Libertad 2.0

50 Navidades sin libertad en Cuba

Son ya 50 navidades, 50 nochebuenas sin libertad”. Era el grito desgarrado pronunciado en Ya es Domingo por Ernesto Aurelio Vandama, cuyo mayor deseo sería poder ir a depositar una corona de flores en la tumba de sus padres allí, en su Cuba natal.  Un grito desesperado, de esos que salen desde lo más profundo del alma dolorida y que no se pueden controlar. “Libertad, por favor, señorita, sólo queremos libertad”. 

Se trata de renunciar, por comodidad, cobardía o simplemente porque se ha crecido bajo la LOGSE, a cualquier tipo de responsabilidad individual

Mientras, aquí en España, en donde el Bien y el Mal se han desdibujado cuando no desaparecido, sustituidos ambos por el concepto relativista de “los valores” que apenas nada quiere decir, no son pocos quienes suplican que el Estado se encargue de su bienestar, de todas las facetas de su vida. Se trata de renunciar, por comodidad, cobardía o simplemente porque se ha crecido bajo la LOGSE, a cualquier tipo de responsabilidad individual. Y con ello, a la libertad. Sociedades enteras convertidas en prisiones. Que para eso en la cárcel no te tienes que ocupar de nada.  Socialdemocracia. Sencillamente,  casi diría que históricamente, como acertadamente señala la profesora María Blanco en sus Tribus liberales, en España despreciamos la libertad. Y vivan las caenas.  Otra de gambas y una subvención. Podemos.

Vandama, como tantos otros miembros de la disidencia, aquí o en Miami, se muestra contrario a las concesiones gratis et amore que el presidente norteamericano Barack Obama, un desastre como político, parece dispuesto a hacer al agonizante régimen criminal de los hermanos Castro al tiempo que impone sanciones a Nicolás Maduro.

Lo que no quiere decir que todos los disidentes sean contrarios, como señala Carlos Alberto Montaner, al levantamiento de la excusa de los totalitarios, conocida como embargo. Pero no quieren hacerlo gratis. “Libertad para los presos políticos”, exige Vandama Puentes.  Lógico. Estados Unidos no puede ceder ante una dictadura. Debe exigir cambios. Algo que parece evidente para todos menos para los de Podemos, Izquierda Unida, Willy Toledo y gran parte de los medios españoles.

¿O acaso piensan ustedes que en caso de aumentarse los negocios con Cuba ello redundará, mientras sigan los Castro, en favor del pueblo?

Curioso, cuanto menos, resulta el concepto de “embargo”, por cuanto USA es el mayor socio comercial de Cuba. Una isla que vive, en gran parte, gracias a las divisas que los huidos envían a sus familiares y cuyo límite establecido el tirano Raúl Castro, de quien existen imágenes asistiendo a ejecuciones de disidentes, quiere ahora quintuplicar. ¿Dónde está el embargo? Embargo que los Willy Toledo de este mundo, que son muchos y no todos moran en la izquierda radical por cuanto el antiamericanismo y, en el fondo, el odio a Occidente son cosa de los socialistas de todos los partidos, llaman, por eso de dramatizar y justificar los resultados de la política socialista, bloqueo. Bloqueo que no viene de USA, sino que es el que sufren los cubanos a manos de la tiranía, cuyo plan es seguir la senda marcada por China en esto del capitalismo de Estado, o el reparto de la tarta entre los amiguetes mientras el pueblo llano pasa hambre. ¿O acaso piensan ustedes que en caso de aumentarse los negocios con Cuba ello redundará, mientras sigan los Castro, en favor del pueblo? La casta. Siempre la casta. Podemos.

Está por ver si Raúl será capaz, una vez producido el óbito, de mantener la tiranía

Los sucesos de la semana pasada que algunos han celebrado como si de repente en Cuba fuera a haber libertad política y que en realidad se reducen en la práctica a un canje de prisioneros, son consecuencia de dos factores. Por un lado, quizá el más comentado estos días atrás, es, sin duda,  la caída, y más que va a caer como advierten Daniel Lacalle y Diego Parrilla en “La madre de todas la batallas”, del precio de crudo. Un desplome que ha colocado al régimen autoritario de Venezuela, tan amigo de Pablo Iglesias y demás y que es quien mantiene artificialmente al castrismo después de la deserción del amigo ruso, al borde la quiebra económica. Que Venezuela dejara de subvencionar el crimen castrista podría suponer una terrible hambruna en la isla. Y ello, en un momento en que el hecho biológico acecha, por mera cuestión de edad, a Fidel Castro, que es quien sostiene la dictadura. Como sucedió aquí en su día con Franco. Dictadura sostenida, como toda dictadura y absurdo sería negarlo, por contar con apoyo social. Apoyo que, como en toda sociedad cerrada, está basado en la compra de voluntades, en el clientelismo. Y la delación. La hiper-casta, consecuencia inevitable del colectivismo. Pelea entre bandas de parásitos para repartirse el dinero ajeno, como señalara en su día Ayn Rand. Está por ver si Raúl será capaz, una vez producido el óbito, de mantener la tiranía.

La cuestión del futuro del castrismo, al fin y al cabo un régimen personal como lo fuera el franquismo, después de Castro se me antoja harto difícil. En este sentido, Ernesto Aurelio Vandama, explica que “a Raúl sólo lo aguantan porque es el hermano de Fidel. Cuando muera Fidel, Raúl no dura ni 48 horas”.  Así sea. Y rápido. Que no haya una Navidad número 51 sin libertad en Cuba. 


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