Macro Matters

Banca e inversión de la Curva de Tipos

Hoy veremos una de esas herramientas que debería estar siempre presente en el escritorio de cualquier banquero que se precie y sin la cual es casi imposible desarrollar una estrategia bancaria viable.

Uso de la Curva de Tipos

Su uso más común está en la previsión de las recesiones ya que suele coincidir que, cuando la diferencia entre los de largo plazo, por ejemplo diez años, y los tipos a corto plazo, digamos tres meses, de los Bonos del Tesoro americano, se torna negativa, la economía se dirige a la recesión. Las probabilidades de este evento las pueden ver en el eje vertical de la siguiente gráfica según los diferenciales de tipos del eje horizontal.

Otra utilidad de esta herramienta es su capacidad para ilustrar situaciones de tensión en los mercados de capitales y así lo hicimos en su momento cuando dijimos que “La curva de tipos (yield curve) de Bernanke nos iba a volver locos a todos”, dadas las distorsiones que estaba creando por entonces; allí tratamos más a fondo la vinculación entre Curva de Tipos y recesiones.

Posteriormente, en fechas en que España atravesaba una crisis aguda de deuda soberana, allá por octubre de 2012, analizamos como la Curva de Tipos marcó un suspenso en toda regla al “equipo” económico de Rajoy obligando al auxilio de Draghi. Entonces lo pasamos bastante bien con las reacciones de los New-York-City-boys babilónicos, eso arruina-patrimonios clamando: “nos vamos del euro”, alguno de cuyos trollers todavía se pasa por aquí a dejar sus infamias de gestor fracasado. Eran otros tiempos; hoy, por su propia impericia, el discurso de Draghi esclaramente devaluacionista.   

Actualmente nuestra Curva de Tipos (línea azul claro – flecha negra -, gráfica anterior) está bastante plana a corto, anunciando poco crecimiento nominal, y ha bajado a unos niveles nominales que dan una tranquilidad ficticia a la corrupta fauna política hispánica. Hay que decir que el Banco de España presentaba de forma excelente esta información, pero, adivinen, la han cambiado a peor. Lástima, porque este país podría ir como un tiro si estuviera bien gestionado; encima la people quiere evasión, que en realidad es más de lo mismo.

La Curva de Tipos de la banca

Como saben la banca tiene un margen de intermediación producto de la diferencia entre los tipos activos (los de los préstamos) y lo pasivos (de depósitos); luego tiene otros ingresos recurrentes por servicios, pero no entraremos en ellos. Con esa evidencia construyo una curva orientativa pensando en los siguientes parámetros: la Tasa activa media (Tam), el Tipo del bono público equivalente (Tbpe), el Porcentaje neto de créditos fallidos (Pncf) y un margen operativo (Mop). Es una formulación teórica que quedaría de la siguiente manera:

Tam = Tbpe + Pncf + Mop.

Más que calcular rentabilidades (yields) lo se busca es ver tendencias de ingresos y tener señales de alarma tempranas para tomar acciones concretas y adaptar la estrategia al futuro previsible, porque, como es conocido, el tipo del bono sin duda afecta al coste de financiación (activo y pasivo), es una alternativa de inversión y, además, el Pncf sería similar a una prima de riesgo. Pensemos que la evolución de los tipos es conocida por los ciclos largos, gracias a lo cual se hicieron verdaderas fortunas con los bonos Reagan por encima del 12% y, ya posteriormente, en la inversión en bonos, públicos (como los españoles recientemente) o privados.

Por otro lado y en relación a la morosidad, que como sabemos está disparada y ha llegado, con enjuagues, a cotas próximas al 13% - algunas cajas intervenidas irían por encima del 20% -. Hemos de pensar que parte de ella se recupera (por eso Pncf es neto), aunque no creo se llegue al 30% en la morosidad inmobiliaria. Así, un banco normal, podría tener hoy una morosidad media de un 7% de la cartera de créditos y recuperar un 4% de la misma, con lo que el Pncf sería un 3%; en la fase inflacionaria del ciclo largo el Pncf podía ser hasta negocio, hoy obviamente no. 

Insolvencia estructural

Suele decirse que la banca siempre es insolvente por el simple hecho de que tiene préstamos a largo y se financia a corto (en la práctica refinancia casi automáticamente), de forma que si se le invierte la curva de tipos, es decir, que los tipos a corto son mayores que los tipos a largo, su margen de intermediación sería negativo y algo de eso ha estado ocurriendo.

El fenómeno descrito solo ocurre parcialmente y en la gráfica anterior se ve al comparar (flecha roja) el tipo a 2-2,5 años con el de 10 años un año después; además, pensemos que los bonos privados suelen pagar un tipo algo más alto que los públicos. Digo que parcialmente, porque los bancos, como muchas empresas, si están bien gestionados, hacen algo que nuestras ideologizadas universidades no ensañan suficientemente: discriminar precios; una práctica aborrecida por la ruinosa izquierda académica, pero muy útil si se usa bien para maximizar el bienestar social (no es nuestro caso). Otra error que suelen cometer, cuando el banco central es independiente de La Sociedad (guess who?), es vil represión financiera, tema que no podemos tratar hoy.

Robar un banco y a los ciudadanos

Es hacerlo a sus depositantes y todos los que tienen algo de oficio saben que la mejor forma de hacerlo es “dirigiéndolo”; incluso los “buenos” cacos buscan información interna. Como saben, hay gente que ve algo valioso y va, con sofisticación o no, y lo coge, sin problemas, ya sea desde una institución, una oficina bancaria, o desde la política (¿Robemos?), o vía impuesto-robo-legal a los depósitos; y atención, que en España tenemos9,2 billones de activos financieros susceptibles de ser robados. 

Tan reciente como hace dos semanas estuve comiendo con el que fue jefe de tesorería, custodia de metales preciosos y, posteriormente, securities de uno de los mayores bancos del Reino Unido, guardián (además) de casi un cuarto de la M1 de Gran Bretaña, y (menuda charla) la conclusión mutua fue que en el sector, a nivel global, se han deteriorado gravemente los fundamentos más elementales del oficio fiduciario.

Los principales interesados en que eso no ocurra deberían ser los propios bancos y si no para eso los ciudadanos nos hemos dado (no se rían) un banco central y unas instituciones de supervisión. Dichas autoridades y banqueros, entre otras cosas, buscan que el Pncf sea los más bajo posible y que no provenga de actividades delictivas, que algunos créditos pueden ser formas indirectas de apropiación indebida y, si ya lo hicieron muy mal dejando que se desbocara, el pasárselo directamente al contribuyente sin una correcta limpieza casi roza la complicidad.

A mayor oprobio, que diría un personaje de Kipling, mientras se expolia y destruye el patrimonio de las familias, nuestro mundo académico, dedicado al adoctrinamiento, las fantasías ideológicas y sus super-vacaciones pagadas por todos, vive en su mundo de ignorancia y apatía y ni sabe ni le importan todos estos temas, en los que tienen su responsabilidad.     

Todavía queda mucho por hacer

El alto coste del crédito ha sido un problema permanente de la Ciencia Económica y los efectos descritos, pero especialmente los producidos por la caída de tipos en el ciclo largo, afectaron los márgenes por operación y llevaron a una expansión descontrolada del crédito cuyas consecuencias seguimos padeciendo; de hecho, la última caída en las bolsas, una sana corrección de su sobrevaloración, en realidad empezó en junio por la banca alemana y francesa, se aceleró con la crisis portuguesa y ha continuado con la recesión italiana y su double dip. Veremos con la deflación.

Como no se han hecho los deberes los problemas seguirán, no lo duden y, si vuelve la crisis soberana volverá la situación ilustrada en la anterior gráfica, porque el problema de fondo de la banca va más allá de ese Pncf que se permitió, con el destrozo económico consecuente, pues le viene de la inversión de su Curva de Tipos.


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