Libertad 2.0

El error Ciudadano

Quizá no podían hacer otra cosa, atados por una campaña electoral nefasta que dejó en cuarenta escaños las aspiraciones de la formación naranja. Eran los tiempos en que Rivera decía que no entraría en ningún gobierno si no ganaba las elecciones. Se lo llegó a creer. Los tiempos en que no se quería definir en temas nucleares, como los pactos postelectorales. Ignora, por cierto, que esos pactos, que suponen un cambio del programa presentado a los españoles, son una estafa al electorado y provocan el sano abstencionismo que tanto temen.

La eclosión liberal, desde luego, no pasa por Ciudadanos, que es un partido más del consenso socialdemócrata

Sus continuos vaivenes entre la izquierda y la derecha pasaron entonces desapercibidos gracias a la desafección de no pocos votantes hacia los partidos tradicionales. Su querencia hacia la izquierda, que no debería sorprender a nadie por cuanto Ciudadanos mostraba en su página web hasta hace escaso tiempo que era una formación de centro-izquierda, fue ignorada por casi un 60% de su electorado que procede del Partido Popular. Esos que hoy están escandalizados por la firma de un acuerdo de izquierdas, tan de izquierdas que le puede servir hasta a Podemos, a decir de Pedro Sánchez. Que se hubieran enterado antes. Menos dejarse sugestionar por la propaganda y más documentarse. La eclosión liberal, desde luego, no pasa por Ciudadanos, que es un partido más del consenso socialdemócrata.

Y es que el intento de los perdedores por formar gobierno, quienes por lo visto ahora consideran mala malísima “la fiesta de la democracia”, es un timo. Cuando escribo estas líneas, Pedro Sánchez aún no nos ha aburrido con su mitin, porque en un claro tongo la sesión no comenzará por la mañana sino por la tarde para que nadie le pueda replicar. Es una estafa en toda regla al electorado, al que consideran tonto. Investidura, por cierto, que otros aprovechan para poner en la calle al terrorista Otegi, recibido como un héroe por las CUP y ERC y defendido por Podemos, esos cuya abstención busca el PSOE. Ha estado ahí muy bien Albert Rivera.

Lo que estamos viendo estos días, con la oligarquía empresarial haciendo ascos a las elecciones, es un acuerdo de las oligarquías de espaldas a la ciudadanía, para salvaguardar sus intereses. Lo de siempre. Y sorprende el papel que en ello está jugando Ciudadanos.

El acuerdo firmado con el PSOE incluye cuestiones que Rivera no contó a sus votantes en campaña electoral

Me explico: el acuerdo firmado con el PSOE incluye cuestiones que Rivera no contó a sus votantes en campaña electoral. Desde un programa económico que la agencia de calificación Moody’s ha tildado de “negativo para la economía”, que carga contra los autónomos (les sube cotizaciones e impone un mínimo a los que no llegan ni al SMI), como ha denunciado el sindicato ATA, a la subida de impuestos en forma de Sucesiones, Donaciones y Patrimonio a nivel nacional (la competencia le parece mal a Ciudadanos), hasta impuestos medioambientales. Por no hablar de la denuncia de los acuerdos con la Santa Sede, obsesión anticlerical del PSOE y ahora también de Ciudadanos, al aborto de niñas de 16 años sin saberlo los padres, o la eutanasia. Pasando por la derogación de cuantas leyes aprobó el gobierno de Mariano Rajoy y que han permitido una tímida recuperación económica. De la reforma laboral a la LOMCE. Un verdadero desastre para todo aquél que se tome la molestia en leerlo. Alucinarán con la cantidad de Consejos, Comisiones de Expertos y Oficinas que se proponen crear.

La supresión de las diputaciones es una chorrada con la que está cayendo. La madre del cordero del dispendio, la destrucción de la nación y la colocación de amiguetes se encuentra en las Comunidades Autónomas. La pretensión de suprimir ayuntamientos, forma natural de organización de las personas, e incluso las diputaciones, a mayor gloria del ente artificioso de las oligarquías, que son las Comunidades Autónomas, demuestra, como poco, que Rivera no sabe nada de Política. El PSOE, que sí sabe y cuyo interés es precisamente la destrucción del êthos de la nación, hace su juego.

Ciudadanos se ha apuntado, acaso inconscientemente, al Pacto del Tinell, el pacto de todos contra el PP

En el fondo, Ciudadanos se ha apuntado, acaso inconscientemente, al Pacto del Tinell, el pacto de todos contra el PP, como certeramente denuncia Mariano Rajoy. Andan empeñados en que éste apoye un acuerdo que deroga todas sus políticas, lo que es como poco una idea peregrina. Lo de Girauta, de liberal amable a socialdemócrata que bloquea en las redes sociales a todo el que le lleva la contraria, utilizando como argumento de presión a Margallo y tres ministros más es una broma de mal gusto. No sirve como excusa tampoco el argumento de Rivera de que intentó hablar con Rajoy. Lo cierto es que Ciudadanos ha suscrito un pacto de izquierdas que deja fuera del consenso al partido más votado por los españoles, encabezado, guste o no, por Mariano Rajoy. ¿Quién es Rivera para afirmar que no se puede pactar con Rajoy? ¿Mantendrá esa opinión una vez fracasado el viernes, si fracasa porque hay quien se teme una ruptura del grupo de Podemos, que no es un partido sino una confluencia de intereses, la investidura de Pedro Sánchez? ¿O volverá Rivera a cambiar de opinión? ¿Dónde está la política, que no es sólo un reparto de carguitos o marketing electoral?

El error Ciudadano, por lo que se está viendo estos días, es haber confiado en un candidato –a las generales, autonómicas, municipales y europeas se presentó Rivera y sólo Rivera- que sólo aspira a alcanzar el Poder y que ha confundido la transversalidad y el inexistente centro con el principio marxista. El de Groucho. Y quien suscribe bien que lo siente, porque el papel de Ciudadanos en Cataluña, es fundamental para la libertad.


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