Macro Matters

Demografía y yihadismo

Tras los atentados yihadistas de Isis en París, uno más de una larga cadena de acciones violentas de ese ejército terrorista, he creído conveniente que analizáramos el componente demográfico, ya que da muchas señales (como la pitada al minuto de silencio y gritos de “Alá es el más grande” en un partido Grecia-Turquía en Estambul) de lo que considero los inicios de un choque de civilizaciones en toda regla. Por otro lado, aún se puede discutir estos temas con una cierta libertad; o no, veremos.

Adicionalmente, hemos de considerar un enfoque, ya comentado en otras ocasiones, que indica que un Credo, más o menos racional, determina la Moral de los individuos y las sociedades y que ésta, a su vez, determina la Política, las formas de convivencia, el rol de los géneros, la Economía, el Derecho, etc. y el Islam tiene para todo ello una respuesta total, incluso por escrito; cuestiones que, lógicamente, se agravan si existen crisis demográficas.

A todos nos toca un porcentaje de psicópatas, el problema es cómo la Cultura de los pueblos los reduce a la mínima expresión

Explosión demográfica y el avispero del Levante

Como ni las personas ni as sociedades son perfectas, se producen exclusiones, injusticias y desequilibrios poblacionales en relación a las disponibilidades económicas y a los anhelos (realistas o no) de los individuos que, incluso sin llegar a extremos de pobreza y dependiendo de la Cultura, de la Historia y un sinnúmero de factores, pueden degenerar en violencia extrema; es más, a todos nos toca un porcentaje de psicópatas, el problema es cómo la Cultura de los pueblos los reduce a la mínima expresión o, si por el contrario, los anima y fomenta su contagio.

En el caso concreto del Oriente Próximo (“Medio” para los anglosajones), que tratamos en “La Yihad de Obama” (que conviene repasar) y en otras ocasiones en este blog (Egipto, Turquía, Israel…), hay que enmarcarlo dentro de lo que es una explosión demográfica en todo el Islam, con su conflicto chiitas-sunitas y del Islam con el resto de civilizaciones. La evolución reciente de la población en aquella región y su comparación con el caso español la pueden ver en la gráfica anterior.

Los países más grandes tenían en 1980 un número de habitantes similar a España y hoy nos duplican o más. Ese proceso también ocurre en el norte de África y está claro que no es sostenible; de hecho irá a peor y, lamentablemente, cuando Usted, querido lector, sea un anciano indefenso, la situación va a ser mucho más dramática. No es alarmismo, es la realidad y sus números, como lo es que una parte importante de los terroristas del citado atentado eran franceses de origen marroquí; las barbas del vecino, ya saben

Luego está el caso peculiar del régimen yihadista de Arabia Saudí, que une al supremacismo islámico el árabe de su península, que viene desarrollando desde hace décadas su expansión internacional particular, que está inmersa en su crisis económica particular (al que le dedicaremos un artículo en un futuro) y cuyos datos, como los anteriores, son un verdadera “bomba” de tiempo.

La yihad

Lo que nos dice la Historia es que Mahoma empezó su prédica en la Meca hacia el 613 con bastante poco éxito y, cuando se tuvo que ir a Medina en 622, una ciudad dividida a la que migran progresivamente sus seguidores, unos 150, y donde ocupan una calle, luego un barrio y luego la ciudad (esto a alguno le sonará) Se hace fuerte allí y parte a la Meca, donde ajusta cuentas pendientes. Con ese nuevo método más eficaz de expandir su credo y convertido en líder militar, conquista parte de Oriente Próximo. Posteriormente, sus seguidores le imitan y repiten sus métodos, como lógicamente hacen hoy y en Europa; lo vimos al hablar de Bélgica o Francia y allí, como aquí, hay ciudades que casi pueden darse por perdidas para Occidente. Cada civilización se expande de una forma y el Islam lo ha hecho así.

Propagandistas aparte, normalmente financiados por los saudíes, es lógico que los fieles del Islam citen la parte “rosa” de sus textos religiosos, los de esa primera parte en la Meca, pero ¿hasta qué punto es importante el componente violento de sus escritos fundacionales? ¿es compatible ese componente violento con la convivencia civilizada? Dos temas clave donde no se quiere entrar para saber de qué estamos hablando y seguir con el buenismo que no aborda el problema en su verdadera magnitud, para perjuicio de musulmanes y del resto de ciudadanos (o kafires, término imprescindible)

Una aproximación científica

Hay un investigador que responde a ambas preguntas, Bill Warner, que con su cabeza de doctor en Físicas empezó hace más de veinte años a estudiar el Islam, dedicándose en exclusiva a ello desde el 11S; como ejemplo de su metodología decir, por ejemplo, que empezó con las 10 mejores traducciones de los textos islámicos, mientras perfeccionaba el Árabe clásico, pues cuando no gustan las conclusiones suele atacarse al investigador con: “¿conoce Usted el árabe clásico?”. Su trabajo le ha permitido incluso reordenar los componentes del Corán para hacerlo más comprensible.

Entre sus muchos trabajos, conviene ver una conferencia cuya primera parte: A rational study of radical Islam (un estudio racional del Islam radical) disecciona sus textos fundamentales y, en la segunda: Why we are afraid, a 1400 year secret (por qué tememos miedo, un secreto de 1400 años), más larga, analiza su historia. En ella desmonta los mitos establecidos y, aunque está en inglés, si utilizan la herramienta de Youtube, la pueden subtitular, para luego usar la opción de traducción al español que, siendo macarrónica, se entiende. Por supuesto, Warner es un apestado del Establishment que nos lleva de crisis en crisis con sus inventos y fantasías de las mil y una noches con las que se hacen millonarios a nuestra costa.

No se trata de lo majo que es mi vecino argelino, sino de dinámicas demográficas sometidas a enormes presiones, en condiciones muy difíciles bajo fuertes intereses religiosos

Es lamentable que nuestros académicos no haga un enfoque científico similar de este fenómeno (si no se hace con la Economía…), para, en un ejercicio muy de nuestra Civilización Occidental, poder contrastar sus conclusiones; además, hablamos de un tema crítico que exige el manejo de muchísima información y muchos datos, algo que supera a una sola persona; aún así, su trabajo es muy útil y recomendable.

Como en muchos otros asuntos, cuando los datos no gustan, se suele acudir a la difamación, en este caso con la acusación de islamofobia, pero pensemos que aquí no se trata de lo majo que es mi vecino argelino del quinto B, sino de dinámicas demográficas sometidas a fuertes presiones, en condiciones muy difíciles bajo fuertes intereses religiosos, económicos y geoestratégicos. A lo que si tengo fobia es a la barbarie y a mucho hispanófobo pagado por todos, que manipulan las trampas del odio en beneficio de terroristas y de los enemigos de España y de Occidente.

Mi valoración general es que el Islam, en su desarrollo actual, es incompatible con el resto de civilizaciones y lo que impone la realidad es una larga y cara labor de contención, que probablemente marcará el devenir de nuestra sociedad en los próximos cien años; pero eso lo trataremos otro día.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba