Liberalia

La dama de Hierro

La película “La Dama de Hierro” constituye una apasionante biografía cinematográfica de la mujer que  lideró el Reino Unido durante más de una década, invirtió lo que parecía un declive económico inexorable y junto aRonald Reagan desató una ola de liberalismo político y económico que restauró la primacía de Occidente y terminó con el Imperio Soviético. A pesar de eso, incluso en Britania, Thatcher es todavía un personaje que divide y genera sentimientos encontrados. Lo paradójico es que un filme dirigido y protagonizado por dos personas con un ideario radicalmente opuesto al de la baronesa de Kasteven realice una contribución positiva a su imagen y a su obra, mucho más poderosa que los cientos de libros escritos sobre ella. 

El recorrido por la vida política de Thatcher, desde su ingreso en el Partido Conservador hasta su salida del número 10 de Downing Street, forzada a dimitir por sus enemigos, es decir, por sus compañeros de partido y de gobierno, es de un extraordinario interés y refleja con bastante precisión el carácter y las ideas de la “Dama de Hierro”. Ella fue la persona que rescribió los ideales del conservadurismo inglés introduciendo en sus ajadas entrañas un liberalismo radical que rompió con casi medio siglo de “solidaridad” tory-laborista definida por una rendición de armas intelectual de los conservadores ante los pies del socialismo. Esta fue la base del consenso socialdemócrata que dominó la postguerra hasta 1979 y convirtió a Gran Bretaña en el enfermo de Europa.

Desde la óptica española, la película tiene un interés no exento de morbo. A finales de los años setenta del siglo pasado, Britania atravesaba una brutal crisis económica. La inflación era galopante, las finanzas públicas estaban al borde del colapso, los sindicatos mandaban en el país y, para evitar la suspensión de pagos, el gabinete laborista de James Callagham se había visto obligado a pedir un crédito al FMI. ¿Qué hacer?

Si bien los conservadores no explicitaron en su campaña un programa de gobierno detallado, sí lo hicieron de su filosofía: La recuperación de Britania exigía acabar con la inflación, reducir el déficit público, acabar con el poder sindical y reducir el peso del Estado en la economía. Con esa declaración programática, los tories ganaron la elección. Ahora era preciso gobernar.

Thatcher quiso desmantelar el modelo estatista

En principio, todos los miembros de su primer gabinete parecían estar de acuerdo en la terapia a aplicar pero pronto se vio que no era así. Las diferencias ante la manera de afrontar la crisis residían no sólo en una cuestión de ritmo y de formas, sino en una distinta percepción de hasta donde debían llegar las reformas. Los viejos conservadores querían introducir unos simples ajustes en el modelo estatista para que volviese a funcionar. Thatcher quería desmantelarlo. Los primeros eran de facto socialdemócratas pasados por Eton; los segundos eran liberales convencidos de la superioridad de su opción en términos económicos y morales. No eran “insiders”. Con salvadas excepciones, como Sir Geoffrey Howe o Sir Keith Joseph, la mayor parte de los nuevos conservadores eran personas de clase media, hechas así mismas, del mundo profesional y ajenas, hasta ese momento, a la política partidista.

Las discrepancias se manifestaron con rapidez. El Presupuesto de 1980 aplicó un brutal recorte al gasto público, la reforma del mercado de trabajo puso en pie de guerra a los sindicatos y el Banco de Inglaterra subió los tipos de interés para yugular la inflación. Más de 250 prominentes economistas firmaron un manifiesto anunciando la catástrofe. Los“wets”,así se denominó al sector socialdemócrata del gobierno, entraron en pánico. Exigieron a Thatcher un cambio de rumbo con tres  argumentos: Primero, las reformas habían roto la paz social; segundo, no rendían frutos; tercero se iban a perder las elecciones. La Dama de Hierro no dio su brazo a torcer. El saneamiento de las finanzas públicas y el monetario llevaron la economía a la recesión, el paro se disparó y los sindicatos se echaron a la calle. Sin embargo, la Primer Ministro aguantó el tirón. Dos años después, la economía británica iniciaba un largo período de expansión que, con un breve episodio recesivo en los noventa, duró hasta 2007.

Con las ideas de los ‘moderados’, Reino Unido no habría superado la crisis

Los conservadores ganaron cuatro elecciones consecutivas. El coste inmediato del  programa de austeridad presupuestaria, rigor monetario y reformas estructurales fue alto pero no hizo perder el poder a los torys,  porque el país sabía que era necesario, porque el gobierno explicó de manera incansable el sentido de las reformas y porque funcionó a pesar de los negros augurios de los keynesianos. Si Thatcher hubiese hecho caso a los “moderados”, la economía británica no habría superado la crisis y ella hubiese perdido las elecciones. Las ganó cuando aquella estaba comenzando a mostrar los primeros síntomas de reactivación. Entre tanto, el socialismo se perdió en las nubes de un giro a la izquierda con líderes incapaces de adaptar su discurso a las nuevas realidades económicas y sociales del país. Tardó diecisiete años en recuperar el Number Ten.

A pesar de su indiscutible éxito, la resistencia latente dentro del gobierno alliberalismo “tacheriano” no desapareció. Quedó viva si bien en estado latente. Esto era inevitable porque la división interna no era táctica. Obedecía a un problema más profundo, la distinta visión de la economía y de la sociedad entre los liberales y los social-conservadores. Esta situación en los extremos puede conducir a una escisión en los partidos pero casi  siempre termina con la preminencia de una de esas dos alas.

La Dama de Hierro fue defenestrada por los suyos en 1990 pero cambió a la derecha británica y también a la izquierda, que para recuperar el favor de los electores de vio forzada a modificar de manera radical sus postulados. En este sentido, Thatcher logró desplazar el consenso socio-económico británico del socialismo al liberalismo. Ese fue su principal legado político.

¿No encuentran singulares paralelismos con los riesgos y oportunidades de la España de 2012?


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba