Macro Matters

Beneficios, impuestos y ciclo largo

La semana pasada exploramos la distribución del ingreso en el ciclo largo y hoy lo haremos con la redistribución, tema predilecto de nuestros políticos, manipuladores profesionales y principales responsables del desastre económico que padecemos; una vez más utilizaremos la estadística de la economía americana por ser la más completa.

Excedente empresarial y ciclo largo

En la siguiente gráfica pueden ver los componentes del Ingreso Neto en las Operaciones, fuente de los beneficios, siendo el violeta el de las corporaciones, el verde por alquileres, el rojo de autónomos y propietarios y el azul por intereses; es neto por descontarse la depreciación de activos. También pueden ver las fases del ciclo largo, donde llama la atención la subida de ingresos por intereses durante su primer mitad (1949-1982, impulso primario), principalmente por la subida de tipos nominales debido a la inflación, y su caída en participación en los ingresos netos desde entonces, primero por la caída de tipos y, esperamos, que luego por el desapalancamiento voluntario o forzado (quiebras).

Otro grupo de ingresos que aumenta de forma importante durante el impulso secundario (1982-2001) de este ciclo largo son los ingresos por alquileres, primero por la burbuja inmobiliaria y después, durante su depresión secundaria, por empobrecimiento, deflación de activos y aversión a inmovilizar recursos de muchos agentes dada la enorme incertidumbre, en un proceso lógico de adaptación oferta-demanda.

Como la salida de la depresión secundaria (anterior: 1929-1949, actual: 2002-20??) solo es posible vía crecimiento, es del todo lógico que el sistema dirija recursos hacia los elemento imprescindibles y determinantes en la creación de las nuevas actividades creativas, de allí que las remuneraciones de propietarios (autónomos y pymes) y corporaciones aumenten su participación en el total, dándose una redistribución dentro del Ingreso Neto de las Operaciones forzado por las propias necesidades sistémicas, que se une a los cambios ya comentados en la distribución.

Impuestos y ciclo largo

Una de las típicas manipulaciones de nuestros políticos populistas es engañar a los ciudadanos diciendo que Estados Unidos es un país de impuestos bajos para los ricos y que necesitan otro Roosevelt. Nada más falso, sino miren la siguiente gráfica donde los tipos marginales (línea negra) llegaron al 77% en 1918; en cuanto a un nuevo Roosevelt, decir que es económica y fiscalmente imposible.

Lo que ocurre en Estados Unidos es que allí los votantes eligen representantes y entonces decidieron tapar así el agujero fiscal y, como el primer objetivo de los impuestos es recaudar, entendieron que 78% o 90% de cero es absurdo, así que los han ido bajando para evitar la elusión y la emigración fiscal; además, ha de considerarse que a esa carga fiscal ha de sumarse la del seguro médico privado.

“Equilibrio” en las cargas fiscales

Lo que sí hizo Roosevelt fue ampliar y aumentar la progresividad fiscal (a más renta mayor impuesto); también impuso fuertes cargas a los más pobres y así un contribuyente con una renta hasta 25.000 dólares anuales (de 2011) pasó de pagar el 3% en 1931 a pagar el 23% en 1946; sí, ya sé que la guerra y tal, pero ahí se quedó hasta 1981 e incluso empeoró, porque lo que se establece es la estructura fiscal del orden cívico de un ciclo generacional.

Posteriormente, para compensar esas apropiaciones, que es como allí correctamente llaman a nuestras “contribuciones” impositivas, introdujeron deducciones dependiendo de si el perfil del contribuyente gusta o no a los representantes de los electores.

Cargas fiscales y ciclo largo

Antes de Roosevelt los ingresos fiscales provenían principalmente de impuestos indirectos a la producción y las importaciones (área granate, siguiente gráfica) y, de forma casi similar entre impuestos sobre activos (área azul claro), corporaciones (área verde) y personas (áreas azul y morada). Pero, como consecuencia de la creación de la Seguridad Social de 1935, las cargas sobre el factor trabajo, factor cuya evolución en la distribución del ingreso vimos la semana pasada, aumentaron considerablemente dentro del total.

Gasto de las apropiaciones

En las economías mixtas, fuertemente intervenidas y reguladas como las de Occidente, se ha optado por intervenir poco (afortunadamente) la distribución y poner el acento hasta el extremo en la redistribución, tanto por el lado las apropiaciones como del gasto. En el caso americano, paradigma global, la composición del gasto la pueden ver en la siguiente gráfica.

La mayor parte del gasto público va a gasto social (asistencia sanitaria, pensiones, paro y asistencia social) y, salvo en situaciones bélicas que aumentan el gasto en consumo (área azul), dicha situación se agudiza por la depresión secundaria y razones demográficas. Lo que en principio se ve bien no excluye el necesario y constante proceso de optimización del gasto de las apropiaciones, algo que los demagogos profesionales, nuestros y suyos, obvian, y allí, como aquí, la lista de “agencias” federales (también hay estatales y municipales) es, literalmente, interminable.

Tema aparte es el de las cargas por seguros sanitarios privados y su reciente incremento, que no podemos tratar por razones de espacio, pero por lo menos allí la mayor parte de la recaudación y del gasto es federal (o central) y no se les ocurrido el absurdo de regionalizar la recaudación de las apropiaciones principales, que ya tienen bastante descontrol fiscal.       

En nuestro país, tanto la estructura de apropiaciones como de gasto se completó tardíamente, sin preparación del aparato productivo y con mucha fiesta ideológica, y en la ausencia de representación de los electores y división de poderes, la malversación y el clientelismo en el gasto, donde algunos hacen país hasta con el catering, generan corrupción estructural; por otro lado, al no haber división de poderes, difícilmente hay cuarto poder entre los grandes medios de comunicación, cómplices en el expolio a la población.

Demagogia, evasión y cambio generacional

Será interesante ver si cambia el discurso y empieza a diferenciarse entre distribución y redistribución de rentas y de nuevo, dado el bajo nivel científico y la adicción a la demagogia ideológica que domina nuestros debates, como la moda palurda por Piketty que poco tiene que ver con lo nuestro, veo difícil una salida racional a nuestros problemas; aparte que tratarlos y no abordar la banalización de la Ciencia Económica, de la degradación cultural y moral generalizada, o el ciclo largo y la globalización es o no entender nada o simples deseos de evasión.

Lo cierto es que la capacidad recaudatoria española está agotada, que no se quiere aplicar una progresividad y austeridad inteligente y que los toqueteos recientes, del que el de la ficción de las pensiones actuales es el mejor ejemplo, solo lo empeoran, que nuestra evasión fiscal es también de otro tipo. Más grave es no querer abordar la reducción del paro, algo solo posible con crecimiento económico y cambio de modelo económico, pero eso exige apego a la realidad, algo que repelemos continuamente porque quienes deben ejercer el liderazgo del cambio parecen preferir que éste se lo impongan otros, los populistas; será así como cambiaremos de ciclo generacional y de orden cívico, por las malas, y con resultados impredecibles.

Tendrá que ser Felipe VI quien capitanee ese cambio, un cambio de ciclo generacional del que hemos hablado mucho y que solo ocurre cada cien años. Lo tiene muy difícil, pues al mesianismo político imperante y la crisis institucional, se suma el fin de un ciclo económico largo y que el actual y viejo orden cívico prima las desigualdades regionales y a los partidos y las ideologías en detrimento de los intereses de los electores. No se ha querido ver todo ese proceso y ahora hay que abordarlo con multitud de carencias, pero ya saben, todo tiene su tratamiento. Deseémosle suerte, pues la suya es la nuestra.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba