Macro Matters

Deflación Japonesa y Devaluación Interna Española (y II)

La semana pasada vimos como, producto del nacionalismo, tras un error estratégico de posicionamiento comercial global y de mala gestión interna de su burbuja financiera, el Japón entró en una senda de Deflación, estancamiento de su PIB nominal e insostenibilidad fiscal crónica y descontrolada que casi les asegura el desastre como país. Hoy terminaremos viendo nuestro caso particular y como esa “ideíta” de la devaluación interna puede llevarnos por un camino similar.

La Doble Ruptura de 2.003 Europea.

Con la última guerra de Oriente Medio y con el Euro recién nacido, tras la formación de la coalición, se produjo una doble ruptura, la primera en las relaciones transatlánticas entre Estado Unidos y el motor de la UE, el eje franco-alemán, que se reveló como un aliado no fiable y un competidor estratégico (warning: don’t mess with America); la segunda ruptura ocurrió entre el dicho eje y los miembros europeos de aquella coalición. 

Para colmo de nuestros males, los gobiernos españoles, con sus volteretas sin base estratégica alguna y carentes de la más mínima planificación a largo plazo, llevaron a nuestro país a una situación en que ha quedado como socio poco fiable con unos y otros y, por si fuera poco, también con parte de los países árabes al tiempo que se incubaba el renacer de la vieja antipatía en América Latina.

¿Qué se hace con aliados poco fiables?

 Como con Japón, ser práctico. Se mantiene la alianza pero disminuyendo el nivel de relaciones, algo que seguro terminará empobreciéndoles y haciéndoles perder poder económico relativo, tema extenso y para el que hay muchas formas. Cuando Japón se puso altivo con EEUU su PIB era la mitad del Americano, hoy, con su demografía suicida va camino de ser un tercio.

En esa línea de marginación global de los actores no fiables, no es de extrañar que la llamada Primavera Árabe cogiera desprevenida a Europa y que hoy la UE sea prácticamente irrelevante, salvo como comparsa, en próximo Oriente, verdadero punto álgido del Poder Económico Mundial en el siglo XXI y donde cuenta más Turquía, poder emergente en la región y en todo el Mediterráneo sur.

La Marca España Destruida.

Si un área ha estado invadida por arribistas, tras la Economía, esa ha sido la Diplomacia. Henchidos por un boom económico falso, nuestros políticos de todos los niveles (incluidos los dinamiteros internos) se han lanzado a hacer relaciones internacionales (no solo diplomáticas) llevando consigo las prácticas que les auparon a su posición, creyendo que su perverso juego de intereses ideológico-económicos, de oportunismo, chantaje, manipulación mediática, sectarismo y corrupción (un “presunto” de tantos) iban a dar resultado fuera; el producto de su ignorancia galopante ha destruido nuestra imagen, dejándonos como unos verdaderos chorlitos con ínfulas posmodernas.

La idiocia diplomática tuvo su última gracieta en las declaraciones inaugurales sobre Gibraltar, mediatizando innecesariamente una posición histórica evidente que ha sido como la herradura que produjo una guerra, en este caso con la Angloesfera (error garrafal); súmenle la recientemente descubierta (fuera) extendida patológica local a mentir, algo letal en los negocios globales, y ya tiene a toda la prensa anglosajona machacando uno de los eslabones más débiles de la Unión Europea (base del poco fiable eje franco-alemán): España y la gestión de su casta política.

Devaluación Interna.

Es un eslogan típico del colectivo de economistas amancebados, lo peor de una generación (la de 1942 a 1962) cuando los hay buenísimos; son quienes nos han traído hasta aquí con sus ocurrencias económicas, y que viven en un constante regate de ideítas en apariencia ingeniosa, pero letales por sus resultados comprobados y hoy defienden esto como ayer con el “inmobiliario”. Da pavor qué defenderán mañana. Algunos vienen del mundo académico, esa fábrica de jóvenes parados, donde seguramente traicionaron la confianza de quienes les confiaron la educación de sus hijos y que viven del propagandismo político para pescar prebendas, primero en las cajas, algo menos en los bancos y hoy normalmente en algún carísimo e inútil organismo internacional o en una utility a las que los políticos tienen abrasadas con sus chantajes, corrupciones y ocurrencias de todo tipo.

Una Devaluación implica una variación, voluntaria o forzada, de los precios relativos respecto del exterior que busca, empeorando los términos de intercambio, recuperar competitividad nominal; el empeoramiento viene, en lógica económica, porque se compra caro y se vende barato, cuando lo que interesa es lo contrario: vender caro y comprar barato. Hacerla “interna” (un invento) solo afectaría a los ingresos, con lo que podría ocurrir que por precios más bajos, si las ventas no responden, los ingresos bajen: proponerlo como enfoque general solo puede ocurrírsele a unos lunáticos.

La idea de estos arruínalo-todo mediáticos es que tenemos que hacer las cosas más baratas porqué no somos competitivos, lo cual es falso y así lo demostramos en los artículos España la Bella, en España es Competitiva o en Catetos Locales contra Servicios Globales. Cierto es que podría ocurrir un problema de competitividad por transmisión de costes de sectores cerrados al exterior (bienes no transables), pero el excelente comportamiento de nuestras exportaciones no muestra eso ni de lejos; además, de intervenir la economía en algo, que es lo que hace esa propaganda, sería de forma sectorial (cajas, inmobiliario, sector público, energía “verde”, distribución, etc.) y buscando mejora neta de PIB nominal.

Marco Temporal de la Competitividad.

En términos de competitividad, siendo un resultado estructural, el corto plazo serían cinco años, el medio diez y el largo una generación. A corto plazo, sin un problema de competitividad hay margen de expansión para el crecimiento, ya que nuestra economía fue enfocada (por los mismos) al inmobiliario y descuidó su sector exterior. Nuestro problema hoy está en otra área del sector exterior y la salida del Euro haría el desastre histórico, destruyendo todo lo conseguido en el Ciclo Largo (segunda parte).

Dentro de esos previsibles años de expansión exterior (2010-2015) hasta que se agote el margen, España debería reposicionarse exteriormente, reconvertir las Cajas a Bancos Buenos y hacer las reformas básicas que permitan adaptarse y reestructurarse para mantener el ritmo a medio plazo; alguna (1 sola) ya se ha hecho, como la reforma laboral, único área en que, personas de la generación X (1962-1981), sí habían hecho los deberes y a quienes, como castigo por su acierto, podrían cambiar por un personaje muy menor de los que nos ha traído hasta aquí.

El problema realmente lo tenemos a Medio y Largo plazo donde al menos cuatro sectores son claves y que no casualmente están casi secuestrados estos arruina-cosas; son: el gubernamental, la banca pública regional, las utilities y la educación superior. Aquí la previsión es muy mala por la manipulación interesada que se hace de ellos por individuos que creen que saben lo que hacen, cuando en realidad, vista su propaganda y sus resultados, no tienen ni idea y el grave daño al Bien Común está garantizado; la “ideíta” de la devaluación interna, una de tantas, solo nos distrae, y por eso la impulsan, del camino correcto que a ellos excluye.

Previsión Cuantitativa.

Como Japón, el PIB nominal español se estancará por cargar el ajuste sobre los más débiles al tiempo que se mantienen las estructuras corruptas que nos han traído hasta aquí; de esta forma el crecimiento que se logre por el sector exterior será compensado por el empobrecimiento de las cargas fiscales que se impondrán y cuya previsión de renta disponible per cápita hasta 2.017 la tienen en la siguiente gráfica.

Nuestro drama es que al empobrecimiento producto de la fantasía inmobiliaria impulsada por nuestros dirigentes, habrá que añadir el proveniente de a sus egoísmos y corrupciones y su incapacidad para hacer crecer el PIB nominal, y todo alimentado por sus sabuesos mediáticos. Dicho empobrecimiento y estancamiento nominal pesará como una losa sobre las empresas, especialmente la banca, y empeorará nuestra ya de por si grave insuficiencia fiscal estructural.

© Luis Riestra Delgado. Agosto 2.012.


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