Libertad 2.0

Excalibur o la infantilización de la sociedad

Escribía Cicerón en “De senectute”que “las grandes acciones no se ejecutan con la fuerza o la agilidad o celeridad de los cuerpos, sino con la sabiduría, con la autoridad, con el pensamiento, cosas de las cuales ordinariamente no sólo no está privada la vejez, sino que incluso se enriquecen con ellas”.

Se desataba, en definitiva, la histeria entre una población emocionalmente inmadura, guiada por unos políticos así mismo emocionalmente inmaduros

No habían pasado siquiera unos minutos desde que se conociera la noticia del contagio del temible virus del ébola de la auxiliar de enfermería Teresa Romero, quien en estos momentos trata de superar la enfermedad en el madrileño hospital de Carlos III, centro de referencia en investigación de epidemias, pandemias y enfermedades altamente contagiosas en el cual la infectada atendió voluntariamente para atender a los misioneros infectados repatriados desde África, cuando en las redes sociales no pocos se lanzaron a soltar bulos y manipular la escasa información existente.  Imágenes con sábanas blancas colgando de cualquier manera en un centro hospitalario como si fueran la única medida de contención de la infección previsto por el sistema sanitario público español, escritos interesados firmados por los siempre presentes sindicatos, que tratan de arrimar el ascua a la sardina de los recortes presupuestarios, falsificación de noticias utilizando para ello las cabeceras de medios de comunicación tradicionales que sembraron el pánico en Madrid a través de Whatsapp el pasado miércoles, aparición repentina de miles de expertos en protocolos sanitarios, concretamente en ébola, que saben “perfectamente” lo que se ha hecho mal...  Se desataba, en definitiva, la histeria entre una población emocionalmente inmadura, guiada por unos políticos así mismo emocionalmente inmaduros.

Sin pretender restar ni un ápice de crítica a la ministra Ana Mato, su principio de Peter quedó patente cuando apareció en la rueda de prensa vestida de negro-luto, lo cierto es que aún es pronto para valorar si debe dimitir por este caso, puesto que antes los expertos, que no son los que largan en Twitter, tienen que investigar qué es lo que ha fallado y por qué ha fallado. A partir de ahí, Mato, quien ya ha pedido comparecer ante el Congreso de los Diputados, está obligada a informar con coherencia y transparencia a la más que alarmada ciudadanía.  Podría acto seguido irse a su casa por otros muchos motivos. Del Jaguar a la regularización de la homeopatía.

Más, independientemente del papel de la ministra, lo cierto es que seguir estos días atrás las redes sociales se hace imprescindible para comprender el nivel de infantilización consecuencia de la ideología dominante en Europa que padece nuestra sociedad. Una sociedad de pensamiento mágico que tiende a creerse cualquier bobada, con tal de que suene misteriosamente aterradora. Y el ébola, una enfermedad conocida en occidente desde que Dustin Hoffman protagonizara la película Estallido resulta perfecta para tal fin. Al fin y al cabo, ¿qué sería del consenso sin el miedo?

España es una sociedad de eternos adolescentes hijos de mayo del 68, tan partidarios de la estúpida efebocracia como detractores de la inevitable vejez, creyentes todos ellos en bioideologías varias

El ejemplo más claro de dicha inmadurez ha sido, sin duda, el ridículo vivido a cuenta del pobre perro Excalibur, sacrificado por unas autoridades sanitarias que no quieren correr el más mínimo riesgo, aún cuando son conscientes de que en esto de la Sanidad, la seguridad 100% no existe. Y los animales son reservorios naturales para los virus. El numerito organizado por miembros de PACMA y Podemos a las puertas de la vivienda del matrimonio dueño del can, que salía de su casa para ser sacrificado entre gritos de “asesinos” o “Vecino, el próximo será tu perro”, el alboroto organizado en Twitter, que colocaba como Tontic Topic durante horas #SalvemosAExcalibur logrando así que los medios de comunicación todo el planeta hablasen de la eutanasia canina, resultan paradigmáticos. Algo que no ha venido nada mal a los que mandan, teniendo en cuenta que el asunto ha coincidido con el escándalo de las tarjetas de Caja Madrid, la bronca con los secesionistas en Cataluña y hasta la elección de Arias Cañete como comisario.

España es una sociedad de eternos adolescentes hijos de mayo del 68, tan partidarios de la estúpida efebocracia como detractores de la inevitable vejez, creyentes todos ellos en bioideologías varias, entre ellas, las de la salud. De fondo, la burocratización propia de la sociedad colectivista, en la cual los ancianos son considerados una onerosa carga. Una molesta mancha en el paisaje adolescente. Cargaque,quienes lo defienden son los malthusianos de siempre, justifica la eutanasia (mientras no sea canina). Al fin y al cabo, la pirámide demoscópica hace tiempo que se invirtió y al Estado del Bienestar, que es el Bienestar de las oligarquías, poco más que un totalitarismo disimulado mediante la propaganda, no hay quien lo sostenga.  Estamos asistiendo, se pongan como se pongan los impúberes, a su implosión.

De los jóvenes, carentes de la autorictas de los mayores, dependerá, piensan los utópicos, hacer realidad el prometido paraíso terrenal, en el cual enfermedad, dolor y vejez sencillamente no tendrán cabida. Lo de los totalitarismos de siempre que ya padecimos en el pasado siglo XX. Lo de Ada Colau al nivel de Goethe.

¿Quiero decir con esto que no hay que estar preocupados por el caso de ébola? En absoluto. Pero tampoco hay que caer en las trampas de quienes lo único que pretenden, como siempre, es seguir domeñando, mediante el miedo, al pueblo en nombre del pueblo.


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