Libertad 2.0

De París a Madrid, todo es corrección política

Foto Gtres.

Millón y medio de personas salieron a las calles de París el pasado domingo para manifestar su repulsa contra los atentados yihadistas que han tenido lugar en suelo galo. Junto a ellos, la corrección política, representada por los mandatarios europeos y el propio presidente de la República, François Hollande, quien en discurso pronunciado después del asalto de la imprenta y el supermercado, impecables operaciones de rescate de los cuerpos y fuerzas de seguridad galos, dijo aquello de que la religión musulmana nada tiene que ver con lo sucedido. No fuera a ser, imagino,  que lo tachen de islamófobo o intolerante, que es la máxima preocupación que tienen estos días todos los tontiprogres. “Islamofobia” que ocupa estos días buena parte de las portadas de los medios de comunicación y que quiere decir, tal y como se utiliza la expresión algo así como que contra occidente, contra los cristianos todo vale, pero contra los bárbaros, se impone el silencio.

Que no todos los musulmanes, ni siquiera una parte sustancial de ellos, son terroristas, es una obviedad. Pero que todos los yihadistas son musulmanes, es una realidad que ni Hollande allí, ni Rajoy o Pedro Sánchez aquí, pueden ocultar. Los terroristas de la vuelta a la edad premedieval matan en nombre de Alá. Y, a qué negarlo, no son demasiados los musulmanes que salen a la calle condenando sin paliativos el uso de la violencia. Claro que después de las tonterías que pronuncian nuestros políticos y leemos y escuchamos en los medios de comunicación… estamos como para echarles nada en cara. Hamás, recién salido de la lista de organizaciones terroristas de la UE, celebra los crímenes. Qué vergüenza, burócratas de Bruselas.

En París se hizo el silencio propio de quien nada tiene que decir porque ni tan siquiera es capaz de comprender lo que está sucediendo a su alrededor

El día de la manifestación, de la cual habían excluido en nombre de un curioso concepto de la libertad de expresión a una Marine Le Pen a quien se han empeñado en hacerle el juego, no hubo nada. En París se hizo el silencio propio de quien nada tiene que decir porque ni tan siquiera es capaz de comprender lo que está sucediendo a su alrededor.Ni medidas concretas ni defensa de principios. La ceguera ideológica de los que mandan, pero también de los ciudadanos, es la misma que hace que #JeSuisCharlie sea una de las etiquetas más utilizadas en la corta historia de Twitter, mientras que #JeSuisJuif apenas reciba apoyos o la masacre cometida por Boko Haram en Nigeria, 2000 vidas segadas en un día, apenas sea mencionada.

Tenemos un doble problema: por un lado, los terroristas, enemigos externos que ya están dentro como se ha podido ver en Madrid, Londres, París, Sidney o Tel Aviv y que nos han declarado una guerra que será larga y cruenta. Y por otro, los cómplices internos, que son todos esos idiotas, entre los cuales destaca Willy Toledo, quienes cometida una masacre se lanzar a hablar del fanatismo de “todas las religiones”. Los que odian a Occidente. Por representar la libertad. Esa que temen. Y el individualismo que ellos, colectivistas fanáticos, detestan.  Lo son también esos totalitarios que el sábado acompañaban a los proetarras en el País Vasco y el domingo decían estar con los parisinos. Esquizofrenia y caradura.  Pero también los bobos que quieren ceder la mezquita de Córdoba, porque ignoran su pasado, odian su presente y quieren que no tengamos  futuro.  Los analfabetos que tildan de “fascistas”, ay qué risa, a los Reyes Católicos. Los que pretenden ignorar qué significado tiene Al-Andalus para el yihadismo. Los mismos que callan ante el abuso contra la mujer en los países musulmanes mientras enseñan las tetas (con perdón) en Europa. Los que hablan de alianza de civilizaciones, cuando aquí lo que hay es un enfrentamiento del atraso, de la barbarie, contra la civilización occidental.

Pedro Sánchez y Mariano Rajoy estuvieron en París arropando a las víctimas francesas. ¿Estarán el día 24 arropando a las españolas en Madrid? 

Precisamente si en algún país europeo se conoce bien el dolor que causa la sinrazón terrorista es España. Las imágenes que estremecían a todo el planeta, en que se podía ver a uno de los hermanos Koauchi, rematando en el suelo de un tiro en la cabeza a un herido gendarme, las hemos vivido aquí. Guardias civiles heridos rematados sin piedad en nombre del separatismo vasco. España, en donde los terroristas están saliendo de las cárceles y se está cumpliendo milimétricamente la hoja de ruta negociada entre el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y la banda terrorista ETA. Bolinaga y Ventura Tomé están de txikitos mientras las peticiones de ayuda psicológica por recaída de las víctimas de ETA se han disparado desde la decisión de aplicar la doctrina Parot, esa que sólo iba a afectar a Inés del Río, de poner en la calle a terroristas, violadores y asesinos en serie. Uno de esos violadores, por cierto, ha asesinado a una anciana. Nadie ha dimitido.

Acudía a París, no podía ser de otra forma, el presidente del gobierno española, Mariano Rajoy. Bien por él. Estaba donde tenía que estar. Aunque aquí tiene mucho que explicar. También lo hacía el ministro del Interior español, Fernández Díaz. El mismo ministro del Interior que en España no acude a los funerales de los policías asesinados o que no saluda a la presidenta de la asociación mayoritaria de víctimas, a quien tampoco recibe, pese a que le pidió cita en marzo del año pasado.

El próximo 24 de enero, a las 12 de la mañana, las víctimas del terrorismo han convocado una concentración en la madrileña plaza de Colón. Un momento estupendo para mostrar el rechazo al terrorismo.  Yihadista y etarra.

Pedro Sánchez y Mariano Rajoy estuvieron en París arropando a las víctimas francesas. ¿Estarán el día 24 arropando a las españolas en Madrid? 


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