Libertad 2.0

Macri: se puede derrotar al populismo

Lo de Macri en Argentina, vencedor gracias al 51,4% de los sufragios emitidos, ha sido toda una proeza, sólo comparable a la derrota del mejicano partido del sistema PRI en el año 2000. Macri, un chico bien, aunque no tan rico como la peronista Cristina Fernández de Kirchner, cuya fortuna se ha incrementado un 30% desde su llegada al poder, ha logrado vencer grandes resistencias sociológicas en una nación devastada moralmente desde hace décadas por el peronismo. Su sorpresiva victoria -ha sido aupado al poder por las clases medias urbanas-, supone poner punto y final a doce años de nefasto kirchnerismo. Un kirchnerismo cómplice con cuanto totalitarismo de izquierdas hay sobre el planeta, que ha dejado hundido política y socialmente el país y que ha aislado a Argentina del mundo. Ya en el año 2003, esa nación dejaba de mirar hacia las sociedades abiertas para poner su vista sobre las dictaduras de izquierdas, cayendo en el tercermundismo. Que es lo propio del populismo.

El apoyo del matrimonio Kirchner al régimen autoritario de Venezuela, cuya concepción del poder es el de la monarquía absolutista, se ha terminado. Como ha finalizado el modelo de economía planificada impuesto por Axel Kicillof, tan loado por cierto sector de la izquierda antes del advenimiento de ese nuevo bluff llamado Piketty, que ha llevado a Argentina a tener once tipos de cambio de dólar.

Maduro sigue negándose a la presencia de observadores internacionales neutrales, de la Unión Europea

La victoria de Macri -ya veremos qué puede hacer llegada la hora de la verdad porque no tiene mayoría parlamentaria, la mentalidad colectivista es muy fuerte en su país, y el peronismo está instalado en todas las instituciones-, ha tenido lugar pocos días antes de que en Venezuela tengan lugar unas decisivas elecciones, que, según señalan hasta las encuestas del régimen chavista, podría ganar la acosada, inhabilitada y encarcelada oposición. Como ha vencido Macri en Argentina. Como se ganó en su día al PRI en Méjico.

Maduro, cuya popularidad está hundida, avisa: no piensa dejar el poder, “entregar la revolución” lo llama, sea cual sea el resultado. Sigue negándose a la presencia de observadores internacionales neutrales, de la Unión Europea. Él prefiere que vayan a mirar los cómplices del chándal hortera. La campaña electoral venezolana chavista está resultando ser una especie de semana santa laica, con los del chándal paseando bajo palio figuras de Hugo Chávez, aquél golpista que sí supo conectar en un momento dado con las clases medias venezolanas. Y es que el chavismo actual necesita apelar al “pajarito” y esconder a Nicolás Maduro, cuyos sobrinos narcotraficantes llevan encima centenares de kilos de cocaína, como “Alfon”, el héroe cívico de Podemos y Carmena, explosivos: por casualidad. De revolución bolivariana a narcorégimen militar. Que lo explique Pablo Iglesias.

El próximo presidente argentino, por su parte, no se deja intimidar por las bravuconadas de quien podría ser enviado a casa el próximo 6 de diciembre: Macri pedirá a Mercosur aplicar la cláusula de garantía democrática contra Venezuela debido a los abusos que comete el régimen de Maduro contra la libertad de expresión. Del encarcelamiento de alcaldes, como es el caso del caraqueño Antonio Ledezma, a la tortura y represión que sigue sufriendo el preso político Leopoldo López, pasando por las detenciones arbitrarias de estudiantes, sometidos a todo tipo de vejaciones en “la Tumba”, la sede del SEBIN. No en vano Lilian Tintori, esposa de López, celebraba el pasado domingo la victoria junto a Macri.

Si el domingo 6 de diciembre, la oposición lograra el milagro de derrotar al dictador en las urnas, Venezuela podría volver a disponer de medicamentos en los hospitales públicos, se podría terminar con las cartillas de racionamiento 2.0 y el establecimiento de precios de productos manu militari. Se podrían terminar el “exprópiese” y “encarcélese”. Venezuela podría volver a despegar. Y podría volver a mirar, como lo va a hacer Argentina, hacia las democracias occidentales.

La victoria de Macri es una buena noticia para los venezolanos. Y para los bolivianos y ecuatorianos

La victoria de Macri es una buena noticia para los venezolanos. Y para los bolivianos y ecuatorianos. Evo Morales, presidente chavista de Bolivia, había  viajado en campaña a Argentina a mostrar su apoyo al peronista Scioli. Correa es más inteligente. De hecho, Correa es el más inteligente de los populistas seguidores de Laclau. Ya quisiera Errejón. Otro que se va a tener que conformar con quedarse en la oposición.

Otrosí. Artur Mas ha llamado a su chiringuito “Democracia y Libertad”. Viene a ser como si el Ku-Klux-Klan llamase a su partido “Me gusta el negro”.

Otrosí. Recuerden: el 19 de diciembre una plataforma cívica invita a una jornada festiva en Barcelona. Y me cuentan que están organizando autobuses por tan sólo 20 euros ida y vuelta.


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