Luces en la niebla

Derecho a excluir

El nacionalismo catalán es especialista en la creación de eslóganes que con más o menos fortuna, se apoderan de todas las conversaciones, ya sean entre amigos o familiares, ya sean en tertulias en medios de comunicación.

La mayoría suelen ser ingeniosos, y alguno de hecho es bastante brillante. Cortos, incisivos, de calculada ambigüedad y muy pegadizos.... Son como la canción del verano, se te meten en la cabeza y no hay forma de dejar de oírlos. Y se repiten machaconamente, y si no te convencen con argumentos, al final te vencen por cansancio...

También, todos, tienen un trasfondo de deliberado distanciamiento, de diferenciación, de dejar claro de forma más o menos sutil el nosotros frente al resto, siendo nosotros la Cataluña plena de virtudes y el resto... pues eso, el resto. Ese resto al cual se le desea negar la voz y el voto, el resto de españoles. La presunta consulta del próximo nueve de noviembre ha generado unos cuantos lemas sin desperdicio.

Queremos votar

Veamos algunos ejemplos: Por nuestras calles es fácil ver carteles con la rotunda frase Queremos votar. Impecable mensaje democrático, si no fuera porque queda muy clarito que los que queremos votar somos nosotros, no todos, vosotros no. Porque entonces el lema sería otro, algo así como Queremos que se vote, algo que englobara a todo el mundo, a ese resto.

Votar es normal en un país normal . Claro. Diáfano. Sólo que el país normal al que se refiere es Cataluña, luego España es un país anormal... El Nosotros frente al resto, una vez más.

En realidad, aquí de lo que estamos hablando no es del derecho a decidir, sino del derecho a excluir. Derecho que se arrogan los nacionalistas frente al resto de españoles

Y por fin, la madre de todos los lemas, el de más éxito, el que está en boca de todos, el indiscutido, el llamado Derecho a decidir con todas sus variantes. Derecho a decidir democráticamente lo que queremos ser, derecho a decidir en libertad, etc... ¿quién, excepto los totalitarios, los anti demócratas, los retrógrados, ellos, el resto, puede tener miedo de que los catalanes ejerzan su derecho a decidir en las urnas?

Sólo que, en realidad, aquí de lo que estamos hablando no es del derecho a decidir, si no del derecho a excluir. Derecho que se arrogan los nacionalistas frente al resto de españoles. Derecho a tomar decisiones de algo común sin contar con todo el mundo. Derecho a excluir a los que no son nosotros, derecho a excluir al resto, o lo que es lo mismo derecho a excluirles a la mayoría de ustedes.

Porque, ¿quién podrá ejercer el derecho a decidir mediante su voto el nueve de noviembre?

Pues según han acordado los partidos que están por la consulta en el Parlamento de Cataluña, se utilizaría el Registro de Población de Cataluña, que es el ente que unifica los diferentes padrones municipales, por tanto todas aquellas personas empadronadas en Cataluña. También los catalanes residentes en el extranjero, los inmigrantes y todos ellos a partir de los dieciséis años... Es decir, que un señor de Gerona que trabaje y viva en Murcia, y esté empadronado allá no podrá votar. Pero un señor de Marrakesch que esté empadronado en Terrassa sí. Ahora bien, una señora de Cuenca no. Pero sí una señorita de Sevilla empadronada en Barcelona. Un mozalbete de diecisiete años de Fraga tampoco, pero una muchacha de dieciséis de Timisoara empadronada en Alcarrás, si.

El derecho a decidir sobre la continuidad o el desmembramiento de parte de la herencia recibida, solamente lo podrá ejercer un porcentaje de la población española

Queda claro entonces, que el derecho a decidir más trascendente en una nación, el derecho transmitido por todos nuestros antecesores, el derecho a decidir sobre la continuidad o el desmembramiento de parte de la herencia recibida, solamente lo podrá ejercer un porcentaje de la población española, nosotros. Vosotros, parte implicada como dueña de un trocito de esa soberanía, os tenéis que callar, porque no tenéis derecho a decidir.

He aquí lo que esconde el lema. Hablemos con propiedad, pues. Lo que se está pidiendo no es el derecho a decidir, sino el derecho a excluir a la mayoría de ciudadanos españoles en la toma de decisiones acerca de la secesión de una parte de su territorio. Ni más ni menos.


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