utilidad en la economía fiscal y monetaria, en el estudio del ciclo de los negocios, en la confección de índices adelantados, en el cálculo del valor presente de los proyectos o en la evaluación y evolución del riesgo de un país.

La curva de tipos suele construirse utilizando los tipos de mercado de la deuda del Estado central y no sus valores faciales o nominales. Esto es así porque el verdadero coste de financiación es aquel que está implícito en el valor de esos instrumentos, de forma que, por ejemplo, una letra del Tesoro a un año que promete un pago del 2% con valor de mercado de 99% tendría en realidad un interés implícito del 3%.

Eppur si muove

Suelen tener pendiente positiva cuando las expectativas de futuro se orientan a una mayor dificultad en la financiación, que normalmente es porque se espera mayor crecimiento y/o mayor inflación, aunque también puede haber un factor de riesgo; lo contrario ocurre cuando la pendiente es descendente y también puede suceder que se aplane para ciertos plazos.

Como saben, en esto de las curvas, la cosa se anima más cuando se mueven; así que un desplazamiento hacia arriba de la misma en el tiempo indica un empeoramiento del coste del financiación para todos los plazos, ocurriendo lo contrario si desplaza hacia abajo. Por ello, tanto desplazamientos de la curva como a lo largo de la misma son también indicadores de gestión pública y hoy, para obtener una aproximación de curva de tipos, usaremos la información de los registros bancarios que tiene el Banco de España sobre el mercado secundario de deuda del Reino de España.

Crónica de una muerte anunciada

En la siguiente gráfica pueden ver curvas de tipos para distintos momentos del tiempo desde que empezó nuestra crisis. La primera, la curva rosa, tras el 666 de marzo del Standard and Poor’s 500 (hoy está por los 1.450), es del momento en que las bolsas encontraron un suelo, allá por abril de 2.009, en que cualquier cosa era refugio. Eran los tiempos de fantasía de aquel patético gobierno de aprendices crepusculares con complejo de Peter Pan y de los días de New York City boy de nuestro presidente Zapatero, que menuda vergüenza nos hizo pasar; todos ellos se fueron de rositas tras dejarnos una espiral de insolvencia económica. Como lo harían de mal, que Rajoy se fumó sus puros y no tuvo ni que hacer las oposiciones; se las hicimos los demás y bien que pagaremos por ello.

Esa línea rosa casi es el meridiano en el que los mercados perdieron la inocencia respecto a nuestros políticos, empezaron a construir información perfecta sobre los mismos y ahora los tienen calados, casi más que nosotros mismos. En ella se ve que al principio confiaron bastante y pensaban que en dos años esto (o aquello) podría arrancar; pero no, al poco tiempo se empina y desplaza (flecha roja) indicando intervención (segunda curva, 21-dic-2010), previo paso por aquel episodio abisal de mayo, las lágrimas de colegiala de Salgado en Bruselas, con intervenciones forzadas del BCE, que obligó a crear el EFSM, sin olvidar los memorables 'road shows' (shows seguro) de Blanco y Campa. Solo tras conocerse el adelanto de las elecciones al 20N (Zapatero y sus manías góticas) y esperando el cambio de gobierno (curvas roja 27/7/11 y granate 27/10/11) baja la curva de tipos y mejora algo su pendiente.

Ido el ídem llegan las gaviotas del PP (curvas en tonos azules) con la indefinición-ocultamiento inicial en Hacienda (algo letal), pero cuyo pre-ministro de Economía ya había negociado su “plan”, que luego ha venido aplicando así-así, y parece que Rajoy lo “compró” a pesar de la evidencia de que sería ruinoso, como adelantamos aquí. Vista la mala entrada, que criticamos duramente en Quo Vadis Hispania?, que básicamente hacen lo mismo que los anteriores pero en plan bizarro (con P tal vez tendríamos futuro), la curva de tipos, que se había desplazado bastante hacia abajo, se fue hacia arriba superando la mala marca del de León. ¿Y esa dura decepción del mercado quien la arregla?

Draghi con dos patas

En vista de la que han montado el Sr. Rajoy y sus chicos, ha tenido que salir super Mario a defender el euro pues se le venía abajo medio financiamiento europeo ante la evidencia de que, como siempre hemos dicho, alguienva a tener que comprar bonos italianos y españoles; su labor bajó la curva de tipos, que es la que aparece en negro. Pero claro, eso tiene condiciones y para eso montaron esa especie de Fondo Monetario Europeo que es el Mecanismo Europeo de Estabilización Financiera (EFSM) que ha pasado por la piedra a Irlanda, Portugal y Grecia con planes tipo FMI, que nada es gratis y para eso se ha de pedir y negociar un pogromo-programa económico anti-ciudadano con la Comisión y el FMI y luego, además, lo aprueba el Eurogrupo (ministros de hacienda de la UE). 

Las dos patas de Draghi son: una fiscal, de ajuste presupuestario (no sostenibilidad fiscal), y la otra, una monetaria: comprar bonos en el mercado secundario del país en cuestión, especialmente con vencimiento entre 1 y 3 años. A corto bien, pero ¿y a largo? Véanse las curvas de tipos y los círculos punteados, que a “largo” seguimos con el problemón, que no se prevé de la cábala del BCE ninguna operación twist, al menos para España; para Alemania sería otra cosa, claro, que todo se andará.

La expansión monetaria que esa compra produzca será esterilizada (drenada). Así lo explicó de nuevo el pasado 6 de septiembre (enlace con todos los detalles) y se reiteró el pasado 4 de octubre, que si no hay pasta se repite el sermón. Lo que no explica este “campeón” de la austeridad mal enfocada, ni la cábala del BCE (enlace a uno de sus saraos) es porqué la nueva sede del BCE en Alemania, encargada a un estudio austríaco muy famoso en… Austria?, costará 1.200 millones de Euros y no los 850 iniciales: ¿será que hay mucho embutido y hace falta más pan?

Esteriliza que algo queda, o no

La manía de esterilizar emisiones monetarias, como si fueran gérmenes nocivos, seguro es algo de origen alemán, que por lo visto hay un grupo de talibankers tiroleses en el BCE que piensan que la inflación es solo un problema monetario. No solo eso, algunos parecen que creen que el dinero, al que siempre se le ha visto con propiedades líquidas, se comporta como un gas y se expande por todo el sistema. Si les parecen gore los planes de Rajoy, siéntense a ver. ¿Y dónde van a esterilizar, en Alemania o aquí? Que no es igual drenar ese supuesta liquidez inflacionaria vía Alemania que meterle un doble crowding out (el del mal plan y el de la esterilización) a España. Además, ¡ah caramba!, para esterilizar va bien tener antes (en el BCE) deuda pública comprada en el mercado secundario, listos.

Los alemanes y la Scheisse

Hará cosa de un año, Michael Lewis, uno de los geniales periodistas de Vanity Fair, cuando como parte de sus reportajes sobre la crisis, le tocó hacer la crónica de su periplo alemán, tanteó con arte la rara tendencia germánica a entretenerse explorando detritus al tiempo que se mantienen perfectamente protegidos. Pues algo de eso parece que ha ocurrido con lo nuestro y esa quimera que es hoy el incontrolado proyecto de la UE; hasta que les explote en la cara, claro. Añádanle la forma de resolver no resolviendo y la pericia en el manejo de los tiempos (de largo que le supera) del presidente Rajoy y esto se puede ir por el sumidero, que ya vamos para cinco años mareando la perdiz.

Afortunadamente, ha aparecido un no alemán, el vicecanciller y ministro de Economía Philipp Rösler, nacido en Vietnam, médico y presidente del FPD, que da el arquetipo generacional de los nómadas arregla cosas (hay la variante lacayo; la semana pasada hablamos de dos en una comida), poco dado a entretenimientos sanitarios, que ha venido con una propuesta de otros 105.000 millones de línea de crédito al Reino; algo que, en principio y temporalmente, es buena solución - más allá de si se financian malas políticas-, pues hace falta una mano fuerte en el mercado que compre bonos españoles y los estabilice. Eso sí, los que ya se están beneficiándose (inclúyanme), son los tenedores de bonos viejos españoles con la nueva curva de tipos, cuya bajada ha traído Draghi con dos patas. ¿Qué dirán ahora los arruina patrimonios que vendieron irse del Euro a 1,22 por dólar?


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