Macro Matters

Celebremos el 2015 … antes de que lo malogren

A pesar de la inestabilidad mundial y española y de las grandes incertidumbres que se ciernen sobre el año que viene, el 2015 no tendría porque ser malo, será difícil y complicado, pero considerando de donde venimos tampoco estará tan mal; otra cosa es que lo malogren, que todo puede ser. Por ello hoy otearemos ese horizonte desde la atalaya empresarial con la prospección demoscópica de la OCDE del pasado día diez, a ver que nos dicen quienes se juegan su dinero y crean empleo, repasando también las previsiones macro globales.

Confianza, que no falte

Tras la masacre general de la empresa española que ha supuesto nuestra crisis, los elementos dinámicos de nuestra economía van con buen ánimo. Están los eufóricos  del Comercio Minorista (línea roja, siguiente gráfica) que, como vimos en su momento, han vivido una verdadera revolución y los que han quedado están que se salen (“cosa de los comerciales”, dirían algunos); a ellos les siguen los Servicios, que también trabajamos, con actitudes más moderadas.

Luego están los manufactureros (cuya “recuperación” también vimos), menos “confiados”, que ya se sabe que cuando se transforman insumos se vive muy pegado a la realidad. Finalmente la Construcción, donde se nota que estamos en año electoral y con explosión de licitaciones, que están más “alegres”, pero no porque vuelva lo de antes, que afortunadamente no ocurrirá, y ya pueden aprovechar este bonancible porque tiene fecha de caducidad.

La actividad empresarial

Visto como se sienten, lo subjetivo, veamos como va su producción. Los dos sectores más importantes, Servicios, por el empleo y el turismo, y Manufacturas, por las exportaciones y recuperación de la Demanda Agregada, han salido claramente de la recesión y (repetimos) eso, junto con la mejora de expectativas, es lo que se llama en Economía “recuperación”, otra cosa es como utilicen ese término los políticos o los que quieren que vuelva lo de antes o que se resuelva instantáneamente el desastre que hicimos animosamente.

La Construcción tiene el salto de las licitaciones y cierta mejora donde se han ajustado precios de suelo y de oferta, pero, dada nuestra demografía suicida, el exceso de capacidad y de oferta de bienes terminados, tendrán ajuste casi que por siempre. El Comercio Minorista no ha salido de la recesión secular y el subidón anterior viene de su revolución estructural.

Cómo ven el futuro

Aquí, a la hora de mojarse, los constructores, al atenerse a la cartera de pedidos, hay mejoría, aunque muy por debajo del pasado de triste recuerdo. Aunque Servicios y Comercio Minorista son muy optimistas, veo difícil que el Comercio Minorista en conjunto (distinto son las partes) salga de su crisis y seguirá la dura competencia, en especial por las cadenas especializadas, continuando la deflación y la lucha por los sufridos consumidores, expoliados fiscalmente, que se verá parcialmente aliviada con la bajada de los combustibles según lo que dejen los intereses corporativos que discutimos en su momento.

Del sector Servicios no puedo dejar de recordar a un querido amigo, que tras fundar y dirigir con éxito rotundo una empresa por todos conocida, lo echaron de su casa, creó otra similar en 2011, en plena depresión, y hoy, tras tres años de duro trabajo profesional, va como un tiro desde hace un año, reacciona mejor a las estacionalidades que la primera y, salvo errores de bulto, debería alcanzarla antes de tres años. Un ejemplo más de que en nuestro país hay capacidad de salir adelante a poco que se apoye el talento, incluso con mala gestión pública; tema aparte es que algunos deliren pidiendo resultados instantáneos.

Como hemos dicho en varias ocasiones y contra la opinión de que nuestra industria es marginal, el mejor estimador de nuestro crecimiento es el sector manufacturas y la tendencia es que se mantenga el impulso actual, una previsión que tiene una validez de unos seis meses.

¿Piensan contratar?

Que es la pregunta clave y en la que siempre ponemos el énfasis en este blog. Pues sí, y al parecer todos, con lo que el empleo en los próximos seis meses podríair a un ritmo mayor que el primer semestre de 2014. Ya sé que no es suficiente, que es de poca calidad, etc. y por eso he sido muy crítico (con sus consecuencias) con la gestión económica, el cambio estructural y con la denominada “devaluación interna”, por solo citar tres elementos claves. Además, ha de considerarse que hay un crecimiento secular de la productividad que es imparable, que ahorra empleo y que debería ponernos a todos en una carrera de esfuerzo y realismo muy alejada de nuestra permanente fantasmagoría y corrupción generalizada.

El entorno internacional

En la siguiente tabla tienen las previsiones económicas del FMI antes de la caída de los precios petroleros, por lo que es de esperarse un crecimiento mayor en términos reales para todos salvo los productores de commodities, según sea el caso, todos datos clave para nuestros exportadores.

Lo que no variará mucho con el abaratamiento petrolero es el crecimiento del PIB nominal (real + inflación), tema sobre el que tanto hemos insistido desde 2009 y que es clave por el endeudamiento de todos y que en el caso español, dados los presupuestos, producirá otro aumento de la deuda pública respecto al PIB.

Destacan los angloamericanos, con sistemas electorales representativos, que apostaron desde el principio por atenerse a la realidad, la del sistema monetario, la buena gestión bancaria y el fomento de las manufacturas y de las exportaciones; que es lo mismo que he defendido desde que entramos en el Euro.

El caso británico tiene su interés pues están en año electoral, tienen grandes desequilibrios y una burbuja inmobiliaria que atacan correctamente, han superado la fase de “recuperación” para comenzar la de “expansión”, concepto desconocido por nuestros políticos (y colegas) pero que ya verán como también la manipulan.En cuanto a EE.UU., con su enfoque comercial, también en fase de expansión y, salvo el Ébola o eventos impredecibles, seguirán a buen ritmo.

Los riesgos

De Europa preocupan el mal francés y el italiano, que se eternizan, mientras Rusia aguanta y donde China, que crece menos, echa un cable. Tampoco la FED subirá tipos y habrá más QE europeo y deflación, con sus sobresaltos, pero nada grave. En general, a diferencia de 2014, las bolsas estarán en el filo de la navaja y “seguiremos bailando mientras suene la música”; lo que seguro no ocurrirá en 2015 es que vengan comisiones de las 226 universidades que nos superan a que les expliquemos porqué la Economía no es una Ciencia.

Nuestro principal riesgo viene, por un lado, de la incapacidad de los partidos tradicionales, aferrados al sistema electoral proporcional, para hacer una política honesta y competente, y de otro, de los votantes de un país cojo dispuestos a dispararse en un pié votando una opción nacionalista o neo-comunista. Ya sé que no todos sus miembros de Podemos son neo-comunistas y, fisura socialdemócrata aparte, los conozco sensatos, a quienes aprecio y cuya buena fe me recuerda a Huber Matos, pero esos no mandan, ni mandarán y la Política es una cuestión de Poder, de quienes lo ambicionan y de cómo controlarlos.

En Podemos, más allá de los problemas de Errejón, de los colocados universitarios, que son los que mandan, lo que sorprende es que conocidas las vinculaciones iraníes (¿con que moral se digiere eso?) del novio de la encastada o sus delirios totalitarios (Internet está lleno) de compararse, en su megalomanía, con Lenín, aún se les piense votar masivamente. ¿De verdad se desea ser gobernado por individuos vinculados a lo peor de la historia reciente?

Ese es, a corto plazo, nuestro mayor riesgo, descarrilar por la deriva neo-comunista. Por lo demás, como los próximos seis meses serán algo mejor que los anteriores, porqué no celebrar el 2015 antes de que lo malogren, disfrútenlo ahora y reciban mis deseos de una feliz Navidad y un próspero año nuevo.


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