Libertad 2.0

El machismo es transversal

Se ha hablado estos días atrás y mucho del alcalde de Valladolid, contra quien Ada Colau, convertida en el icono infantil de una izquierda desnortada amiga de las algaradas perpetuas, propuso, lo mismo inspirándose en las faenas del torero Jesulín de Ubrique, un escrache de sujetadores. Más la frasecita del ascensor que dio origen al conflicto no tiene desperdicio y es absolutamente rechazable. No era la primera vez que a Francisco Javier León de la Riva le traicionaba el subconsciente, dejando a la vista del respetable sus arcaicos estereotipos mentales. Como tampoco es virgen en este campo otro regidor municipal, el socialista alcalde de ToledoEmiliano García Page, quien puso en duda las habilidades domésticas, quién sabe si en diferido, de María Dolores de Cospedal. Deleznable.

Ada Colau al toledano no le quiere lanzar ropa interior. Y eso que parece que ambos, De la Riva y García Page, cojean del mismo pie sexista

Ada Colau, vayaporDiosquécasualidad, al toledano no le quiere lanzar ropa interior. Y eso que parece que ambos, De la Riva y García Page, cojean del mismo pie sexista. Como tampoco dice nada Ada Colau de Jesús Eguiguren, único caso en Europa de un condenado por sentencia firme por malos tratos (golpeó, según la sentencia, a su primera mujer con las manos y con un paraguas) que ostenta, y tan chulo, un cargo relevante en un partido político. Toma ya.  Y es que, si quien pronuncia una frase sexista es del PP, hay que, con razón, ponerlo de chupa de dómine. Pero, ay amigo, cuando el trasnochado resulta ser del PSOE la izquierda en general y, tócate las napias, los movimientos feministas en particular, callan. Todo vale contra el considerado enemigo, que no es el machista, sino el centro derecha. Acaso por ello es por lo que las apelaciones al sexismo cada vez sean menos efectivas en el seno del PSOE, como se pudo observar en las pasadas elecciones europeas, en donde la bioideología triunfante, que es la de género, no le sirvió de nada a Elena Valenciano, pese a que Miguel Arias Cañete se lo puso en bandeja. No tienen credibilidad.

En fin, que las tertulias veraniegas han estado entretenidas con las declaraciones de estos dos hombres más propios de siglos pasados que del presente. El machismo, que sí que existe, no tiene ideología ni posicionamiento político.

Pero para sexismos, el brutal acoso machista al cual sometía este verano un grupito de su propia formación política, VOX,  a la valenciana Cristina Seguí.  La excusa para el linchamiento estival, cutre como suelen serlo, fue una entrevista concedida a la revista “Interviú”, que apareció publicada en un momento en que las batallas internas de la formación crecían exponencialmente, menudas conspiranoias tienen montadas, y en las que Seguí se había posicionado clara y vehementemente, como es ella, en una de las dos facciones en guerra.

Mujer es quien tachó a Seguí de “Cicciolina”, la actriz porno italiana que llegó al hemiciclo

En la entrevista, entre preguntas acerca de la actualidad política, Seguí contesta a dos dicen que picantes pero que hoy en día, basta con poner la televisión, no deberían de escandalizar (ni importar) a nadie. Preguntas similares había respondido poco antes Albert Rivera y a todo el mundo, como debe ser, le pareció estupendo. Pero Seguí, a diferencia de Rivera, es mujer y por eso tuvo que desmentir haber salido en topless en la revista y dar todo tipo explicaciones, mientras era sometida a escarnio público.  Que ya se sabe que este tipo de predadores machistas suele tener poco tiempo para la lectura y demasiado para el chafardeo. Las insinuaciones acerca de su promiscuidad sexual fueron del tenor que ustedes imaginan. Vamos, que la pusieron de puta para arriba.  Entre los sexistas, por supuesto,  mujeres.  Mujer es quien tachó a Seguí de “Cicciolina”, la actriz porno italiana que llegó al hemiciclo. El machismo no es sólo cosa de hombres.El machismo es transversal.

Seguí, quien, sin duda dolida y pensando que la mejor defensa es un buen ataque, acusó al presidente actual de su formación de haberse embolsado unas decenas de miles de euros legalmente a costa de su partido, lo que ella considera poco ético.  El linchamiento no cejó. Quienes debían de haber dado la cara por ella o bien callaban o bien su tibia defensa en algún medio de comunicación sonaba a un “es conflictiva”.  Al final, Seguí no ha aguantado más y ha dimitido. Lo le ha sucedido a Seguí es lo mismo que sucede cuando un niño sufre acoso escolar, y, debido a la complicidad o el silencio de la dirección del centro, se tiene que cambiar de cole, mientras que los acosadores permanecen en él en busca de su siguiente víctima.

La belleza femenina, es algo que, lamentablemente el electorado penaliza en política, como bien sabe Hillary Clinton, quien se “afea” para sus campañas electorales

Pero ojo, que el ser víctima de la jauría machista de este país, la que carece de ideología y también de sexo,  podría haber sucedido en cualquier partido político. A Seguí le ha pasado lo que le ha pasado porque es simpática, tiene principios que defiende con vehemencia y honestidad, huyendo de todo lenguaje políticamente correcto y, encima, he aquí el pecado capital,  es extremadamente guapa.

Esto último, la belleza femenina, es algo que, lamentablemente el electorado penaliza en política, como bien sabe Hillary Clinton, quien se “afea” para sus campañas electorales.

Son aún demasiadas las personas que consideran que belleza y capacidad no pueden ir de la mano.  Y eso es machismo. Seguí ha sido víctima de ello. 


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