Liberalia

Sacar a flote el Titanic

En apenas mes y medio, el Gobierno del Partido Popular ha construido el entorno económico-institucional básico para estabilizar la economía española e impulsar su recuperación en el medio y en el largo plazo. La Ley de Estabilidad Presupuestaria establece el marco para consolidar el equilibrio presupuestario como principio rector de la política fiscal. La reforma financiera sienta las bases para proceder al saneamiento/restructuración del sistema financiero minimizando la aportación de recursos públicos en coherencia con una visión pro-mercado y respetuosa con la estrategia de consolidación de las finanzas públicas. Los cambios introducidos en el modelo de relaciones laborales rompe un entorno regulatorio que consolidaba un paro estructural muy alto en las fases altas del ciclo que se disparaba en las bajas.

Sin duda, el programa de ajuste presupuestario, bancario y laboral podría haber sido más radical. Ahora bien es suficiente y adecuado para lanzar una clara señal a los mercados de la vocación y de la decisión gubernamental de poner en marcha las medidas necesarias para superar la crisis. Esto no significa que ya esté hecho todo ni mucho menos. Se han dado pasos decisivos para transitar de la estabilización al crecimiento pero su efectividad dependerá tanto de la ejecución de las políticas dibujadas hasta el momento por el Gobierno como de su profundización a lo largo de la legislatura. Desde esta óptica sería erróneo tanto un exceso de autocomplacencia gubernamental como su descalificación en nombre del radicalismo.

Cambio de paradigma

Pero lo más importante del modelo económico del nuevo Gobierno es el cambio de paradigma que asume respecto a la política del anterior gabinete. Todas las iniciativas desplegadas hasta el momento están orientadas a fortalecer e introducir los principios de la libertad económica, a crear un marco de estabilidad macroeconómica dentro del cual los individuos, las empresas y los inversores puedan tomar sus decisiones con la menor interferencia posible de los poderes públicos. En otras palabras, un Estado fuerte pero limitado en sus funciones. Por cierto, los períodos en los cuales la economía española se ha acercado a ese ideal son aquellos en los que se ha registrado un mayor crecimiento y un menor desempleo.

La construcción de un marco presupuestario orientado hacia el equilibrio de las cuentas públicas permite a los agentes económicos tener un sentido claro y estable de adonde se dirige la política fiscal y, por tanto, acometer sus decisiones de ahorrar, invertir y consumir en un contexto predecible. Esto tiene una importancia fundamental porque las políticas discrecionales crean incertidumbre y limitan la capacidad planificadora de quienes participan en el mercado. Las expectativas de los hogares y de las compañías dependen en gran medida de la política económica futura. Desde esta perspectiva, el sometimiento de esta a reglas claras es una condición básica para mejorar la eficiencia de la economía.

Liberalizar la economía

Por otra parte, la liberalización de una economía tan rígida como la española es una condición necesaria para desatar la energía creadora de la iniciativa privada, para estimular su competitividad y su productividad. Es la presión competitiva derivada del sistema de incentivos generado por mercados libres el motor del crecimiento en el medio y largo plazo. De igual modo es un mecanismo que mejora la distribución de la renta en tanto la dinámica de la competencia tiende a abaratar los bienes y servicios consumidores por los individuos, aumentando su poder adquisitivo. En un escenario como el actual, las denominadas políticas de oferta son un poderoso instrumento para relanzar la alicaída demanda interna.

A punto de alcanzarse los cien primeros días de Gobierno popular, la valoración general es positiva. Sin duda el camino hacia la recuperación será lento y habrá momentos de incertidumbre. Sin embargo, la dirección trazada es la correcta. La economía española necesita reintroducir la cultura de la estabilidad y liberarse de sus ataduras intervencionistas para salir adelante. Desde un punto de partida tan malo como el legado por el socialismo, la vuelta al crecimiento no será inmediata. Hay que depurar los desequilibrios heredados y eso lleva tiempo pero el petrolero Hispania SA ha comenzado a virar de rumbo, alejándose de los arrecifes y poniendo proa hacia tierra. Otro símil marinero podría ser ilustrativo. De momento se ha logrado que el Titanic no se hunda.


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