Libertad 2.0

Votar para tener no-debates de no-políticos

Se celebraba el pasado lunes un no-debate en la cadena pública madrileña Telemadrid, al cual concurrían los seis candidatos a presidir la Comunidad Autónoma de las seis principales formaciones políticas de la región. Un no-debate que bien podría haber tenido lugar en cualquier otra Comunidad Autónoma, porque todos los candidatos son bastante más que parecidos. Cosas de la corrección política o pensamiento único. Por decisión de la Junta Electoral Central, además de aquellos que tienen representación en el parlamento, que son los de siempre, se sumaron a la fiesta Ciudadanos y Podemos. Es el poder de las encuestas. La lógica exclusión de otros partidos, marcada por una extraña campaña contra Cristina Cifuentes, que no sé yo qué diantres les ha hecho a algunos, pasó desapercibida para el respetable

El no-debate, que fue una reivindicación del consenso político que niega la democracia, fue un tostón impresionante. Ni debate, ni confrontación de ideas, ni nada

El caso es que el no-debate, que fue una reivindicación del consenso político que niega la democracia, fue un tostón impresionante. Ni debate ni confrontación de ideas; de hecho, ni siquiera hubo ideas. Todo lo más una mujer vestida de amarillo, que pondría los pelos de punta a los toreros en plena Feria de San Isidro, criticada por seis hombres vestidos de forma anodina. Tan anodina como sus discursos. Candidatos mediocres, grises, cursis, obsesionados con la creación de Oficinas Anticorrupción, seguramente para colocar a los amigos a costa del esfuerzo ajeno. La casta necesita más pasta, de ahí que se devanaran los sesos para ver la manera de sacarnos más dinero. O sea, lo de siempre: exprimir a la clase media.Porque a eso se apuntaron todos. Por lo demás, lo del poeta de Izquierda Unida y su discurso lacrimógeno fue para nota. Casi se me saltan las lágrimas. ¡Cuánto victimismo de baratillo! El de la guardería Podemos, todo sea dicho, no estuvo tan mal. Aunque empeñado en hacer creer a los votantes que los unicornios existen. Respecto a Aguado… ¿estuvo? No me enteré. Y en cuanto a Ramón Marcos, el candidato de UPyD, se autoproclamó ciudadano, nunca político, quizá porque se sabe de salida. En resumen, que el no-debate fue una estafa en toda regla. Nada hubo, ni una minucia, que se saliera del consenso socialdemócrata

El caso es que estos burócratas, que no políticos, midieron el alto de los atriles, tasaron el minutaje de las intervenciones, echaron a suerte los lugares que cada uno ocuparía en el escenario, comprobaríon la iluminación… y se olvidaron de la política. Política que, como he mencionado ya en esta columna anteriormente, no sólo desconocen por completo, sino que a demás desprecian. Fue, en definitiva, un no-debate a la medida de la infantil, aburrida y, a ratos, absurda campaña que estamos soportando estos días.

Y aún quieren más. ¿Qué les hemos hecho para merecer esto? Pues muy sencillo, votar. Aceptar participar en su juego sin exigirles lo fundamental, que no es otra cosa que haya representación. Que podamos elegir a nuestro concejal, a nuestro alcalde, a nuestros diputados, a nuestro presidente. En circunscripciones uninominales. Cuanto más pequeñas, mejor. Pero no. Nos conformamos con las batallas partidistas y ese hooliganismo tan extendido, sin caer en la cuenta de que las candidaturas han sido dedididas, con la farsa de las primarias o sin ellas, por los jefecillos de los partidos estatales. Seguimos, pues, sin darnos cuenta de que esto no son elecciones políticas sino administrativas.

De esto los regeneradores, los que se llenan la boca con el manido cambio (siempre lampedusiano), no dicen ni pío. Y es que forman parte del mismo consenso que aquellos a quienes critican. Del mismo sistema que se han empeñado en sostener a toda costa, por más que la corrupción no sea cosa de los partidos, sino de un modelo esencialmente corrupto. A quién le importa. Montesquieu ha muerto. El jefe designa a los candidatos mientras la plebe vota. Porque votar, insisten, es la fiesta de la democracia. Como si en Cuba no se votase. Pues no señores, la democracia no es esto, no es esto, es otra cosa.

Esta campaña electoral se me antoja la más pueril, la más ridícula, la más cutre de los últimos tiempos

Yo no sé si a ustedes les sucederá lo mismo, pero esta campaña electoral se me antoja la más pueril, la más ridícula, la más cutre de los últimos tiempos. Con la habitual dosis de violencia consentidaA la subasta de muñecas chochonas y perritos piloto pagados con el dinero del contribuyente se suman candidatos friki, los incumplimientos antes incluso de haber votadolas tonterías y, sobre todo, la ausencia de liderazgo, acaso con la excepción de la omnipresente Esperanza Aguirre, quien, además de marcar la agenda al resto y según encuestas internas que tienen encantado al mismísimo Mariano Rajoy, estaría muy cerca de no necesitar a Begoña Villacís para formar gobierno. Una Villacís, tan buena abogada como inane política, que estos días se dedica a dar clases de bicicleta (verídico) y a atribuirse competencias municipales impropias. Ya saben, las duplicidades que por un lado critican y por otro promueven. 

Sólo falta que se vislumbre nítidamente el apoyo de Ciudadanos a Susana Díaz en Andalucía (vaya racha de errores llevan), para que el congreso de refundación del PP esté más cerca. Las gracias, que se las den a Rivera.


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