Macro Matters

Cambios estructurales: España y China

El determinante principal de la próxima recesión global será, ya lo está siendo, la forma cómo la economía china resuelve su mayor desequilibrio: su sobreinversión; tema sobre el que los españoles deberíamos tener bastante experiencia si no nos esforzáramos, día tras día, por ignorarlo, evadiendo sus exigencias y tareas pendientes, unos deberes que son ineludibles, como lo serán en el caso chino.

Siendo cierto que los modelos de crecimiento de ambas economías han sido “opuestos”, pues ellos se basaban principalmente en la exportación y la inversión y nosotros en el consumo interno, y también que somos muy diferentes: por dimensiones, cultura, grado de desarrollo, realismo político, riesgos geoestratégicos y un largo etcétera, también es cierto que ahora ambos, nos guste o no, por requerimientos sistémicos, daremos la vuelta a ese desarrollo estructural y siempre con el fantasma del camino japonés presente, algo que produciría guerra de divisas y un cataclismo financiero global.

Sea como fuere, lo que si podemos hacer es intentar dimensionar el cambio requerido tras un proceso de sobreinversión típico inducido desde la política, al tiempo que repasamos nuestra situación.

El estancamiento español

Para observarlo analizaremos los componentes del PIB nominal, ese con el que hemos de pagar nuestra enorme deuda en una situación deflacionaria que nos enseñará su peor cara en la próxima recesión. Esos componentes son el Consumo Privado (“C”, línea azul en la gráfica), el Gasto Público (“G”, línea morada), la Inversión (“I”, línea negra), las Exportaciones (“X”, línea verde) y las Importaciones (“M”, línea roja), que dan la conocida fórmula del PIB = C+G+I+(X-M) desarrollada en la siguiente gráfica.

Más allá de temas de distribución y valores reales, que tratamos en su momento, lo cierto es que el PIB nominal, a duras penas, se ha mantenido estabilizado casi a niveles de 2007-2008, al igual que el Consumo Privado nominal, que representa algo más de la mitad del mismo y que mejora algo con el aumento del empleo; pero el cambio estructural clave ocurre en los otros componentes, así que veámoslos.

Cambio estructural español

Si algo no quiere “la casta” es cambio estructural, que ellos están muy calentitos parasitándonos; pero, como ese cambio es un requerimiento sistémico, como hemos insistido desde antaño, ocurrirá por las buenas o por las malas. Lo que vemos (y padecemos) es que, agotado el modelo de (mala) sobreinversión, las importaciones cayeron más de un 30%, dejando de restar al PIB total casi un 10% del mismo, de ahí que muchos se liaran con su cálculo y que no es perfecto pero tampoco es mentira; tema distinto es que ese nivel de PIB sea sostenible, dado el déficit público estructural que tenemos, y que “pueblo” y “casta” lo entiendan, acepten y corrijan mediante soluciones racionales.

En todo caso, lo que vemos es que las exportaciones de bienes y servicios han seguido su senda secular, de ahí que fuera innecesario inducir una devaluación interna (el Mercado ya hacía la suya)  con su menor recaudación fiscal; se produce pues “El éxito comercial español” y las importaciones retoman el ritmo típico, tras la muerte del consumismo vía burbuja crediticia.

Un aspecto a destacar es que la caída de la inversión total (línea gris, gráfica anterior) hace suelo entre el primer trimestre de 2013 y el de 2014 y que la inversión en maquinaria y equipo (línea negra), a pesar del exceso de capacidad instalada total, lo hizo en el tercer trimestre de 2012 yendo a buen ritmo e indicando que la exportación está afectando positivamente al sector manufacturero. Ese es el camino: exportaciones e inversión en maquinaria y equipo, con su consiguiente re-industrialización; luego está el cambio estructural de “lo público”, que vendrá por “las malas”.

Tema distinto es el de la construcción (inversión ruinosa) que, tras hacer suelo, vuelve a crecer tímidamente y ya aparecen nuevas urbanizaciones - sobre todo en la costa - más adaptadas a las necesidades de los compradores y a mejores precios, agravándose la sobreoferta de un sector donde las inmobiliarias ya solo dejan los carteles de los “productos” gancho. Son los coletazos de un modelo de crecimiento donde la inversión llegó a ser casi el 30% del PIB (31% en 2006 y 2007).

Sobreinversión china y cambio global

Las burbujas chinas son conocidas (inmuebles, industria, bolsa) y, con el cambio de modelo, les tocará su ajuste. Pensemos que en China la inversión llegó a superar el 47% del PIB  - aquí el 30% - (Banco Mundial) cuando lo normal, la media, estaría en torno al 23%. Así que ya se pueden imaginar las dimensiones y proporciones del cambio estructural que ello implica y cómo eso va a afectar a la economía mundial vía su conexión con los “emergentes”, pero también a Estados Unidos, del que advertimos de su mal cambio estructural en 2014, y, a través de ellos al resto del mundo, a su tectónica de bloques y a la estabilidad mundial.   

Por supuesto que nos dejamos muchos temas en el tintero (la robotización china, por ejemplo), pero no puedo dejar de señalar el aspecto bancario, epicentro de toda burbuja, del que ya se tenían fuertes dudas cuando iban “bien” y que, como en nuestro caso, con su pertinaz sordera, enfrentarán menores márgenes (por caída de tipos), menor volumen (por desapalancamiento) y deflación, algo para lo que ni unos ni otros están preparados a pesar de las repetidas advertencias y de que estaba cantado; pero no se te ocurra decirles nada, que son muy listos e incluso se ponen violentos.

El duro horizonte

Finalmente, comentar que entre finales del año pasado y lo que va del actual, China ha perdido casi un 20% de sus reservas internacionales, con lo que el margen para el ajuste, se limita a cerca de dos años, mientras que en Europa, dado su perfil de crecimiento, el único relevante para nosotros que ofrece cierto optimismo dado el enfriamiento global, la proximidad de la recesión es similar, siempre y cuando no empeoren las cosas en Estados Unidos precipitando los acontecimientos, claro.

Ese es el horizonte que tenemos hasta que nuestros dirigentes hagan los deberes pendientes, esta vez sin la vaselina del endeudamiento público; sin duda se pudo hacer todo mucho mejor y ahorrarnos enormes sufrimientos, que todo era y es muy previsible, pero con gente tan lista ya se ve que ve que es imposible.


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