Macro Matters

Crisis y destrucción de dinero en efectivo

Hoy veremos otro de esos parámetros olvidado por mis colegas y señal inequívoca de un desequilibrio estructural grave: la España de dos velocidades, que tiene un patrón cíclico anual producto de la depresión económica y de que no se hayan tomado las más elementales acciones para corregir dicho fallo estructural. Ese parámetro es el dinero en efectivo.

PIB y dinero en efectivo

Es una evidencia que ambos parámetros están relacionados de forma directa, ya que al flujo de bienes y servicios producido en una economía, el PIB, le corresponde un flujo de dinero, una parte del cual es en efectivo. Esta simple evidencia ni siquiera fue debatida al considerar la entrada en el euro y buena parte de nuestros problemas nos vienen de la no discusión de las implicaciones de pertenecer al mismo.

En todo caso, y con independencia de que se entienda o no lo que es el dinero en una economía moderna y si se conocen o no las diferencias entre Hicks y Gurley-Shaw o entre Keynes y Friedman, en lo que todos estamos de acuerdo es que “monedas y billetes” son dinero y en ese parámetro exclusivamente nos centraremos hoy, dejando de lado otros componentes como los depósitos e instrumentos como las tarjetas de crédito, cheques, transferencias, etc.; cash puro y duro es la variable de estudio.

En la gráfica anterior pueden ver como el PIB (línea roja, eje izquierdo) y la del agregado de efectivo (línea azul, eje derecho), mantienen un comportamiento relativamente armonioso en sus estacionalidades, salvo en dos situaciones excepcionales: la primera, la introducción del euro, que rompe esa armonía y que no estaría mal que el Banco de España se explicara o le hicieran explicarse; la segunda, mucho menor, con la crisis de 2008 y sus turbulencias, que inician el cambio estructural que veremos más adelante.

Tema aparte es la caída del PIB nominal, típico de una depresión económica a la que se ha reaccionado enterrando la cabeza y que hemos tratado en distintos blogs, como en el de la comparación con Japón o en la depresión clásica de 1873. Lamentablemente, vamos tan mal como nos temíamos.

Velocidad de circulación del efectivo

Este parámetro se mide dividiendo el PIB nominal entre la cantidad de efectivo, siendo en este caso aproximadamente 2,5 veces si se usa el PIB nominal trimestral, es decir, que a la producción de un trimestre le corresponde una cantidad de efectivo equivalente a unos 36 días de PIB.

No deja de sorprender que a pesar de la modernización de los medios de pago este parámetro sea tan constante, salvo durante la introducción del euro y la crisis de 2008, y casi se podría decir que sirve de indicador secundario para la estimación del PIB, incluso aunque el Banco de España informe del efectivo con un inaceptable retraso.

Una economía dual

El pésimo tratamiento dado a nuestra crisis está reforzando un desequilibrio estacional de nuestra economía por el que se dan dos trimestres buenos, primavera (II TRIM o línea verde) y verano (III TRIM o línea roja) y dos malos, otoño (IV TRIM o línea marrón) e invierno (I TRIM o línea negra). Este fenómeno de los dos trimestres buenos y los dos malos ya lo comentamos al ver el ciclo económico actual y el empleo previsible; agravado por la crisis, es particularmente duro para ese vivero de empresarios y gran empleador que es el comercio minorista, sector que también vimos en su momento.

Esos dos trimestres malos solo han tenido un cierto respiro en el otoño de 2010 y el invierno de 2011 con un pírrico crecimiento del 0,4% y 0,5% respectivamente, pero para entonces el mal estaba hecho. Aquel brote verde son los únicos cuatro trimestres de raquítico crecimiento, de los 19 que llevamos de crisis; 4 de 19, un suspenso en toda regla para la fatídica gestión económica de nuestras élites, que siguen empeñadas en endeudarnos para salvar su modelo fracasado.

Estos saldos de efectivo están principalmente en manos de pymes y particulares, como servicios profesionales, tiendas, pubs y cafeterías, cines, talleres, etc., pero también grandes empresas de distribución al detal y todos van llevando sus excedentes de caja, cuando pueden, a bancos y cajas que posteriormente optimizan y reducen vía banco de España. Y todos, grandes y pequeños, van abrasados por una fiscalidad confiscatoria, regresiva y dolidos por unos ingresos mermados.

Aunque esta demanda de efectivo es principalmente para transacciones, también es cierto que hay una parte del mismo que se deja para atesoramiento y otra que puede salir de España, incluso en bolsas de basura por algún delfín político impune, pero al final, aunque solo sea por simple reciclado por la vida útil del circulante y, dada su codificación, termina siendo de conocimiento del Banco de España, que debería tenerlo bien estimado. Debería.

El comportamientos de las líneas verde y roja (primavera y verano), que casi recuperan el máximo (nominal) anterior, hacen notar la influencia del turismo exterior e interior, con su empleo estacional, y contrastan con el picado de las líneas marrón y negra (otoño e invierno) más dependientes del consumo interno y sobre todo de las facturas energéticas, otra anormalidad de origen político a la que Ignacio Galán criticó duramente en la CNBC el pasado viernes; esta dualidad muestra también el contraste entre la parte global y la local de nuestra economía con su incompatibilidad de horarios.

Bancos buenos

Cuidado con la expresión que es tabú, aún así iremos contra corriente. El daño de esa dualidad de nuestra economía, letal para la banca minorista. Solo se corregirá cuando cambie el modelo productivo y el componente exportador distinto del turismo la haga sostenible, suavizando esos trimestres malos, durísimos, de menos empleo, facturas energéticas exorbitantes y con menos efectivo en poder del público.

Necesitamos por tanto un 'banco bueno' -aunque siempre propuse al menos dos- que lidere el sector financiero, con un modelo de negocio rentable más orientado a la exportación, porque los políticos y el resto del sector financiero, tras su modelo energético y el exceso de concentración bancaria de la mala reforma financiera, que se hicieron a medida y que nos hacen pagar, ya se ve a lo que van, a cobrar hasta por ingresos en efectivo (insólito), por los medios de pago y cualquier otra cosa que se les ocurra, algo que seguro le aprobarán esos reguladores independientes de los consumidores, los mismos que permitieron las preferentes.

Creer que cogiendo un pedazo mayor de un tarta menguante en vez de agrandarla es hacer buena banca es un error garrafal, es demostrar que no quieren cambiar un modelo de negocio obsoleto, es una estrategia equivocada y sin futuro tan absurda como querer ir a remolque de algo que no tira. Este juego de las sillas es el que nos hizo desaprovechar el anterior ciclo económico y no me digan que repetir el error es hacer buena banca, que el patrimonio financiero de las familias españolas no se les confía para eso de ninguna manera.

En este como en otros episodios importantes de nuestra historia que hemos tratado, la relación de los españoles con su moneda cambiará, así pasó con el doblón y los escudos, con la peseta con respaldo en oro y luego con la fiduciaria, y así ocurrirá con nuestro euro, de modo que lo mejor que podemos hacer es facilitar ese proceso convirtiendo la moneda en un medio en vez de ser sujetos del mismo, ¿no les parece?  

Un apunte sobre el Nobel

Este año me alegra especialmente que se haya laureado a tres economistas por sus trabajos empíricos, es decir, por hacer economía con base objetiva y alejada del propagandismo ideológico, que es lo que intentamos en este blog aunque no evitemos el análisis político. Con eso en mente, ver la comparecencia de Shiller en su alma máter para hablar del premio, de quien usamos su estadística en una ocasión, ha sido disfrutar de otra lección magistral de pedagogía y honestidad intelectual de un gran economista.


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