Libertad 2.0

El hundimiento de la izquierda socialdemócrata

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. - Foto Gtres

“Si la izquierda dijera la verdad, no existiría” (Carlos Semprún)

Lo fueron todo hasta hace nada, en que gobernaban municipios y país. En poco más de un lustro, el hasta ahora en la izquierda griega hegemónico y socialdemócrata PASOK ha pasado de contar con más del 40% de apoyo en las urnas a casi quedarse extraparlamentario, con un mísero 5% obtenido en las urnas el pasado domingo. Algo que en España sólo le ha sucedido, hasta el momento, a la UCD de Adolfo Suárez, que es el mito de la Transición;  una suerte de conglomerado de intereses oligárquicos creado para hacer el cambio por vía de reforma y que, inmerso en batallas intestinas por el poder sin más así como en corruptelas varias, perdió su norte ideológico, que era el de la clase media. Fue girar Suárez hacia el socialismo, empujado por un entonces pujante PSOE que ya se aprestaba a tomar las riendas de la monarquía socialdemócrata, y desaparecer.  Nada que ver con lo que está sucediendo en estos momentos con la tradicional izquierda europea, heredera del Welfare State, un Estado que pretende ser tercera vía entre la libertad y la esclavitud surgido después de la Segunda Guerra Mundial y cuyo totalitarismo, como advierte lúcidamente Alexis de Tocqueville, queda enmascarado por la propaganda. Una idea de difícil encaje, por demás, en el catolicismo, aunque esto no se suela tener en cuenta. Socialdemocracia sueca  que es, a decir de Pablo Iglesias, el modelo a seguir por Podemos. Un verdadero despropósito digno de quien lo desconoce casi todo, por más que presuma de haber leído a Gramsci. La cueva llamada facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, una verdadera vergüenza para quienes consideran que la Universidad debe ser templo del saber y la excelencia, no da para tanto.

El drama que se vivió en el PASOK este pasado domingo y que parece comienza a servir de toque de atención a un PSOE, ya lo vivió previamente, por ejemplo, la socialdemocracia italiana

El drama que se vivió en el PASOK este pasado domingo y que parece comienza a servir de toque de atención a un PSOE que, como todo el consenso socialdemócrata, está muerto y no lo sabe,  ya lo vivió previamente, por ejemplo, la socialdemocracia italiana, en donde el partido de Bettino Craxi es poco menos que un recuerdo. Pero también ha sucedido lo mismo con la Acción Democrática en Venezuela de Carlos Andrés Pérez, otro amigo de Felipe González. O lo está viviendo en estos momentos en Alemania la SPD, que no consigue levantar cabeza. Su incapacidad de conectar con el electorado, que hace tiempo que percibe, en el marco de la Europa prerrevolucionaria que señala el filósofo Peter Sloterdijk, el timo de las oligarquías que comienza a dejar a la vista del personal la ley de hierro de las oligarquías, resulta casi tan proverbial como las ocurrencias de nuestro patrio PSOE. De Pedro Sánchez a Susana Díaz, pasando por José Bono, qué boda sin la tía Juana y qué carrera hípica sin el manchego.

Todos ellos han sido desplazados en sus propuestas y políticas de gobierno por los partidos de centro-derecha, verdaderos realizadores de las políticas socialdemócratas. De la UCD al PP de Mariano Rajoy y Cristóbal Montoro, pasando por la UMP de Sarkozy. Y es que hoy la palabra socialismo es poco más que una superstición, una ideología agonizante desde que el horror que se escondía detrás del muro fuera contemplado por el mundo. Que detrás del socialismo caiga la socialdemocracia, sólo es cuestión de tiempo.  Lo malo es que no parece que vaya a ser sustituida por la libertad.  El socialismo, en definitiva, ya no significa nada. Sus propuestas, contrarias a la naturaleza humana, han sido sustituidas por la religión del nihilismo, la contracultura, el clientelismo más cutre y las antropológicas bioideologías, estas últimas de profunda raíz nacional socialista. No puede sorprender a cualquiera que haya leído un poco, por más que aquí los medios de comunicación se empeñen en demostrar día a día el hundimiento de nuestro sistema educativo, el apoyo de Marine Le Pen a Syriza. O la coalición de Tsipras con el nacionalismo de derechas griego. Al fin y al cabo la Internacional Socialista hizo suyo el falaz derecho de autodeterminación a finales del siglo XIX y Lenin lo utilizó para promover la revolución. Revolución que hoy se hace de forma pacífica, mediante la legalidad.

Sea como fuere, la implosionante socialdemocracia es compartida por todos los partidos de la derecha y la izquierda del consenso. Y Tsipras e Iglesias forman parte de él.


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