Libertad 2.0

Grecia o el fracaso de la Unión Europea

El pasado fin de semana se cumplían los peores presagios para la población griega cuando el infantil  Varoufakis era invitado a abandonar el Eurogrupo, después de semanas de chantaje y negativas a aceptar propuestas razonables por parte del gobierno griego. Un gobierno griego empeñado en culpar de su propia incompetencia, consecuencia de su ceguera ideológica, a los demás. Finalmente se ha agotado la casi infinita paciencia de la burocracia de Bruselas con la extrema izquierda de Syriza, empeñada en que los demás le paguen la fiesta.

Sólo Alemania parece resistir en parte la crisis, que no es económica sino política. De ahí la germanofobia que poco a poco se va extendiendo

Demasiadas exigencias, demasiado dinero y un mensaje peligroso para otros países del sur, también infectados por el virus del populismo. Pero también, aunque no se dice, para una Francia en muy mala situación en donde Le Pen amenaza al establishment, aunque todo parece indicar que Nicolás Sarkozy conseguirá frenar, por el momento, su ascenso.  Sólo Alemania parece resistir en parte la crisis, que no es económica sino política. De ahí la germanofobia que poco a poco se va extendiendo.

Este lunes Atenas amanecía con las sucursales bancarias cerradas y la dura realidad del corralito. Mientras que los extranjeros pueden seguir accediendo a su dinero, los griegos ven limitada la retirada de efectivo de los bancos en 60 euros por persona y día. Es el robo legalizado de los ahorros de la gente para pagar los dispendios de los mandamases. En la Argentina carcomida por el peronismo, otro modelo a seguir por los populismos de corte hispanoamericano, lo conocen bien.

La posible salida de Grecia de la llamada moneda única, que no lo es y que tendría serias consecuencias para toda la Unión Europea pero fundamentalmente para el país expulsado, supondría, a decir de los expertos, la imposibilidad del gobierno heleno para hacer frente al pago delas pensiones, mucho más altas que en España o Alemania, o a los gastos de la Seguridad Social, junto a una devaluación monetaria superior al 50%. Una brutalidad para la población. A Tsipras, el jefe del patio del cole, le importa un colín. Porque él, como buen colectivista, es incapaz de asumir sus responsabilidades y culpa del fracaso de su gobierno a la propia Unión Europea.

Putin y Tsipras -Obama sigue sin enterarse- juegan a la geopolítica, frente a una Unión Europea que solo sabe sumar y restar

Sin duda Tsipras piensa en la posibilidad de llegar a algún acuerdo con Vladimir Putin (con China al fondo). Un Vladimir Putin que ya se ofreció en su día para “rescatar” a Grecia, aunque Rusia –al igual que China– no está tampoco para muchas verbenas. Y es que Putin y Tsipras -Obama sigue sin enterarse- juegan a la geopolítica, frente a una Unión Europea que solo sabe sumar y restar. Y premia, o cuando menos no sanciona, al incumplidor que amenaza con darle una patada a la mesa. Gente “seria” la de Bruselas; y valiente, muy valiente. De ahí que Tsipras se haya atrevido a afirmar que la expulsión de Grecia del euro, que se ve venir, es imposible. No se da cuenta de que ha rebasado, incluso para las permisivas élites extractivas de la Unión, todos los límites.

Por supuesto que aquí en España no ha tardado mucho Pablo Iglesias en salir en apoyo del desastre griego, porque es el mismo desastre que quiere para España. Entre acusaciones de “terrorismo financiero” contra los de Bruselas, Iglesias, el que califica de “afectados” a los inocentes turistas asesinados por los, estos sí, terroristas en Soussa, Túnez, califica de “democrático” un demagógico referéndum en el que se pretende consultar al desesperado pueblo griego, quien ha comenzado a dar la espalda a Syriza, si se pueden impagar las deudas.  De ganar el no, que es lo que piden los populistas acompañados por Krugman y Stiglitz, el corralito se eternizaría y la salida del euro estaría mucho más cerca. De ganar el sí, Tsipras se tendría que ir a su casa, aunque no lo hará.

Un despropósito el de Syriza sólo asimilable a los butifarendums de Artur Mas. “¿Quiere usted pagar lo que debe?”. No se le ocurre ni al que asó la manteca.  Todos sabemos lo que sucede con los malos pagadores. Que nadie les vuelve a fiar. Algo que al parecer la infantil muchachada de la extrema izquierda, pero también de la extrema derecha, que para eso los neonazis de Amanecer Dorado, Le Pen e Ynestrillas apoyan a Syriza en la irresponsabilidad, parece no querer comprender. Su anticapitalismo feroz, su odio al individualismo y a los valores occidentales, sumado a la promesa del paraíso terrenal de todos los totalitarios (mientras que la Iglesia no acaba de enterarse de que su gran enemigo es el Estado), les llevan a creer que todo vale.  La “lumbreras”  Teresa Rodríguez, la de Podemos que se ha quedado sin sillón andaluz, defiende el hundimiento. Genia.

En algo sí tienen razón los extremistas: la culpa es de las oligarquías europeas

Pero, las cosas como son, en algo sí tienen razón los extremistas: la culpa es de las oligarquías europeas, las cuales abandonaron hace lustros el espíritu del Tratado de Roma que alumbrara la Unión Europea, para sustituirlo por un espíritu socialdemócrata, burocrático, nada democrático y muy alejado de la gente. Una oligarquía nihilista la de Bruselas acostumbrada a dejar pasar todo, a consentirlo todo y a sustituir la política por la economía. El fracaso de Grecia es el fracaso de la Unión Europea.


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