Libertad 2.0

Elecciones, municipalismo y delirios españoles

Esta pasada semana se celebraban elecciones, nada libres, en la castrista Cuba. Elecciones a las cuales pudieron concurrir entre miles de candidatos dos disidentes. A nadie, salvo a Willy Toledo, Alberto Garzón y a tres iluminados más, se le ocurriría afirmar que en la caribeña isla, tras décadas de dictadura feroz, hay democracia.  Y es que votar, eso que los cursis políticos españoles llaman “fiesta de la democracia”, es poco menos que un rito laico que se da en democracia… y en dictadura. Aunque no es menos cierto que en democracia siempre se vota.  Y se respeta lo que decide la mayoría, sin sojuzgar a las minorías, por más que Errejón, Monedero y Pablo Iglesias lo desprecien y quieran sustituir la democracia por el socialismo bolivariano-nórdico. Exóticos y demagogos que son ellos.

No se celebran comicios para decidir a quién le corresponde dirigir el consenso. Se elige a quien ha gobernar, aplicando su programa

La democracia, presente en muy pocos países occidentales por más que el mantra políticamente correcto sostenga lo contrario, y que no consiste en que los partidos del Estado celebren primarias para elegir a sus candidatos o cargos internos por más que algunos no se quieran enterar de la ley de hierro de Michels, decía que democracia es otra cosa diferente: representación (elección directa de los representantes) y división de poderes. En democracia hay elecciones políticas, no administrativas. No se celebran comicios para decidir a quién le corresponde dirigir el consenso. Se elige a quien ha gobernar, aplicando su programa.

Algo que los nacionalistas catalanes, que no hacen más que reivindicar poder someter a sufragio algo contrario al Derecho, desconocen. Sus arremetidas contra el politizado poder judicial, al fin y al cabo Alfonso Guerra decretó ya en los ‘80 y con razón la muerte de Montesquieu, y su nula reivindicación de representación, a lo que se suma todo el resto de partidos estatales, con la excepción muy tímida de Ciudadanos y del PP de Madrid, lo ponen de manifiesto. Pero el respetable, consumidor compulsivo de tele basura y mantras ideológicos, pica.

Sustituida la política por la economía y ésta a su vez por las matemáticas, entregado el gobierno al desgobierno al dictado de encuestas y estudios demoscópicos cocinados y requemados, fracasado el Estado, que ya no protege vida y propiedad de las personas, a cualquier cosallaman democracia. ¿Hay en España representación y división de poderes?

El ayuntamiento es una forma de organización territorial natural. la cual poco o nada tienen que ver con las diputaciones y el inviable invento de las autonomías

También conocíamos esta semana pasada que Ciudadanos, el partido de moda, ha propuesto imponer la fusión de ayuntamientos. Y lo han hecho amparándose en la excusa de la deuda pública y el déficit que, gracias a Zapatero primero y a Rajoy después, está absolutamente disparada. Cosas del “austericidio”, que es como llaman algunos a lo que no es sino dispendio. Cargar contra los ayuntamientos y, por ende, contra el municipalismo, constituye a mi entender un error político grave. Porque resulta, y la revolución que suponen las nuevas tecnologías no lo han cambiado, que el ayuntamiento es una forma de organización territorial natural. la cual poco o nada tienen que ver con las diputaciones y el inviable invento de las autonomías, que son entes absolutamente artificiales ideados para mantener las oligarquías regionales y el consenso socialdemócrata establecido en torno a la Monarquía en 1978. Son las personas quienes libre y voluntariamente deciden agruparse en un territorio y formar el municipio. Municipios que a veces son de nueva creación y a veces piden fusionarse con otros. No en pocas ocasiones y desde hace décadas comparten recursos y servicios. De la recogida de basuras al servicio de atención urbanística e incluso al secretario y/ó interventor.

Confieso que me ha sorprendido que el partido que ha hecho frente con heroicidad al totalitarismo nacionalista catalán, que es Ciudadanos, nacido de la traición del PP y el PSC hacia los suyos,  no proponga justo lo contrario, esto es, una segunda descentralización hacia los municipios. Dicha descentralización, que restaría poder político y económico a las perniciosas autonomías para dárselas a la administración más cercana al ciudadano, liquidaría de facto a los separatistas. Cosas del politiqueo, que no de la política, supongo.

Algunos se rasgan las vestiduras cuando no se persigue la corrupción. Pero resulta que en España no se persiguen ni los asesinatos

Otrosí. Tampoco parece que haya interés en nuestra clase política por modificar la irresponsable, perjudicial y antijurídica Ley del Menor, obra del que fuera hasta hace nada ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. Así, el menor de 13 años que este pasado lunes asesinaba durante un brote psicótico en un colegio en Barcelona a un profesor del centro y hería a otras 4 personas --los tertulianos se lo han pasado bomba rememorando la masacre de Columbine-- resulta que es inimputable. Lo que quiere decir que no habrá causa penal alguna contra él. No será juzgado. Ni siquiera puede ser detenido. Si acaso, servicios sociales le invitará a participar en algún curso de jardinería. O alguna bobada similar. Quedará bajo la custodia de sus padres.  “No hay que legislar en caliente”, será la excusa, siempre lo es, de quienes sostienen un sistema que desampara a las víctimas y protege a los delincuentes. Luego, algunos se rasgan las vestiduras cuando no se persigue la corrupción. Pero resulta que en España no se persiguen ni los asesinatos. Pobre familia del profesor asesinado. Para ellos no habrá Justicia. Y si se les ocurre pedirla, los de siempre dirán que quieren venganza. Las víctimas del terrorismo saben mucho de eso. Lo han sufrido demasiado.


Fotografía: Palacio Municipal de la ciudad de Badajoz (Pablo Corrales)


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