Libertad 2.0

El error de Ciudadanos

Y los sueños, sueños son…”

Coinciden estos días dos encuestas en dos medios dispares en señalar la caída en intención de voto de la formación de Albert Rivera. Encuestas que han encendido todas las alarmas entre los dirigentes de Ciudadanos, que ven como el sueño de estos últimos meses puede desvanecerse tan rápidamente como llegó. No sorprende, empero, visto desde fuera.

Y es que si ya en la campaña comenzaron los despropósitos, la superioridad moral, la cantinela regeneracionista de estos últimos días mientras se juega al gato y al ratón en Madrid, pero también en otros lugares, aburre, cansa y decepciona. Además, el resultado obtenido el pasado día 24 no fue el esperado ni el anunciado por las encuestas. Sólo en Andalucía y con respecto a las elecciones autonómicas, la formación que allí encabeza Juan Marín perdió un 45% de los votos. En Madrid, pese a ser decisivos en la Comunidad, los resultados no han sido los anunciados. Tampoco en Valencia. Ciudadanos contaba con ser decisivo en más de siete Comunidades Autónomas y eso no se ha producido.

El declive tiene mucho que ver con que el respetable comienza a ser consciente de que Ciudadanos no es, realmente, un partido de gobierno

El declive tiene mucho que ver con que el respetable comienza a ser consciente de que Ciudadanos no es, realmente, un partido de gobierno. Además, las prisas con que se ha configurado la formación emergente más allá de Cataluña, en donde su heroico y resistente papel está fuera de toda duda, tampoco ayudan nada. Los errores han sido muchos y en ocasiones graves, como se verá en los próximos meses. En municipios de Madrid como, por ejemplo, en Las Rozas, me cuentan está sobre la mesa la posibilidad de una vergonzosa coalición de “todos contra el PP”, Podemos inclusive, para evitar que este partido, al borde de la mayoría absoluta y que “sólo” sacó 18 puntos al siguiente partido más votado, gobierne el municipio. O eso, “o nos das concejales liberados”, dicen los populares que les chantajean los naranjas, cuyo cabeza de lista inicial, por cierto, dimitió en plena campaña electoral.

Esa misma decepción con los naranjas la sufren estos días todos esos votantes del PP, que algunos calculan en el 60% de los sufragios obtenidos por Ciudadanos, quienes están viendo cómo desde Barcelona se ha sido muy duro con la popular Cristina Cifuentes y muy blando con la socialista Susana Díaz. Y eso en plena campaña de detenciones de altos cargos de la Junta en el marco del caso de los ERE, que es el saqueo del dinero destinado a los parados. Ambas, parece, gobernarán con el apoyo de Ciudadanos. Sea como fuere, haber dejado la sensación de que serían capaces de dejar la Comunidad de Madrid, que es la más próspera de España, en manos de la izquierda radical, por más que el PP de Madrid necesite, que lo necesita, regenerarse, ha causado estragos por lo que tendría de irresponsabilidad política. No son pocos los votantes de Ciudadanos en Madrid que tienen la sensación de que, por un enfado con los suyos por haber abdicado de sus principios, se han equivocado al votar a quien resulta estar más cerca del adversario. Quizá esto en Barcelona no se perciba, puesto que en Cataluña buena parte del electorado de C´s proviene del ya casi extinto PSC. Declaraciones de la cabeza de lista al ayuntamiento de la capital, que dice cosas como “mejor con Carmena”, tampoco ayudan. Los vientos ya no soplan a favor.

El intento de control del descontrol madrileño ha quedado patente este fin de semana. Al fin y al cabo, los naranjas de la capital y alrededores, que poco tienen que ver con el espíritu luchador y reivindicativo de libertad de los naranjitos catalanes, van a manejar más presupuesto que los catalanes. Quien tiene la pasta, querrá mandar.

Pero el objetivo, no lo olviden, siempre ha sido uno: Albert en el Congreso. Lo de llegar a la Moncloa son, al menos por el momento, poco más que ensoñaciones.

La regeneración política necesaria no pasa por métodos de elección interna de organizaciones conformadas como verdaderos órganos del Estado

Pero es que, además, la manía del líder de Ciudadanos en meterse en el funcionamiento interno del resto de formaciones no interesa a casi nadie. Encima, la regeneración política necesaria no pasa por métodos de elección interna de organizaciones conformadas como verdaderos órganos del Estado, en el cual pastan y del cual viven, sino por precisamente liquidar esa partitocracia, permitiendo a los españoles votar en circunscripciones uninominales a sus diputados, a sus concejales. Y en votación aparte, a su presidente, a sus alcaldes. Es decir, por la para la libertad política necesaria representación. Las primarias, en este sentido, no son más que una cortina de humo para sustraer a los españoles el verdadero debate. Llevando Ciudadanos en su programa la representación no se acaba de comprender por qué este empecinamiento.

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PD. Urge regenerar el PP de Madrid. Además de que las listas municipales han dejado de lado a la gente de los pueblos para meter a los amigos que se podían quedar sin trabajo en la Comunidad, no puede ser, por ejemplo, que a última hora se “rescate” a alguna concejala aún en funciones del ayuntamiento de Madrid imponiéndola en la lista de Móstoles. Política cuyo mérito partidista –laboral sencillamente no existe; toda una vida dedicada al partido desde que comenzara su amistad con Alberto López Viejo en tiempos de Nuevas Generaciones- consiste en pasar largas horas en el tanatorio de Las Rozas haciendo la pelota a “la mujer del jefe”, luego alcaldesa de Madrid. Así les luce el pelo a los de Génova.


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