Libertad 2.0

El Estado del Bienestar, el muro a derribar

Se debate mucho estos días en los medios de comunicación y hasta en los bares, que nada gusta más en este país que la caída en desgracia de quien ayer parecía destinado a las más altas labores, el futuro político del ministro Alberto Ruiz-Gallardón,  quien vuelve a amenazar una vez mas con retirarse de la política. Pedro y el lobo. Cuentan que, después de conseguir unanimidad en su contra entre quienes componen el mundo jurídico a cuenta de la imposición de las tasas judiciales, una demostración descarada del fracaso de un Estado que saquea a las clases medias para financiar las oligarquías, mas no para ofrecer aquello que justifica su propia existencia (Justicia, Seguridad, Defensa, Exteriores), la ley del aborto estaba destinada a reconciliarle con sus bases electorales, enfadadísimas desde que dejó Madrid en la ruina. Pero llegó la tecnocracia de la mano de Soraya Sáenz de Santamaría, para quien la política sencillamente no existe, y frenó el proyecto.

Algún sociólogo de postín ha elaborado para vaticinar cuántos votos podría suponer salvar vidas, llegando a la conclusión de que los nonatos deben morir

Pues bien, la noticia del enésimo incumplimiento electoral del PP ha dividido, esta vez sí, a la formación política. No son pocos quienes consideran que la retirada es un grave error, puesto que con ello el PP no va a ganar un solo voto por la izquierda, pero, y justo cuando más falta hacen, puede perderlos por la derecha. Si además retiras una de tus grandes promesas basándote en un informe (secreto) que algún sociólogo de postín (casi secreto, pero todos sabemos que se trata de Pedro Arriola) ha elaborado para vaticinar cuántos votos podría suponer salvar vidas, llegando a la conclusión de que los nonatos deben morir, es que no te has enterado de cómo ha cambiado la sociedad en las últimas décadas. Una sociedad, harta de la corrupción y los pactos de espaldas al pueblo, que exigetransparencia. De ahí lo divertido que resulta ver cómo se quedan boquiabiertos estos intermediarios del siglo pasado cuando llegan los nativos digitales y deciden que un proyecto que ellos desprecian, triunfa.

La retirada de la ley del aborto podría ser la decepción definitiva para miles de votantes del PP que en las pasadas elecciones europeas se quedaron en casa como castigo por haber dado la espalda a sus bases y que ahora, podrían decidir no volver a acudir al colegio electoral. Y cuando uno toma esa decisión, ya no vuelve a votar a ese partido. Otros, si resisten,  vendrán a recogerlos. Genios.

Para colmo de desgracias populares, coincide la filtración con la denominada “Marcha por la Vida”. Sin duda, las organizaciones provida serán especialmente beligerantes contra el gobierno de Mariano Rajoy. Al fin y al cabo, la derogación de la llamada “Ley Aído”,  que permite que las niñas puedan abortar sin conocimiento de sus padres y consagra la muerte del nonato como un derecho,formaba parte sustancial de la agenda del zapaterismo en su búsqueda del hombre nuevo, su sociedad totalitaria.

Por otra parte, aún está pendiente de resolver, “solo” hace tres años que se presentó, el recurso de inconstitucionalidad interpuesto contra la Ley del Aborto de 2010. Si hubiera división de poderes las intenciones del legislativo, o las algaradas que algunos puedan montar en las calles y que son flor de un día, no influirían en la agenda del poder judicial. Pero la cosa no funciona así. Consecuencia de haber enterrado, si es que alguna vez vivió, a Montesquieu. ¿Vendrá el Constitucional a salvarle la papeleta a Gallardón?

Los filtradores de la retirada del proyecto son también quienes nos aseguran que ellos y sólo ellos nos garantizan esa estafa llamada Estado del Bienestar, imposible de sostener con demografía negativa

Los filtradores de la retirada del proyecto son también quienes nos aseguran que ellos y sólo ellos nos garantizan esa estafa llamada Estado del Bienestar, imposible de sostener con demografía negativa. Demografía negativa que es el mayor problema que acecha a las sociedades europeas, aunque nadie quiera hablar de ello porque la corrección política lo proscribe. ¿Quiénes creen que van a pagar las futuras pensiones o incluso las prestaciones por desempleo si no nacen niños? Intenten sostener una pirámide invertida a ver qué tal se les da. Eso es España. Eso es Europa. Ni principios, ni política. Sociología y matemáticas. Justo aquello en  contra lo que en su día advirtieran desde Alexis de Tocqueville hasta Ayn Rand. El totalitarismo amable. El consenso, señalado allá por los sesenta por la autora "useña" de origen ruso, como el nuevo fascismo.

Consenso que impone el pensamiento único. En la Europa en descomposición, en donde la socialdemocracia está implosionando por los mismos motivos por los que antes lo hiciera el socialismo real,  a diferencia de lo que sucede, pero cada vez menos, en Estados Unidos, los provida son expulsados de la vida pública, condenados a arder en la hoguera de los pastueños medios de comunicación. Para ser europeo, para ser progresista, hay que estar a favor del aborto, de la ecología, del IRPF… en definitiva, del Estado del Bienestar. No cabe otra opción.  Estar en contra del aborto, decir que el cambio climático es una estafa masiva cuya única finalidad es que algunos se forren mientras liquidan su odiado capitalismo, base de la prosperidad de Occidente, supone la automática expulsión de la vida pública.

El Estado del Bienestar es el nuevo Muro de Berlín. El que separa a Europa de la prosperidad.  Lo malo es que no parece que haya por aquí, ni por ningún lado, ningún Reagan dispuesto a decirle a los totalitarios aquello de “tear down this wall”.


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