Macro Matters

¿Batirá Chile el cobre?

Una de las acepciones populares de la expresión batir el cobrees aquella que dice que equivale a tratar un negocio con viveza y empeño, con calor y constancia. Salvo en lo de viveza, ya que como muchos latinoamericanos suelen ser de carácter tranquilo, algo que confunde y hace errar bastante a los peninsulares, creo que en el resto es una expresión ajustada para sus gestores económicos recientes y cuyos resultados veremos hoy, con mucha autocrítica, en sus estadísticas macro y que cerraremos analizando la cotización del peso chileno.

Chile y el cobre

Es un tema que daría para un libro. Casi podría decirse que cuando la providencia repartió los recursos del mundo dio a las Américas buena parte del cobre, más 2/3 de las reservas, y debió tropezar con los Andes, porque Chile atesora más de un tercio de las mismas, produciendo una porción similar del total mundial y casi quintuplicando al número dos, Estado Unidos, y al número tres, el Perú.

El precio del cobre es bastante volátil a corto plazo, siendo además un buen indicador de los ciclos de corto plazo y su análisis técnico, con algunas similitudes - mutatis mutandis - con el oro (como vimos, 4-0), del que Chile también es un importante exportador, presenta un perfil bajista que podría producir un derrumbe similar al de septiembre de 2011 si rompe la dura resistencia de la zona 2,9-3,1 dólares por libra. En el largo plazo casi replica el ciclo largo (flechas negras), haciendo un tope real primero con Allende y luego con los Chicago boys pero, como en el análisis técnico, no entraremos hoy en ello por razones de espacio.

Lo que hemos visto desde el año 2.002 ha sido un boom de precios y producción (gráfica anterior) producto del crecimiento asiático y la expansión monetaria global, hoy en una aparente corrección, hasta el posible tope de producción en 2010-2011, a falta de mejores datos; las líneas verticales son el golpe de estado militar (granate), el fin de los Chicago boys (roja) y la vuelta a la democracia (azul) por si alguien quiere incluir esa variable; nosotros no por razones de espacio.

Boom del cobre y buena gestión

Como vimos la semana pasada, Chile fue, con los marxistas de Allende y los Chicago boys de Pinochet, campo de experimentación económica del dogmatismo ideológico extremo y del intervencionismo extranjero, que agravaron sus desequilibrios estructurales, tras lo cual, a modo de síntesis hegeliana, ha resultado una gestión pragmática excelente con un bajo índice de corrupción (20ª del mundo) y una alta libertad económica (7ª del mundo) que ya quisiéramos para nosotros (ver siguiente tabla), y todo ello con unos malos precios del cobre hasta el 2002; hoy es sitio preferente de las multinacionales para centrar y dirigir sus actividades en América del Sur. 

¿Dónde estaría Chile y su renta per cápita si estuviera adosado a la UE como nosotros? Vergüenza le debería dar al establishment de economistas español (en el que hay algún chileno), de lo mal que lo han hecho y es difícil encontrar algún paralelismo en su origen y mal hacer salvo si se les compara con el manicomio mediático catalán, y en ello siguen, retratándose e impulsando el desastre español; lógicamente, esta casta ha infectado parte de nuestro estamento corporativo.

Gracias a la excelente gestión económica realizada entre 1982-2002, casi una generación, Chile tiene hoy los parámetros de una economía desarrollada si exceptuamos la mala distribución del ingreso, algo que se debe en buena parte al destrozo industrial de los años de política económica dogmática.

Cuadro de financiación

Como todas las economías dependientes de la exportación de materias primas, aunque en menor medida que las petroleras, que vimos en el caso ruso, Chile tiene un problema de oferta interior que le hace muy dependiente del precio de sus exportaciones en su financiamiento y de las importaciones para atenuar su inflación, algo que padece desde el inicio de su industrialización, allá por último tercio del XIX y que en los 60’s del pasado siglo se intentó paliar con medidas inspiradas en las recomendaciones de Raúl Prebisch y la CEPAL, basadas en deficientes explicaciones de la relación real de intercambio al ignorar los determinantes las fuerzas del Ciclo Largo de la economía.

A pesar de ese desequilibrio estructural de la oferta interna, Chile consiguió, antes del boom del cobre (2002-2012), equilibrar su financiamiento con un buen comportamiento de su comercio exterior (línea granate gráfica anterior), de su presupuesto estatal (línea violeta) y por su bajo nivel de deuda pública (línea azul). De forma similar a Rusia, por la estructura de su comercio exterior (enlace a detalles), la economía chilena y la española son complementarias y lo serían más si nosotros no hubiéramos destruido nuestro patrimonio industrial con nuestra mala gestión económica, que aún persiste; como con Rusia, hoy esta complementariedad está siendo mal aprovechada.

El duro camino hacia la estabilización

Por esos azares de la Historia, esos buenos economistas de los que hablamos, que heredaron una economía destrozada, además tuvieron que enfrentar lo peor del ciclo largo del cobre, una fase en que coinciden bajos precios nominales y reales (España enfrentará algo parecido pero con muchos matices). Aún así, sacaron al país adelante consiguiendo que creciera notablemente (línea negra, siguiente gráfica), redujera el desempleo (línea roja), al tiempo que terminaron con la emigración económica y controlaron muy bien la inflación, y todo ello superando exitosamente (no como nosotros) una crisis bancaria con similitudes a la nuestra. Chile, además, tiene la exigencia económica de que su población, de unos 17,5 millones, crece un 1,3% anual, con lo que casi la duplican cada treinta años. De premio Nobel.

El futuro del peso chileno

La estabilización de la economía y su desequilibrio de oferta interior comentados dejaron el valor del peso como variable de ajuste general del sistema, algo que sin duda ha creado tremendas pérdidas a la población, en especial a sus clases media y baja. Ese hecho tiene el daño añadido de querer acudir a esa solución fácil engañando en sus causas, como hizo España varias veces hasta la entrada en el euro, para resolver los desequilibrios económicos, que en el caso español son muy distintos y no valen analogías, entre otras cosas porque España es competitiva y nuestro problema es la mala gestión pública y privada unida a la no restructuración de la banca pública regional.

Si Chile tiene similitudes estructurales con Rusia, ¿qué le recomendaríamos? Pues algo parecido: lo racional y extremadamente difícilsería que Chile buscara una paridad con una cesta de monedas que represente a los principales competidores potenciales de la industria local distinta de los productores de materias primas, manteniéndola competitiva, pero debe ser un tipo de cambio que a su vez no les cree inflación importada ni perjudique la producción de sus commodities, ya que éstas son su principal fuente de divisas y de ingresos fiscales. Pienso que irán por ese camino, que sería otra forma de batir, por vencer, al cobre, aunque eso solo lo conseguirán muy parcialmente. 

Chile tiene unos 40.000 millones de dólares en reservas internacionales que encuentro escasas para la volatilidad y mi previsión de precios de su estructura exportadora (cobre y oro, entre otros minerales) y su nivel de importaciones, con las que tendría que corregir su déficit por cuenta corriente. ¿Lo harán correctamente? Las noticias son que hay cierta complacencia en sus actuales gestores y eso tiene su tratamiento generacional, en el que no podemos entrar y que es muy distinto del español; solo señalar que el mayor problema lo tendrán cuando pase la actual generación (Piñera, 1949) y lleguen los primeros miembros de la siguiente cohorte generacional, hoy en la cincuentena, que son una especie de Felipe González del cono sur americano, cosa que tiene su tratamiento, ya saben.

Lo que está claro es que a corto plazo padecerán el añadido de cierto contagio por la crisis brasileña, aún en sus comienzos y que previmos en su momento, más que la de otros mercados emergentes, como Turquía, que también tratamos y que aún no es económica, que se sumarán a lo comentado de sus materias primas. No debería descartarse pues que en los próximos tres años pudieran verse niveles próximos a 650 pesos por dólar, previsión que doy con la acostumbrada salvedad legal de este enlace. Así lo veo a finales de junio del 2013.


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