Libertad 2.0

El bipartidismo que no existe no ha muerto

El resultado electoral obtenido el pasado domingo por el PSOE en las elecciones andaluzas, una pésima noticia para un PP que arranca la campaña hacia las decisivas, casi definitivas, elecciones autonómicas y municipales de mayo con una derrota sin paliativos, es una anécdota en el marco de la implosión que el centro-izquierda, sin ideas ni discurso, viene sufriendo desde hace lustros en toda Europa. Como sucedía el mismo día en Francia, en donde ha sido la UMP de Nicolás Sarkozy, ante el hundimiento del Partido Socialista de Hollande, quien ha frenado el ascenso de populismo que representa Marine Le Pen, la admiradora de Pablo Iglesias. Algo que Manuel Valls celebraba. Aquí en España estaría por ver si desde el PSOE se celebraría que el PP parase el ascenso de Podemos. Diferencias.

El PSOE en Andalucía ya no es, ni mucho menos, el que era en tiempos de “mienmano

Comenzando por el ganador, el PSOE en Andalucía ya no es, ni mucho menos, el que era en tiempos de “mienmano”.  Ya veremos si la ajustada victoria del PSOE no acaba siendo un triunfo de Pedro Sánchez.De momento, el asalto de la andaluza a Madrid, propia o de la mano de Chacón, tendrá que esperar. Susana Díaz, que es uno de esos productos de marketing típicos de la sentimentalización de la política, se va a ver obligada a retratarse, buscando acuerdos, bien con Ciudadanos, que para eso su candidato Juan Marín lleva lustros consensuando con los de puño y la rosa después de haber pasado por Alianza Popular,el Partido Andalucista y vaya usted a saber cuántos más (regeneración lo llaman algunos), bien con los populistas de Podemos. El Partido Popular ya ha anunciado su voto en contra de la investidura. Saben que ahí duele.

Podemos, por otra parte, ha resultado no ser tan fiero como lo pintan, en una tierra en donde el colectivismo se premia en las urnas. 15 diputados es mucho menos de lo esperado por los populistas, que contemplaban obtener al menos 20 escaños. Está claro que los morados asesores del régimen criminal de Nicolás Maduro han tocado techo y pese a disfrazarse de calvinistas socialdemócratas nórdicos no han engañado a los votantes de centro-izquierda. Eso sí, se han merendado a Izquierda Unida, más Izquierda Hundida que nunca. El PSOE, que es el verdadero objetivo, es un hueso mucho más duro de roer.

Lo más relevante, con todo, es el batacazo monumental del Partido Popular de Rajoy, empeñado en gobernar contra sus votantes

Lo más relevante, con todo, es el batacazo monumental del Partido Popular de Rajoy, empeñado en gobernar contra sus votantes, contra sus principios, contra sus bases. Que están más que hartas. Moreno Bonilla, que ha hecho una campaña correcta pero tenía que haberse ido a su casa el domingo, no ha logrado salvar los muebles. El tortazo ha sido mayor del que se esperaba.  Una derrota sin paliativos. Buena parte de los votos obtenidos por los de Albert Rivera le llegan desde el PP. La otra parte de los votantes perdidos por el PP se han refugiado en la abstención, haciendo así añicos la arriólica teoría de que sólo los indicadores económicos importan. Está tan desfasado como el Candy Crush. Para colmo de desdichas, todo parece indicar que los votos que habían pasado del PSOE al PP después del desastre podemita llamado Zapatero, habrían vuelto a la formación del puño y la rosa. Así, el PP ha perdido en casi todas las capitales de provincia, en donde gobiernan ayuntamientos por mayoría absoluta. Sevilla es claro ejemplo de la debacle.  Si Mariano Rajoy no quiere liquidar al PP debería de poner, vistos los resultados, de patitas en la calle a los Arenas y Arriolas. Y empezar a hacer política.  Es decir, mandar a casa también a Soraya Sáenz de Santamaría.  La gestión burocrática del consenso,  sea o no eficaz, no puede sustituir a la política y eso es lo que se ha notado en Andalucía. O eso, o que alguien con autoridad entre las bases de la formación fuerce un congreso de refundación. Si no, el futuro pinta bastante mal. En la oposición hace mucho frío.

Los de Albert Rivera se han comido literalmente a UPyD, que cual IU está muerto aunque Rosa Díez no lo sepa

Los ganadores de la jornada, sin duda, han sido los naranjitos. Los de Albert Rivera se han comido literalmente a UPyD, que cual IU está muerto aunque Rosa Díez –que no se va; ¿de dónde ha salido la idea de que Rosa Díez dimitiría del partido de Rosa Díez?- no lo sepa, y pegado un bocado al Partido Popular. Lo cual no es tan buena noticia para la formación española con sede en Barcelona, puesto que mantener un electorado de centro-derecha, harto de las políticas socialdemócratas de Rajoy, siendo una formación de centro-izquierda, se antoja complicado cuando toque, por fin, tomar decisiones. ¿A favor o en contra de la escuela comprensiva? ¿Subir o bajar impuestos? ¿Libertad o socialdemocracia? Mucho me temo que si el modelo a seguir es el de los inanes candidatos naranjas madrileños, serán flor de un día a poco que se rearme el centro-derecha.

Finalmente, el bipartidismo que nunca existió (¿es que acaso los nacionalistas no forman parte del consenso de 1978?) y que además no es malo per se puesto que siempre es mejor un gobierno fuerte que un gobierno débil, no ha muerto ni mucho menos. El consenso sigue tan fuerte como siempre.


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