Libertad 2.0

Artur Mas: Le prusés c’est moi

Se consumó la deslealtad. Tal y como venían anunciando desde hacía meses, los separatistas catalanes aprobaron el pasado lunes la declaración de rebeldía contra las leyes españolas, que es tanto como la rebeldía contra el resto de españoles. Lo de Cataluña supone la ruptura del consenso establecido en 1978. El fin del juancarlismo, sobre cuya Corona se ha asentado la Transición. 73 diputados del parlamento catalán incurrieron en un presunto delito de sedición, uno de los crímenes más graves contemplados en nuestro ordenamiento jurídico. Sedición que, por cierto, es un delito de acción. Es decir, basta con la intención para que el delito se haya cometido. No es necesario, por tanto, para su perfección, que la intención se convierta en realidad.

Estupenda fue la imagen del PP de García Albiol desplegando banderas de España y senyeras

Estupenda fue la imagen del PP de García Albiol desplegando banderas de España y senyeras. Lástima que Albiol esté maniatado por la vacuidad ideológica de su formación. Un García Albiol que nada tiene que ver con Alicia Sánchez Camacho, alfombrilla del nacionalismo y amiga del PSC de José Zaragoza, quien mandara quitar la bandera de España de la sede del PP para “evitar problemas”. Es incomprensible que la deslenguada comensal de La Camarga sea presidenta del comité electoral de Génova 13. En su línea estuvo también Inés Arrimadas, convertida en líder de la oposición al nacionalismo en Cataluña, quien hizo un estupendo discurso. Aunque, quizá le sobraran sus menciones al PP y al PSOE, que sonaron a electoralismo de baratillo. No era el día.  Bien, qué sorpresa, estuvo también Iceta, el bailarín del PSC, quien últimamente anda acertado, vaya usted a saber con el asesoramiento de quién. No será Chacón. Los separatistas, por su parte, estuvieron en su línea. Ellos ya han avisado claramente: no piensan cumplir las resoluciones de la Justicia española.  ¿Por qué habrían de hacerlo cuando desde hace lustros la Ley no rige en Cataluña?

De ahí que la tibia, nadie dice que no sea necesaria, y lenta medida anunciada por Mariano Rajoy de presentar un recurso de inconstitucionalidad haya sido celebrada… por los que votaron a favor del golpe institucional. Y es que ello supone que el gobierno ha renunciado a gobernar, algo que viene sucediendo toda la legislatura. El ejecutivo piensa delegar la responsabilidad en el político y politizado Tribunal Constitucional. Y no de forma inmediata, que antes ha habido que solicitar el preceptivo pero no vinculante informe al Consejo de Estado. Algo que se podría haber anticipado. Pero la renuncia a la política y su sustitución por la burocracia es lo que tiene. Por cierto, ¿dónde está el Jefe del Estado?

Rajoy, además, quiere contar en su oposición al golpe con el apoyo incondicional del PSOE de Pedro Sánchez, que sigue siendo la segunda opción preferida por los españoles y el principal partido de la oposición, por más que alguna encuesta coloque en su lugar a la formación de Albert Rivera. Se echó, por cierto, en falta el lunes, durante la comparecencia presidencial, que debía de haberse celebrado en Moncloa, la compañía de Rivera y Sánchez. Para dejar claro que van de la mano. Pero hay elecciones generales y el cortoplacismo manda. Los nacionalistas, que son populistas pero no tontos, han sabido elegir bien el momento para su desafío. La totalitaria Carmen Forcadell, a quien la fiscalía debería de haber acusado ya a estas alturas de prevaricación, acierta cuando dice que los autodenominados constitucionalistas, que son quienes quieren mantener el consenso de 1978, no se atreverán a aplicar la Ley. Y es que el artículo 116 de la Constitución Española de 1978, que el establishment no quiere ni oír nombrar, podría ser aplicado al caso.

Lo de Mas es un pan como unas tortas de cuyos resultados ha tomado buena nota el PNV de Urkullu, quien no quiere que su partido acabe como CiU

Y luego está lo del apocalíptico Artur Mas, que se resiste a dejar la poltrona e irse con el cuento a Canadá. Acaso porque el escándalo del 3% que ha supuesto la imputación de la banda organizada Pujol S.L. podría tocarle muy de cerca en las próximas semanas. Como a otros. De ahí su acusación de compra de confidentes o sus teorías conspiranoicas, tratando histéricamente de desmontar a Inés Arrimadas. Empero, el círculo de la UDEF (¿qué coño es la UDEF?) se va estrechando. Por eso, si hay que esperar a después de las generales para ser investido, pues se espera. Lo que sea para seguir siendo Molt Honorable. El discurso del aún presidente en funciones del lunes por la tarde fue absolutamente vergonzoso. “Le prusés c’est moi”, vino a proclamar el iluminado representante de la derecha catalana, justo antes de echarse en los brazos de la extrema izquierda, a quien ha propuesto quedarse en la presidencia tan sólo 18 meses. Eso sí, sometiendo a los catalanes a una política anticapitalista que los mandará a las catacumbas. El caso es mandar. Pero Romeva acecha. Lo de Mas es un pan como unas tortas de cuyos resultados ha tomado buena nota el PNV de Urkullu, quien no quiere que su partido acabe como CiU y de ahí que ande rechazando las presiones de Bildu. Y es que el prusés amenaza con llevárselo todo, no sólo la unidad de la nación política española, por delante.


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