Libertad 2.0

Podemos fracasar

De primera a cuarta fuerza política en las encuestas de la Cadena SER, nada sospechosa de tener manía al tertuliano de la coleta. En el resto de encuestas que se van publicando, a las que no hay que hacer más caso que en lo de marcar tendencia porque la volatilidad del voto en estos momentos de incertidumbre y desgobierno es altísima, la tendencia a la baja de los asesores de Hugo Chávez y Nicolás Maduro se repite una vez tras otra. El suflé se está desinflando.  Monedero, el chico de los informes secretos a 425.000 euros del ala, afirma que ellos han sido críticos con el chavismo, con “Venezuela”. Carcajada nacional. Pablo Iglesias, por su parte, se quiere envolver en la bandera de España porque ventea que el desprecio hacia la nación, su alianza con los nacionalismos, ha sido uno de los grandes errores de la izquierda. Cosas del marketing político, que no del convencimiento o los principios. Que lea a Fichte.  En el fondo, los chicos de Podemos cada día se parecen más a José Antonio, como Nicolás Maduro a Mussolini. No puede sorprender que Ricardo Sáenz de Ynestrillas se deshaga en halagos hacia ellos.

Si los chicos de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense consiguieran alcanzar el poder, prepárense para brutales subidas impositivas

Entretanto, desde la dirección del partido se filtra a los medios un borrador de lo que puede ser su soviético programa económico, del que dicen que es “la reforma fiscal que España necesita”. Agárrense los machos: si los chicos de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense, ese zulo, consiguieran alcanzar el poder, prepárense para brutales subidas impositivas. De esas de ríanse ustedes de Montoro.  Quieren los de Podemos, que se han apuntado a la tarifa plana de los naranjitos de Ciudadanos pero a lo bestia, que los mileuristas –y todos los demás– paguen el 50% de lo que con su esfuerzo se han ganado en IRPF. Además de subidas en todo lo imaginable: de cotizaciones sociales –deben de pensar que hay poco paro y por eso quieren crear más– hasta Sociedades o IVA. Por supuesto, en el pack va incluido reinstaurar Patrimonio, además de saquear a los herederos vía sucesiones. Y la creación de nuevos atracos para mantener a la casta. Teresa Rodríguez, que ve cómo el proyecto se desinfla, quiere ser vicepresidenta de Susana, lo que tiene de los nervios a los de Madrid, como Juan Marín tuvo a los de Ciudadanos de Barcelona.  De poner condiciones leoninas para apoyar la investidura a un “bueno, vale, casi que te apoyo”. En Andalucía. Máxima expresión del clientelismo.  Donde los ERE. Donde el PSOE lleva décadas gobernando y ha montado su propio régimen. Podemos ser casta. Errejón se enfada y cree que hay que seguir engañando al personal con un modelo “nórdico” y “centrado”. Nada de aventuras a lo Varoufakis, que acaban como el rosario de la aurora. Lo lleva claro. Está en su naturaleza.

Todo parece indicar que Podemos va a representar poco más que un cambio de marca de Izquierda Unida

Todo parece indicar que Podemos, que siempre fue mucho menos de lo que parecía y ellos se creen que son, va a representar poco más que un cambio de marca de Izquierda Unida, a la cual ha fagocitado para sorpresa de Cayo Lara, cuya ceguera ideológica le impide enterarse de nada. Empero, la intención primigenia de comerse al PSOE está fracasando. Y es que los votantes moderados del centro-izquierda que no quieren repetir sufragio al partido del puño y la rosa comienzan a irse, como los que ya no soportan a Mariano Rajoy y sus burócratas, a Ciudadanos, que acaba de presentar un programa económico netamente socialdemócrata. Garicano, al fin y a la postre, es más de lo mismo.  En el fondo, el partido de Albert Rivera representa una suerte de inmovilismo, de mantenimiento del sistema, frente al partido de los funcionarios, de los privilegios, del pijiprogre con perro, flauta e iPhone, que es Podemos. Las propuestas liberales, la verdadera revolución después de décadas de colectivismo, ni están ni se las espera. La necesaria refundación del PP podría venirse abajo con escándalos como el de Rodrigo Rato, la operación rematar al padre. En lo único que hay unanimidad entre los diferentes clanes populares es en arrojar a Rajoy al averno. “Si no va a ganar, no debería ser candidato”, te repiten. Pedro Sánchez, por su parte, está en su mundo y en el de sus asesores de comunicación. Un desastre.

Más lo cierto es que el hartazgo hacia los grandes partidos, esto es, el PP y el PSOE, que en realidad es el hartazgo inconsciente hacia el consenso socialdemócrata de 1978, ya no se concentra alrededor de los chicos del 15-M, de los indignados. Albert Rivera ha conseguido llamar la atención, con propuestas más moderadas pero del más de lo mismo, del respetable. De ahí la pataleta de los morados contra los naranjas. Rivera, mucho más serio que Iglesias, les está expropiando el bocata. 


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