Macro Matters

La Apertura Comercial Americana: Una Lección Ejemplar

En 1990 Estados Unidos hace una apuesta por el libre comercio tras el famoso discurso de su presidente del 11 de septiembre sobre el Nuevo Orden Mundial. Fue una apuesta arriesgada y un voto de confianza en las capacidades de su país que generó una apertura mundial de mercados, una vez vencida la traba del Comunismo Internacional; así, en 1995, nace la Organización Mundial del Comercio y poco a poco, pese a los atavismos externos, la Globalización fue haciéndose una realidad y la Economía Mundial está cada vez más cerca de ser un campo de juego para todos cercano a ese deseado fair play comercial aún por conseguir.

La Apuesta en Cifras.

En 1.990 los Estados Unidos tenían un saldo comercial prácticamente en equilibrio, el cual, a su vez, venía de la construcción de un Orden Económico pensado para contener al Comunismo, pero ante la nueva realidad, que algunos todavía no ven, la expansión internacional, especialmente con el apoyo a la Economía China, abre, hacia el año 2.000 una brecha descomunal próxima a los 500.000 millones de dólares en las cuentas comerciales americanas, principalmente con Japón y China.

Semejante desequilibrio en la cuenta corriente debía cubrirse vía endeudamiento exterior o inversiones extranjeras, como bien sabemos los españoles. Hasta el año 2.000 aquello no fue mayor problema pues el auge punto-com significó una fuerte entrada de recursos para el país, ya que todos querían participar de la “fiesta”, hasta que se pinchó el globo y el índice Nasdaq que estaba cerca de 5.000 en el año 2.000 cayó hasta los 1.300 en 2.002. 

Mantener el Rumbo y el Esfuerzo.

Pasado aquel duro percance se añadió otro: La Deslocalización Masiva. El mismo fenómeno del impresionante desarrollo de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones (TIC) exacerbó la localización exterior de la producción y los servicios de los países desarrollados, pero muy especialmente de Estados Unidos, que parecía estar vaciándose económicamente en un proceso imparable y con rumbo ruinoso. Sin embargo, a pesar de todos los problemas que ello acarreaba, sus dirigentes no cedieron a las fuertes presiones aislacionistas siempre presentes en su sociedad, al contrario, incluso padeciendo los perjuicios de la deslealtad comercial china con su rampante piratería comercial y dumping industrial (un ejemplo), siguieron confiando en su capacidad emprendedora y competitiva.

 La apertura comercial americana ha sido impresionante en términos absolutos, pues sus exportaciones (línea azul), al igual que sus importaciones (línea roja), se han multiplicado casi por cuatro en veinte años, equivaliendo las primeras a casi 1,8 veces el PIB español y las segundas cerca de 2,2 veces; pero también en términos relativos a su Producto Interior Bruto, como pueden ver en la gráfica anterior.

Siendo lo anterior impresionante para una economía de dimensiones continentales, lo es igualmente su firmeza en los principios de libre comercio y su confianza en sus capacidades de éxito en ese gran campo de competencia global, con todo y a pesar de que el déficit por cuenta corriente llegó a ser casi del 6% del PIB, cuando finalmente tocó fondo en 2.006. Gracias a que no hubo tregua al proteccionismo, hoy esa brecha se está cerrando.

La Economía Expandida.

Es un concepto nuevo y poco utilizado, incluso para la casi totalidad de los académicos, que viene a significar que es difícil saber dónde termina la economía de un país; las fronteras oficiales limitan el cálculo del PIB pero parece evidente que ni el Río Grande o el Estrecho de Gibraltar cierran zonas comerciales o monetarias y no digamos si un país posee una moneda de reserva internacional.

En este sentido es destacable el rendimiento bruto de los activos generado en el exterior por los Estados Unidos (línea azul claro), que alcanza los casi 750 mil millones de dólares. Si pensamos que los beneficios empresariales americanos están próximos a los 2 billones de dólares, y aunque la comparación no puede ser directa por temas estadísticos, de propiedad y de doble contabilización, si podríamos decir que las empresas americanas asentadas fuera tienen una producción próxima a la mitad de la domestica pudiendo generar un PIB similar; una producción que luego puede ir a cualquier parte del mundo, haciéndoles el mejor aliado para la exportación.

El Objetivo Estratégico.

No es otro que la supremacía comercial y tecnológica sobre el resto de los competidores. A este respecto su implantación exterior les permite aprender de todo el mundo, algo a lo que siempre han estado dispuestos y que les diferencia muchísimo, por ejemplo, de nosotros, al tiempo que les da acceso a desarrollar otras capacidades al máximo (el conocido ejemplo del caso Apple) y, aunque hay signos de debilidad en el comercio mundial, los Estados Unidos, como el resto de la Angloesfera, han virado a focalizarse más en la exportación.

Sería muy largo enumerar todas las acciones y declaraciones de sus líderes al respecto, pero mientras aquí se ignoraban las continuas señales que dábamos sobre el sector exterior al tiempo que se intentaba (e intenta) ruinosamente mantener el status quo, la Angloesfera en general no ha perdido el tiempo y los Estados Unidos en particular incluso han revitalizado, por interés tecnológico y comercial, su sector manufacturero doméstico, que será un duro competidor de la UE en áreas que le había cedido por antiguas razones estratégicas.

Termino resaltando que, cuando se sabe adónde se debe ir y como, por encima de las vicisitudes y sacrificios que impliquen los retos de futuro, la buena acción política, la altura de miras y la búsqueda del Bien Común conducen al éxito. ¿Tendrán los dirigentes españoles (no solo los políticos) la humildad de aprender esa lección o piensan seguir con su actitud ideologizada, caprichosa, egoísta y miope?

© Luis Riestra Delgado. Agosto 2012


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