Macro Matters

Distribución macro de la renta nacional

En una ocasión anterior vimos la relación entre el ciclo largo y la distribución de la Renta Nacional Bruta (RNB) de la parte nacional de la producción (PIB) en Estados Unidos, aquello nos permitió sacar unas conclusiones sistémicas que hoy intentaremos validar en el caso español para así poder evaluar si los agentes económicos enfocan nuestra crisis en la dirección correcta.

Conclusiones anteriores

a) Hacia 1980 aproximadamente, al empezar la segunda mitad del ciclo largo, la participación de las remuneraciones de los asalariados en el total de la renta hace tope, comenzando un descenso que se agudiza a partir del 2000, cuando empieza la depresión secundaria del ciclo largo. Esto implica, entre otras cosas, apostar por el crecimiento, la instrucción laboral, el cambio cultural en pos de la buena gestión y por el empleo antes que por aumentos salariales.

b) Los ingresos brutos de las operaciones, que remunera a propietarios (pymes, corporaciones, inversores/ahorradores, etc.) antes de impuestos, aumenta su participación (no significa mejora individual) en la RNB como reacción sistémica a la necesidad de nuevas fuentes de crecimiento y alternativas de ingresos distintas a los salarios.

c) Aumenta la parte de la RNB dedicada a la amortización de los bienes utilizados en la producción, algo que necesariamente reduce la porción para salarios y capital, llevando a producir más para ingresar lo mismo.

Apunte técnico

Llegado este punto, al estudiar el caso español, habría que diferenciar entre los condicionantesestructurales y los técnicos; los primeros vienen por una correcta adaptación o no de la economía a los tiempos y al aprovechamiento del ciclo largo, mientras que los segundos, que son independientes del bien o mal hacer que padecemos, dependen de la tecnología que necesariamente utilizamos.

En relación al aspecto técnico de la amortización podemos ver que el comportamiento, hasta donde existen datos, es prácticamente el mismo que el de Estados Unidos, ya que entre 1971 y 2013 pasa de ser el 10,7% al 16,4% de la RNB, 5,7 puntos que han de restarse a los otros componentes. Este apunte técnico nos permite trasladar algunas conclusiones hechas con los datos de Estado Unidos que, como el resto de las estadísticas, se calculan con criterios contables cada vez más unificados, o lo que con cierta sorna se llama el nuevo orden mundial de los contables.

Lamentablemente, existe una discontinuidad en la serie del INE, y mientras, el gobierno parece más preocupado en meter la pata tontamente con el tema de la prostitución y las drogas, dato que debería estar contabilizado en el cálculo de PIB por el gasto que los sujetos de esa actividad hacen de sus ingresos, sea de consumo o de inversión. Más allá de hacer las típicas bromas sobre si Hacienda piensa también incluir el autoconsumo de esas actividades, como hace el INE en otras, como las agrícolas o las industriales, creo que dada la importancia de la verdad estadística y el viejo problema de credibilidad del INE, con repercusión internacional, o de la opacidad estadísticas de ciertos ministerios, haría mejor en evitar interferencias políticas o deficiencias como las comentadas.

Distribución de la RNB española

La pueden ver en la siguiente gráfica. Se diferencia del caso americano en que los ingresos brutos de las operaciones (color granate) son brutos en el sentido de que incluye las amortizaciones de los bienes de capital, debido a la discontinuidad comentada; los salarios están en azul y los impuestos netos a la producción en color verde.

En 1971 los impuestos netos (de subvenciones) a la producción eran un 6,4% de la RNB, valor similar al americano, pero desde entonces, con la introducción de impuestos indirectos adicionales y la afición de nuestros políticos a subirlos (las “imposiciones” eléctricas deberían tener su aparte, ¿no creen?), ha hecho que suba al 9,75%; esto es, 3,35% de más, que unido al requerimiento técnico de la depreciación, suma 9,05% de renta que ha de restarse de los salarios y complementos y a los ingresos brutos de las operaciones. De libro: más técnica y más impuestos (que se malgastan o roban) sin crecimiento produce empobrecimiento general.

La participación de los salarios alcanzó su máximo hacia finales de los 70, llegando al 52% de la RNB, pero con las distintas reformas de las cotizaciones sociales (pág. 159 y siguientes)  y la mala adaptación y preparación del sistema productivo a las mismas, más la corrupción y el mesianismo sindical y el dogmatismo político, destruyeron tejido productivo, creando paro estructural y una cultura anti-empleo/anti-empresa ruinosa; resultado: la participación salarial solo sube durante recesiones hasta que las empresas no aguanten más y despiden, como en 2009.

Lo que hubo y lo que hay es un destrozo productivo sin paliativos del que nuestros políticos prometen más con su mesianismo político y al que muchos ciudadanos sucumben encantados en su delirio, resultando así un orden cívico económicamente disfuncional. Con esos mimbres ha sido imposible que muchas empresas españolas, salvo oligopolios, adquiriesen dimensión internacional suficiente ni generaran puestos de trabajo de alto valor agregado, permitiendo una participación salarial similar a la americana, hoy cercana al 52% de su RNB.

Excedente neto en las operaciones

En este apartado encontraríamos alquileres, pago de intereses, beneficios empresariales de pymes y corporaciones y suele ser odiado por la burocracia, la socialdemocracia y la izquierda, salvo por la parte de las corporaciones, a las que sablean con las puertas giratorias.

Tiene un nivel ligeramente mayor al americano, 27% de la RNB, pero esto puede deberse a su forma de estimación, ya que, por su definición (RNB = PIB – la balanza de rentas con el exterior), en su cálculo puede contener “ruido” estadístico de otros componentes y de la economía sumergida, donde sobreviven los machacados por los inventos del estamento político y académico; además, habría que añadir sobrecostes sistémicos de las locuras inmobiliarias.

Su comportamiento futuro podría estimarse desde la experiencia americana, pero considerando lo dicho y que nuestro PIB tendrá episodios deflacionarios y quebrantos demográficos. Lo que es difícilmente tolerable es que politicastros y académicos de la casta hagan demagogia con este apartado cuando es crucial para sacarnos del foso en que ellos nos han metido, con esa década perdida que se anuncia en la siguiente gráfica.

Distribución salarial y redistribución

La distribución nos indica de forma inequívoca hacia dónde va la forma de vida española con la recuperación y el cambio estructural a los que se opone, de forma inmisericorde, toda una generación de políticos y académicos en el poder, verdaderos pirómanos de la gestión económica, responsables del desastre que padecemos y que tienen a nuestro país de rodillas.

 Lo que vemos es que se ha detenido la caída en participación de los trabajadores industriales (línea negra, gráfica anterior) se mantiene tras aumentar el empleo público (línea roja), que será alcanzada por hoteles, transporte y comercio (línea ocre), seguida a distancia por las actividades profesionales (línea verde), entretenimiento, seguros y finanzas y las TIC. Ha de considerarse que con un déficit público oficial en torno al 7% del PIB ese 26-30% de salarios públicos no es sostenible.

Dichos cambios y situación son los de una economía en ajuste, esclerotizada, en su inercia y sin rumbo, en la que hablar de redistribución sin crecimiento, sin aumento del empleo y sin mejora de la gestión es tan absurdo como esperar que progresemos con unos representantes políticos que no son elegidos por los electores, ya que mientras eso no exista todas las propuestas políticas son sueños o engaños.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba