Libertad 2.0

24-M: el día del consenso

El próximo 24 de mayo se celebran en España elecciones administrativas, que no políticas puesto que no elegimos a nuestros representantes, sino que lo hacemos de entre los designados por los jefes de los partidos estatales. Se vota ese domingo a quién le corresponde dirigir el consenso los próximos cuatro años en municipios y varias autonomías. Consenso político que nada tiene que ver con la voluntad del pueblo y es la negación de la democracia.

Todos los partidos con posibilidad de alcanzar cotas de poder sin excepción ofrecen recetas socialdemócratas, estatismo puro y duro

Lo peor es que no hay alternativa o la que hay es muy rácana. Todos los partidos con posibilidad de alcanzar cotas de poder sin excepción ofrecen recetas socialdemócratas, estatismo puro y duro, más de lo mismo. Es verdad que Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, acaso las únicas que están marcando diferencias, prometen bajadas reales de impuestos, pero no es menos cierto que el PP, cuya marca parece achicharrada, está dirigido por un tal Mariano Rajoy, 50 subidas impositivas le contemplan. Que no querías caldo, pues toma dos tazas pero con cara amable. Y luego está, según dicen las encuestas, que tendrán que depender del partido Ciudadanos, al frente del cual en Madrid hay personas inexpertas que aún no han demostrado nada en política, a diferencia de buena parte de los candidatos catalanes. Liberland.

Asolados por la corrupción, consecuencia del propio sistema, PP y PSOE a duras penas resisten los embates de quienes se sienten llamados a sustituirlos en la prolongación del régimen establecido en 1978. En realidad no pretenden cambiar nada, sino mantener lo hasta ahora conocido. Sólo así se explica que Ciudadanos se esté planteando abstenerse en la investidura de la jefa del régimen clientelar andaluz, lo que es de facto un sí en toda regla a la PESOE S.L., esa empresa de colocación de amiguetes y familiares, como la llaman los cachondos en Sevilla. Podemos ya no cuenta. Monedero voló, los círculos están a tortazo limpio entre ellos. El PSOE de Pedro Sánchez resiste gracias a las siglas; eso sí, siempre y cuando no pretendan formar un Frente Popular que acabe de alejar para siempre de la formación del puño y la rosa a las clases medias moderadas. Albert Rivera y los suyos esperan. Podemos, repito, ya no cuenta. Se ha quedado en un cambio de marca de Izquierda Unida.

Es cierto también que la elección a segunda vuelta de alcaldes y presidentes como propone Susana Díaz, empeñada en su guerra contra Pedro Sánchez, es una buena iniciativa. Pero siempre y cuando vaya acompañada de elección de concejales, diputados y demás por circunscripciones uninominales lo más pequeñas posible. Eso no interesa. A casi nadie. Sería el fin de los partidos estatales. El fin del poder de los jefes del partido. De todos los partidos. También de los caciques locales. Como Susana.

La confusión entre Estado y partido es absoluta y pasa desapercibida

Mientras, se conocen escándalos que deberían ocupar las portadas de todos los diarios y las horas televisadas de las tertulias políticas. La todopoderosa Soraya Sáenz de Santamaría, de quien a diferencia con Narcís Serra no se conoce afición al piano aunque sí a las rumbas, habría utilizado al Estado para las batallitas internas de su partido. La confusión entre Estado, gobierno (entre estos dos conceptos apenas nadie distingue) y partido es absoluta y pasa desapercibida, como consecuencia del pésimo sistema educativo, por una parte, de la mentalidad estatista por otra.

Y el miedo, que es libre. Más en un país en el que desde las instituciones se descuelgan teléfonos para pedir a las empresas la retirada de publicidad privada hacia medios de comunicación desafectos con el poder oligárquico. Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado. Sobre todo, nada fuera del Estado, que viene a instaurar el reino de Dios en la tierra. Hacienda no somos todos, sino ellos, los oligarcas. Por nuestro bien. En esas andamos y de ahí el mercadeo que se traen todos los partidos con el dinero que con nuestro esfuerzo nos ganamos y ellos quieren saquear, sin darse cuenta que sin clases medias, y cada vez hay menos, no hay libertad, no hay propiedad, no hay nada. El colmo, el injustísimo impuesto de sucesiones. O los discursos en que los candidatos a alcalde hacen campaña-demagogia prometiendo más competencias impropias, sin pedir que las administraciones artificiales, las creadas para sostén de las oligarquías locales, pierdan las suyas. Luego presumen muy ´pichis´ de estar contra las duplicidades y triplicidades. Pero las promueven.

Los ciudadanos españoles son súbditos, amordazados y maniatados por el único Derecho aún existente: el fiscal

Los ciudadanos españoles son súbditos, amordazados y maniatados por el único Derecho aún existente: el fiscal. El resto ha desaparecido de la mano de la profusión legislativa, como recomendara Gramsci. Las más de 100.000 leyes promulgadas por los 18 parlamentos existentes hacen imposible no estar todo el tiempo incumpliendo una norma y pudiendo, por tanto, ser sancionado por la oligarquía en cualquier momento. Contra esto nadie protesta.

Y la tan cacareada regeneración ni está ni se la espera. Y es que al final, todos quieren formar parte del consenso. El nuevo fascismo, que decía la autora de origen ruso Ayn Rand.


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