Libertad 2.0

El fracaso de Mariano

Mariano Rajoy está, al menos de cara a la galería, encantado de haberse conocido. Nada inmuta al gallego. Según el presidente, a quien las encuestas auguran en mayo un batacazo mayor que el que se pegó Moreno Bonilla hace unas semanas, pudiendo el PP perder el casi omnímodo poder territorial que disfruta desde principios de siglo, todo va estupendamente bien y según lo planeado. Cabe pues preguntarse si el plan último del actual presidente del gobierno no será acaso liquidar a los suyos. El por qué Rajoy, quien arrasó en las pasadas elecciones generales porque el personal confiaba en las políticas que el PP había llevado a cabo bajo sus anteriores gobiernos, actúa como lo hace, constituye uno de esos misterios insondables que se conocerán dentro de muchos años.

Los barones, que son quienes van a perder el poder y que no saben cómo explicar a los suyos que les esperan unos cuantos añitos fuera de lo público-digital, están que se suben por las paredes

Los barones, que son quienes van a perder el poder y que no saben cómo explicar a los suyos que les esperan unos cuantos añitos fuera de lo público-digital, están que se suben por las paredes. No son pocos tampoco los alcaldes que no quieren ver ni en pintura al presidente de su partido rondar por sus municipios. La presencia en campaña del padre a quien Mariano ha querido matar, esto es, José María Aznar, es cada vez más reclamada por las bases. Él se deja querer. Esperanza Aguirre apenas disimula que de la primera a la séptima planta de Génova va un mundo. De políticas y principios. Si Madrid resiste, y ojo a las bolsas de voto oculto, todo puede cambiar. Núñez Feijóo acecha.  Alberto Fabra se desespera. Desde Moncloa se dispara contra Pablo Casado, la joven promesa aún por curtir, tan parecida a Albert Rivera. Otros crean Floridablanca.

Y entre tanto, a duras penas se pueden cubrir colegios electorales en zonas que antes proveían de interventores y apoderados a las zonas más conflictivas. Las aguas corren pues turbias, muy turbias, por el centro-derecha, después de unos años de inexplicable pasada por la socialdemocracia más ramplona de la mano de burócratas que desprecian la política. Es lo que casi todos, menos Moncloa, veían venir. La marea naranja, con la que no contaban Arriola ni Soraya, quien aún no ha explicado si utilizó los recursos del Estado para investigar a compañeros de partido, acecha, aunque el recorrido de un partido de centro-izquierda alimentado con votos de la derecha se antoja corto cuando toque tomar decisiones y más si el resultado en su feudo natural no es el esperado.

Cospedal, legítima ambición y análisis certeros, arremete estos días contra el eterno conspirador democristiano. El vicetodo durante muchos años. El amigo de Ana Mato y JuanCarlos Vera, de quien poco se habla pero siempre ha pintado mucho.  El eterno perdedor de elecciones. Javier Arenas. “Rajoy es nuestro mayor activo”, afirma. Con ello está todo dicho.

La suma de voluntades de los noventa fue la gran artífice de crear entre los españoles de entonces la misma ilusión (falsa) de regeneración que hoy suponen los Ciudadanos de Rivera

Todo parece indicar que Mariano no llegará al 35% de los votos que nos permitiría seguir gobernando. Así que no puede ser candidato en las generales”, te dicen a coro. En el horizonte, un congreso de refundación. El PP, imposible negarlo, ha vuelto a las peleas cainitas de antaño. Esas broncas del “quítate tú que me pongo yo” que Aznar consiguió domeñar en los noventa, cuando creó un gran partido que sumaba y no restaba. Algo que se cargó de un plumazo Rajoy el día que dijo “si alguien se quiere ir al partido liberal o al partido conservador, que se vaya”. Comenzó entonces la resta que tan bien secunda Celia Villalobos, quien pide se larguen los pro-vida. Empero, la suma de voluntades de los noventa fue la gran artífice de crear entre los españoles de entonces la misma ilusión (falsa) de regeneración que hoy suponen los Ciudadanos de Rivera, quien entonces, por cierto, andaba por las Nuevas Generaciones. Una ilusión que pronto desfalleció, una vez entregado el PP al consenso. Desde dentro es muy difícil resistir. Máxime cuando el plan es echar a Rajoy, en eso hay ya casi unanimidad, pero no está decidido el heredero y muchos aspiran. Esa bronca llegará después.

PD.- Por cierto, otra que está fracasando, cuando su jefecillo, el de las formas fascistas, ya veía a España sometida a su terrible ingeniería social, es la infantil es infantilizada chiquillada de Podemos.Teresa Rodríguez se ha puesto farruca y le dice al chico de la coleta que ella quiere decidir porque para eso ella ha sacado los votos en Andalucía. Ni hablar, le responden desde Madrid. ¿Qué es eso de hacer las cosas por tu cuenta, Teresa? ¿Es que te lo habías creído? Que intervengan, por eso de la propaganda, terceros “neutrales”. Uno andaluz, otro de la capital. Lo raro es que Monedero, Iglesias y Errejón no hayan llamado a Maduro o Correa como observadores internacionales para negociar con Susana. Lo del ingenuo asamblearismo salido del 15-M queda para el recuerdo. En la pandilla manda Pablo, que es el que decide quién puede jugar con quién en el recreo. Los suyos se le van a revolver muy pronto. De entrada, la candidata de Podemos-Ganemos-Taniemos-Pablemos al ayuntamiento de Madrid, que es a lo que aspiraba Monedero antes de descubrirse lo de sus 425.000 euros, dice no tener nada que ver con los círculos. Que viene a ser algo así como si mañana Carmona dice que él no tiene relación con el PSOE.  A Pablo se lo van a acabar merendando los suyos. Ya lo verán.


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