Macro Matters

Corea, la otra península

Estos días en que todos están pendientes de QE del BCE, o en que nuestra clase política intenta ver como mantiene “lo suyo” re-acomodando a su encastada progenie, esa facción neo-comunista de Podemos – las deserciones de PSOE e IU son de vergüenza ajena -, resulta cuando menos arriesgado apostar por el examen de una economía centrada en lo productivo y la realidad de sus cosas. Así, mientras unos viven de rejonear lo público, de chupar rueda de Syriza con lo hicieran del “Yes, we can”, de imitar a los griegos, nosotros miraremos a uno de nuestros principales proveedores de bienes de consumo, ese con el que en otro tiempo competíamos en varios sectores, hoy ya muertos por la incompetencia contumaz de la referida casta y que siempre trae más de lo mismo.

Los determinantes geoestratégicos

Además de Corea, Eurasia tiene tres penínsulas de máximo valor estratégico, la ibérica, la arábiga y la malaya (o de Malaca), amén de Escandinavia y toda una serie de archipiélagos que van desde las islas británicas al Japón pasando por Indonesia, en una envolvente crucial para el comercio marítimo. Por el norte, Rusia, que por su estructura político-territorial es prácticamente el último imperio existente, sería la vía terrestre alternativa y una crucial fuente de recursos. En medio de toda esa presión, Israel y el resto de Oriente Medio, quedando Corea como el punto de máxima tensión en el Lejano Oriente. Lógicamente nos centraremos en Corea del Sur, que el Norte, reino oscuro, solo tiene interés como extremo vergonzante de a lo que puede llevar el mesianismo político comunista del que nunca habla la izquierda.

La península de Corea, encajonada entre tres civilizaciones, la china, la japonesa y la ortodoxa, estuvo regida por una monarquía impenetrable que la mantuvo cerrada a cal y canto hasta la invasión y colonización japonesa de 1910 a 1945, tras las guerras chino-japonesa y ruso-japonesa. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, pasa a convertirse en territorio de disputa entre los aliados, resultando dividida en 1948 en dos zonas de ocupación, norte (soviético) y el sur (americano), produciendo la Guerra de Corea, quedando su capital, que hoy cuenta con casi 26 millones de habitantes - 650.000 extranjeros -, la mayor de la OCDE, a un paso de la frontera, ese candente paralelo 38 tras el cual gobierna la izquierda más psicópata.

¿Hija de América?

Dicha así, la pregunta casi ofende, pues su origen cuasi mitológico se remonta al 2333 AC, pero lo cierto es que la Corea del Sur (en adelante Corea) debe mucho, casi todo, a esa decisión americana de abrir los reinos cerrados de Asia y que empezó con los cañonazos del comodoro Perry sobre Japón, a mediados del XIX; de entonces viene la tradición oficiosa de que el desarrollo de los aliados asiáticos está en manos de los planificadores de la Marina americana. Dicho proceso sobre Corea se aceleró y profundizó por el envalentonamiento japonés de los 90's, que tratamos en su momento, y con la buena re-estructuración coreana tras la crisis asiática de finales de la misma década.  

Tras interrupciones dictatoriales (1960-1980), se ha ido democratizando y hoy tiene un sistema político muy parecido al francés (mala división de poderes), solo que su estructura parlamentaria es unicameral y 50 de sus trescientos diputados no son representativos, sino que los eligen los partidos según el resultado proporcional de las votaciones (como aquí) y es una de las causas de que tengan más corrupción que Francia. Su presidenta Geun-Hye es guay.

Una economía de excedentes

Como potencia comercial que es, está volcada a la exportación y su Cuenta Corriente (transacciones comerciales de bienes y servicios exteriores, línea roja, siguiente gráfica) arroja un superávit estructural.  Adicionalmente, por su prudencia fiscal, tienen superávit permanente en sus cuentas públicas. Una joyita, vamos.

Más de la mitad de sus exportaciones son automóviles, electrónica de consumo y tics, manteniendo aún una dura lucha, vía calidad, con China en construcción naval - aquí hemos preferido la fiesta ideológica a mantener nuestros astilleros, por ejemplo; así nuestros hijos, calificados o no, han de sufrir la emigración, fenómeno, que Podemos, yes we can! -. A su éxito exportador de bienes se ha unido el turismo, en que, por su buena gestión, van camino de convertirse en una potencia y ya tienen más de veinte millones de visitas al año.

Economía privada

A pesar de mantener unos altísimos gastos de defensa, que obviamente usan para potenciar su industria (no como aquí, que todo es demagogia), la participación del sector público es menos de la mitad de Francia y tienen un muy alto Indice de Desarrollo Humano del 0,891, puesto 16 (0,869 de España, puesto 27), con una renta per-cápita en paridad de poder de compra (PPA) similar a la española. Tenemos así una Sociedad exitosa basada en laresponsabilidad individual.  

Lo que comenzó siendo un país con un Estado (conceptos que confunden nuestros nacionalistas y socialistas) dirigista y autoritario pero con una economía liberal, ha terminado perfeccionándose al democratizarse, consiguiendo verdaderos éxitos colectivos para sus ciudadanos, y eso que partía de un nivel industrial mucho más bajo que el nuestro; hoy nos han superado y, por nuestra referida casta política, ya no los alcanzaremos.

Más cifras de éxito

Finalizada la fase inflacionaria del Ciclo Largo (1982 +/-), su datos de empleo, crecimiento e inflación son hoy envidiables y muy lejos del enfermo japonés. Lo que no se le ocurre a nadie allí, ante una crisis económica seria (que las han tenido), es proponer como solución que se emigre (para mandarles divisas) o repartir la tarta menguante (plan Podemos; fliparán cuando lo conozcan) como proponen nuestros genios catedráticos del momio universitario, que menudos salvajes.

El aspecto demográfico

A pesar de que su natalidad está muy por debajo de la tasa de reposición, consigue compensarlo con inmigrantes, la mayoría de etnia coreana de origen chino y es, junto con Japón uno de los pocos países étnicamente homogéneos. Como curiosidad, decir que 46,4% no profesa ninguna religión, 22,8% budistas, 18,3 son protestantes y 10,9% católicos.

Nadie duda que en un futuro habrá unificación con el Norte, la pregunta es si será pacífica y si lo conseguirán de mejor manera que los alemanes (no me sean racistas), pero lo que está claro es que tienen talento y capacidad económica suficiente para hacerlo y, una vez digerido ese duro proceso, Corea, como toda península conectada a un gran mercado que hace las cosas bien, emergerá como una nueva potencia mundial

La fuerza del Won

La moneda coreana se vio muy afectada por la crisis asiática, pero a partir de entonces, con la correcta transformación del país, reaccionó mejor a la del 2008-09 y va por una senda en la que, incluso con otra crisis, dadas sus reservas internacionales, podría conseguir  moverse entre los 1.000 y 1.200 Wons por Dóllar en los momentos de máxima tensión.

Excusas de fracasados

Es triste tener que cerrar así una entrada en este blog, pero no deja de ser común que al discutir el caso coreano con personas que se supone bien formadas, a similitud de Israel, carguen las tintas sobre el apoyo americano y la presión geopolítica para explicar semejante éxito, como si, por ejemplo, sus campeones nacionales o la gestión de esa geopolítica, salieran de la nada; claramente, allí no elegirían nunca a unos chiquilicuatres para gobernarles.

Corea del Sur está a punto de cumplir ese feliz tránsito que siempre mencionamos, el que va de la Dictadura a la Democracia, pasando por la Oligarquía, y que es claramente compatible con el progreso económico; nosotros, hundidos en nuestras fantasías imposibles, seguimos empeñados, QE y fiesta griega mediante, en repetir las mismas consignas y fórmulas ruinosas que nos han traído hasta aquí, a las que para colmo añadiremos el revanchismo de la casta neo-com de Podemos. ¿Se puede hacer peor? ¿Ustedes que creen?


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