Libertad 2.0

No Podemos Twitter

Han tenido que cerrar el cementerio de las niñas de Alcaser (sic) para que no vaya Irene Villa a por repuestos” “¿Cómo meterías a cinco millones de judíos en un seiscientos? En el cenicero”  Guillermo Zapata, concejal del ayuntamiento de Madrid, hasta antes de ayer de Cultura.

Zapata, se pongan como se pongan y visto lo visto, es una vergüenza de representante público, indigno del cargo que ostenta

Las redes sociales hace tiempo que sirven para trasladar la información sin intermediarios ni editores de prensa que deciden qué puede saberse y qué no, a gran velocidad. De ahí que gracias a ellas accedamos a informaciones que hace años hubieran quedado vedadas. Y lo hagamos casi en tiempo real. Pero Zapata ha batido todos los récords. Cuando en Podemos el sábado pasado a mediodía se aprestaban a celebrar regocijados haberse hecho con una alcaldía que no han ganado en las urnas, con la militancia tan enardecida que incluso llegaron a amenazar de muerte a la portavoz del grupo de Ciudadanos en el ayuntamiento, Begoña Villacís, saltó la noticia. Y el recién estrenado concejal de Kultura se convirtió en estrella de la prensa internacional en cuestión de horas. Sus comentarios xenófobos de corte neonazi, que serán llevados a los tribunales por diversas entidades y al Parlamento Europeo por el Partido Popular para que Pablo Iglesias se retrate, ese reírse de víctimas infantiles del terrorismo y de niñas salvajemente torturadas, violadas y asesinadas, escandalizaban al personal. ¿En qué contexto cabe regocijarse de tales tragedias, señor Iglesias?

Zapata, se pongan como se pongan y visto lo visto, es una vergüenza de representante público, indigno del cargo que ostenta. No sirve su dimisión a medias. Se tiene que ir a su casa.

Los comentarios vertidos por el edil, por cierto, fueron destapados por los propios internautas, por más que desde Podemos, que pusieron inmediatamente en marcha una estrategia de defensa del indigno concejal que ha pasado incluso por la recogida de firmas en un manifiesto que han firmado personajes de Gomaespuma como Aitor Tilla, se apresuren a culpar al Partido Popular. Un PP que ha demostrado su absoluta incompetencia al haber sido incapaz de destapar este escándalo en campaña electoral, puesto que los comentarios que ahora se conocen del equipo de gobierno de Carmena y que retratan a estos nuevos políticos tienen meses e incluso años.  El PP tiene que renovarse de arriba abajo, por este orden, cambiándolo todo. Desde el lenguaje a la comunicación, pasando por sus políticas.

Manuela Carmena ha dejado claro que manda tanto en su grupo parlamentario como Carmona en el socialista, o sea, nada

Por su parte, con la falsa dimisión de Zapata, Manuela Carmena ha dejado claro que manda tanto en su grupo parlamentario como Carmona en el socialista, o sea, nada. Vaya dos títeres en manos de sus jefes de filas.

Para colmo, y como la mentira es una herramienta política de uso habitual entre totalitarios, aseguraba que Zapata, quien habla en Twitter como quien habla en la barra de la herriko taberna, había llamado a los padres de Marta del Castillo, de quien su concejal hacía burla en otro mensaje, para disculparse. Algo que Antonio del Castillo desmentía casi inmediatamente en Twitter.

Disculpaba además Carmena a su concejal Pablo Soto, el chaval obsesionado con pasar por la guillotina a ministros, ex alcaldes y hasta al Jefe del Estado, porque “es joven”, como si la juventud fuera la excusa para cometer cualquier desmán.  Soto lleva dos días borrando tuits. Carmena debería cesarlo junto a Zapata e irse a casa inmediatamente. Sí, a casa. Porque Carmena ha mentido. Y en política, la mentira, se paga con la dimisión.

Sucede que estos días no son pocos los madrileños votantes de Ahora Madrid que se echan las manos a la cabeza por el sufragio emitido, gente biempensante y desesperada que percibe que el sistema es un timo y sólo quería castigar a los viejos partidos. Pero ya no hay remedio. Es lo que tiene el voto del resentimiento.

No somos cubanos, decían los venezolanos. No somos venezolanos, habrán pensado lo ingenuos. Sin embargo, Podemos no soltará el poder una vez conquistado

No son pocos los que no se acaban de enterar de lo que es Podemos: una fuerza de corte totalitario que, inspirada en los movimientos populistas hispanoamericanos, ha venido para quedarse. No somos cubanos, decían los venezolanos. No somos venezolanos, habrán pensado lo ingenuos al leer este párrafo. Sin embargo, Podemos no soltará el poder una vez conquistado. Como Zapata. Como Soto, el de la guillotina. Como la imputada Rita Maestre, a la que piden un año de prisión por asaltar una capilla. Como Valiente, el que llama fascista a Henrique Capriles y canta loas al régimen de Nicolás Maduro y a la dictadura castrista.

La “auditoría” de la que presumen los podemitas estos días, ya ha absuelto a los suyos (no han cometido delitos, afirman erigidos en jueces) porque ellos lo valen, no son más que parte de la operación de agit-prop encaminada a la defensa de los suyos. De ahí la velocidad con que los que presumían de ser los reyes de las redes sociales, se han apresurado a cerrar cuentas de Facebook, Twitter, Tuenti o Ask. Da igual. Su acción política los delatará de igual manera.

Lo que no hay en la bancada de Ahora Madrid, seguro, es nivel. Y sí mucha casta, de la que se aferra al sillón. Como se está viendo,  no son más que oligarcas deseosos de hacerse con el botín: ese el dinero que coactivamente nos expropian, y cada vez en mayor cantidad, vía impuestos, tasas y gravámenes. Los “boligarcas”, como los llaman en Venezuela, ya están aquí. Ahora, con menos Twitter.


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