Libertad 2.0

Lo de Cataluña me aburre soberanamente

Observaba Jacques Barzun, que el aburrimiento es una gran potencia histórica y no son pocas las ocasiones en que las oligarquías han impuesto al pueblo sus caprichos a base de matar de tedio al respetable. Es lo que está sucediendo en relación con el separatismo catalán desde que el juancarlismo, siguiendo acaso las políticas franquistas de privilegiar las inversiones y la industrialización en Cataluña y el País Vasco en detrimento de otras regiones (hubo muchos ministros catalanes y vascos), decidiera hace treinta años privilegiar a las oligarquías nacionalistas locales, renunciando a la presencia del Estado en dichos territorios. Nacionalistas que tienen un proyecto político separatista, no secesionista por cuanto secesión alude a un pueblo oprimido que decide separarse para alcanzar mayores cotas de libertad. La minoría sedicentemente independentista está fundamentalmente a sus intereses. Que consisten, como se ha visto con el escándalo de la familia Pujol, en el saqueo sistemático de Cataluña; eso sí, envueltos en la senyera.  No son pocos los catalanes que aplauden ingenuamente el trinque. Me contaba el otro día una político de Ciudadanos, el único partido en España que está haciendo frente realmente al proceso separatista en marcha, que una vez reconocido el blanqueo por parte del Molt Honorable, no fueron pocos los que justificaron el trinque porque “le han quitado la pasta a los de Madrit”.

El Estado respeta cada vez menos la vida, las libertades y la seguridad de las personas y la propiedad, que es lo que justificaría su existencia. El fisco es ya casi lo único que importa

Como se está viendo nítidamente estos días, el Estado en España, que fue creado por Franco, puesto que, hasta el construido por Cánovas del Castillo, tan endeble que no impidió la guerra civil, nunca hubo un verdadero Estado, está en coma. Pues, después no ha existido un auténtico gobierno nacional. De la Jefatura a la Justicia, están derrumbándose todas las instituciones. El Estado respeta cada vez menos la vida, las libertades y la seguridad de las personas y la propiedad, que es lo que justificaría su existencia. El fisco es ya casi lo único que importa.

El Estado ha sido sustituido de facto en Cataluña el 9-N por un incipiente Estado catalán, cuyos burócratas llevan la voz cantante. Las peleas entre los caraduras de CiU, (con Artur Mas, apoyado por la prensa y tertulianos de Madrid, y por las dos grandes formaciones, PP y PSOE, en el papel de Duce; que, por cierto,  acaba de reconocer implícitamente con su propuesta de lista civil el fracaso del Estado de Partidos) y la izquierda de ERC, tan sólo apuntan a las divisiones internas, a la guerra fratricida, que se desatará una vez consolidada la separación. Que está a la vuelta de la esquina debido a la inacción, y por tanto complicidad por omisión, del gobierno de España. El año que viene, vamos. De hecho, no podría sorprender que, consumada la sedición del pasado 9 de noviembre, el próximo paso de los separatistas sea, en vista de la parsimonia del gobierno central, la petición de reconocimiento internacional del Estado catalán, que podría ser atendida por algún país, puesto que, jurídica y políticamente, la separación se ha producido ya de facto.

¿Por qué se siguen inyectando miles de millones de Euros del erario público en Cataluña, donde no rige ya el Derecho español?

El papel de Mariano Rajoy es un misterio insondable que nadie entiende. ¿A qué viene ese empeño del gobierno en seguir financiando la sedición de Artur Mas y compañía? ¿Por qué se siguen inyectando miles de millones de Euros del erario público en Cataluña, donde no rige ya el Derecho español? Hay quien apunta a la cleptocracia en que ha devenido el sistema de desgobierno estructural, como origen del asunto. Al final, dado el estado de descomposición del consenso, acabará sabiéndose. Como quizá también acabe conociéndose la causa del silencio que ha venido manteniendo la Jefatura del Estado en relación con el nacionalismo desde 1978. “Hablando se entiende la gente”.

Tampoco puede sorprender el apoyo de la izquierda a los planteamientos nacionalistas, en principio tenidos por actitudes de “derecha reaccionaria”, por cuanto todo socialismo deviene inevitablemente nacionalista y todo nacionalismo es más o menos socialista,  como explicó nítidamente Fichte en “El Estado comercial cerrado” (1800). Entre colectivistas de derecha y de izquierda anda el juego.

Mientras que un 42% de portugueses quieren pasar a formar parte de España diluyendo completamente las fronteras, la élite extractiva catalana pretende levantar nuevos muros en Europa

Sea como fuere, el caso es que me encuentro entre los miles de ciudadanos hastiados del “rollo de los nacionalistas catalanes”. Mientras que un 42% de portugueses, ojo al dato, quieren pasar a formar parte de España diluyendo completamente las fronteras, algo mucho más ajustado a la era de la globalización y las nuevas tecnologías, la élite extractiva catalana pretende levantar nuevos muros en Europa, No es absurdo que se haya sumado la muchachada de Pablo Iglesias, que si defendiesen incondicionalmente la unidad nacional quizá barrerían: son acaso bastante menos solventes de lo que parecen. Pero como son los únicos que dicen ir frontalmente contra el sistema de poder establecido, en el país de los ciegos el tuerto es el rey, 

Si se consultase desde el Estado a los españoles, en referéndum, las oligarquías podrían encontrarse con la sorpresa, o no tanto, y por eso no lo convocan, de que una gran parte votara la separación de los catalanes. Por aburrimiento.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba