Macro Matters

Cambio estructural y recuperación

En España no habrá recuperación sin cambio estructural y, atendiendo a esa premisa, hoy veremos cómo va nuestro cambio estructural, un cambio que nos viene impuesto por exigencias sistémicas más que por una acción inteligente de nuestros gestores.

PIB nominal y cambio estructural

Normalmente, lo que debe estudiarse es el PIB real, es decir, descontando la inflación, desinflándolo, quitándole lo falso que lo hace parecer más grande de lo que es. Sin embargo, como hemos dicho en innumerables ocasiones, lo que también hemos de ver en esta fase del 'ciclo largo' es el PIB nominal, entre otras cosas porque con él se paga la inmensa deuda que hemos acumulado y nos siguen acumulando nuestros pésimos gestores. En todo caso, el último dato de inflación adelantaba una tasa anual en 2013 del 0,2% y la tendencia es deflacionaria, cosa que reduciría el PIB nominal aunque creciéramos. Tema aparte es la inflación fiscal y su regresividad ruinosa.

El PIB nominal lo pueden ver en la línea gris de la siguiente gráfica, está por trimestres y desde el comienzo de nuestra crisis muestra un estancamiento sorprendente (va por barrios), de los peores de la OCDE, algo que, a su vez, serviría de ejemplo para ilustrar lo que sería una economía estacionaria, un riesgo al que me he referido en otras ocasiones, solo que en esa situación en vez de la estacionalidad del año veríamos el comportamiento cíclico.

Componentes del PIB

El cálculo del PIB, de la producción interna bruta de una economía, se hace mediante el agregado de sus componentes, que son los siguientes: el consumo, que se separa en consumo privado (C) y gasto público (G); la inversión (I), que podría separarse en privada y pública pero hoy no lo haremos; las Exportaciones (X), y las Importaciones (M), que restan al PIB. Esta fórmula de cálculo (Y = C + G + I +X –M), de uso universal y extendida por las instituciones globales promovidas por la Pax Americana, es de origen keynesiano. Esos componentes, en términos nominales, los pueden ver en la siguiente gráfica.

Del estudio de los componentes del PIB puede verse como el peso del ajuste ha recaído sobre la inversión (línea negra), seguida del consumo privado (línea azul), pues el público (coimas de la casta incluidas) sigue a niveles de 2008, más o menos. Lideran el cambio estructural las exportaciones, que han logrado superar el nivel nominal del 2008. Ésta ha sido mi pelea desde que decidimos entrar en el euro y quienes, en su mediocridad, no lo querían (ni quieren) entender siguen en sus puestos de mando, ahora poniéndose las medallas del éxito exportador, un éxito que además tiene importantes efectos sobre la liquidez y solvencia del sistema bancario, sector al que han destrozado prácticamente los mismos sujetos.

En cuanto a las importaciones, que tras la crisis reaccionaron 'mejor' que las exportaciones, se han estancado, pues dependen en gran parte del consumo y la inversión y son una porción bastante estable del PIB, un 32%. Así que, cuando este Gobierno incentiva el consumo con sus soflamas sobre la recuperación, que tiene un fuerte componente cíclico, hemos de pensar que, cuando las importaciones vuelvan a crecer, reducirán el PIB y agravarán los problemas sistémicos de iliquidez y endeudamiento.

Entre el 2008 y el 2013, elPIB real, es decir, el volumen de bienes y servicios producidos, ha caído en un 7% (datos preliminares), siendo más aguda la caída en la inversión, que incluye construcción, con un 33%, seguida por las importaciones, con un 18%, el consumo privado, con más de un 9% y el gasto público que solo lo hizo menos de un 2%. La única fuente de crecimiento han sido las exportaciones, con casi un 9% de aumento real en ese periodo. El ajuste del cambio estructural ha sido privado y no público, cuya mala gestión solo ha empeorado las cosas sin resolver su problema de despilfarro, abrasión fiscal y déficit estructural y endeudamiento.

Un poco más de detalle

Pasar del timo político de la pisitomanía y su corrupción a la exportación ha implicado un fuerte empobrecimiento que se explicita en la caída de la inversión en construcción, del consumo y de las importaciones. En Economía incluimos la construcción residencial (housing en la gráfica siguiente) como inversión, pues se compran bienes que producen un servicio en largo plazo y en esto no les voy a decir nada que no dijera al tratar sus precios o que no sepan ya de un sector en derribo, salvo tal vez que en los próximos diez años años, por cambios demográficos de nuestro envejecimiento agudo, podría entrar otro millón de viviendas usadas (también de extranjeros) a la oferta de viviendas.

En cuanto a la construcción no residencial (línea granate), la sobreoferta es abrumadora; el exceso de oficinas, locales y naves que creó la burbuja y los posteriores cierres empresariales masivos, anuncia en este subsector, como en el anterior, que no producirá ningún crecimiento destacable, salvo tal vez, alguna recuperación de promociones destinadas al extranjero o por la rehabilitación por envejecimiento del stock.

Maquinaria y equipo sigue estancada e incluso ha habido casos de desinversión vía exportación de bienes no utilizados. Parece haber una cierta mejoría en la producción que aumentarán su porción en la generación de PIB, hoy muy baja, pero ese proceso vendrá inducido principalmente, como en el resto, por el comportamiento del sector exterior, ya que el exceso de capacidad ociosa de la oferta agregada interna también afecta a este área.

Recuperación estadística y buena gestión

Más allá de la vieja polémica sobre si el PIB está manipulado y/o sobrestimado, ha de pensarse que en el cálculo del PIB (Y = C + G + I + X – M) el superávit en comercio exterior de bienes y servicios (X – M) mejora la estadística del mismo, pero no implica una mejora general del bienestar de los ciudadanos, incluso podría ocurrir lo contrario, ya que nuestra economía, como todas, experimenta fuertes impulsos de productividad en la última fase del 'ciclo largo'. Además, ha de producirse antes una mejora de los beneficios, sobre todo de las pymes, para que las empresas saneen su balance y empiecen a contratar.

El equivalente macro a lo dicho para las pymes y sus beneficios lo veríamos en el sector exterior, que ha pasado de tener una contribución negativa al PIB de cerca del 10% a un posible superávit cercano al 2% del PIB este 2014, 12 puntos de diferencia; hablamos de unos 25.000 millones de euros de superávit comercial, poquita cosa para nuestra casta y una gota en el mar del desequilibrio financiero patrimonial de nuestra economía que ronda el billón de euros.

Tampoco nos extraña que el Ibex pueda irse a 10.500 pues incluso nuestra vieja y pionera fórmula que relaciona el Ibex y la prima de riesgo así lo indica, ya que, tras las certeras intervenciones de Draghi, entenderse que el euro no se rompe, que España no es Grecia, es además normal que la prima baje cuando se inicia la recuperación, un momento que se caracteriza por mejora de las expectativas. Pero, ¿dónde estaría si se estuviera trabajando a favor del cambio estructural y se hiciera buena gestión pública?

La verdadera recuperación impulsada por la buena gestión pública no vendrá con una nueva Constitución, ni por cargarnos esa potente y excepcional institución que es la Monarquía hispánica, o por inventarnos países y estaditos, ni la traerá Mr. Marshall, sino que empezará cuando nuestro sistema electoral, hoy garantía de la corrupción, nos permita elegir a nuestros representantes y lo demás es mesianismo político que nos distrae mientras nos siguen robando. Hasta entonces, y salvo valiosas excepciones, lo que tendrá la mayoría será una recuperación estadística, que Mr. Marshall no hace milagros.


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