OPINIÓN

Al pan, pan, y al robo, robo

A la élite estatista, en este caso la holandesa, le ha salido por la culata el tiro de convocar a Toine Manders a comparecer en sede parlamentaria. El político libertario y experto en elusión legal de impuestos les ha dicho las verdades del barquero: los impuestos son un robo.

Toine Manders durante su reciente comparecencia ante el parlamento holandés.
Toine Manders durante su reciente comparecencia ante el parlamento holandés.

La Torquemada más actual del Viejo Continente es una mujer de treinta y ocho años, diputada del grupo equivalente a Unidos Podemos en la Tweede Kamer, la cámara baja holandesa. Como buena inquisidora del dios Estado, Renske Leijten se apuntó a la comisión parlamentaria que investiga la elusión de obligaciones fiscales. Leijten, dispuesta a ejercer de martillo de herejes —y cargada de esa convicción absoluta en su propia superioridad moral que tanto abunda en la izquierda radical—, se sentó hace unos días en la tribuna de esa comisión de caza de brujas. Se disponía a vapulear y condenar a la hoguera a un infiel especialmente odiado por todo el establishment estatista de su país, pero el tiro le salió por la culata: Toine Manders no es un hueso fácil de roer, y el vídeo de sus zascas a esta comisaria política la acompañará para siempre.

Manders: “El servicio militar obligatorio es una imposición de trabajos forzados a la población, y de la misma manera creo que los impuestos violan el derecho de propiedad”

La lógica más aplastante y una deliciosa falta de autocensura caracterizan a este jurista de cuarenta y siete años. Fundador y primer presidente del Partido Libertario holandés —el primero que se constituyó a este lado del Atlántico, ya en 1993—, Manders ha trabajado toda su vida por las ideas de la Libertad. Pero lo que le diferencia de tantos otros contrapolíticos libertarios es que, además, ha dedicado también su vida profesional a defender en la práctica la libertad de sus conciudadanos. Primero se ganó la vida asesorando a los jóvenes sobre cómo evitar ese secuestro legal absolutamente repulsivo y sexista que es el servicio militar orbligatorio. No logró que se aboliera formalmente, pero sí contribuyó a su suspensión, que dura ya más de veinte años. Desde entonces, Manders se orientó a ayudar a la gente común, a las pymes y particulares, a establecer dentro de la legalidad los mecanismos necesarios para defenderse de las dentelladas del fisco.

Los impuestos más abusivos asolan desde hace seis o siete décadas a todo el Norte del continente. Aunque Holanda tenga fama de refugio fiscal, no lo es en absoluto para sus propios ciudadanos y residentes, sometidos a un expolio tributario que, como ocurre en todas partes, pesa sobre los pequeños empresarios pero no sobre las grandes corporaciones, cuya tributación efectiva es siempre muchos puntos inferior. Gracias al Colegio de Juristas de La Haya, dirigido por Manders, más de seis mil pequeños y medianos empresarios tuvieron acceso, a lo largo de los años, a unos servicios muy sofisticados de planificación fiscal nacional e internacional. Las estrategias de elusión, enteramente conformes a la legislación, se encontraban a la altura de las utilizadas por las multinacionales entrelazadas con el poder político.

Manders: “El término correcto para referirse a la toma de tu propiedad bajo la amenaza del uso de la fuerza es el término robo, y eso es lo que hace el Estado”

Cuando conocí a Manders, durante el congreso del Partido Libertario celebrado en Utrecht en 2013, me comentó la injusticia de que algunos miembros de la familia real holandesa tuvieran estructuras de protección fiscal en el exterior mientras el ciudadano común se veía sometido a una creciente persecución. Ya por entonces, Manders se sabía espiado por la inteligencia holandesa y anticipaba que en cualquier momento podían lanzarse contra él. Holanda es un país modélico en materia de derechos civiles, pero no lo ha sido con él. El sistema le ha utilizado como icono para acabar con la hemorragia tributaria asustando a los pequeños contribuyentes. No mucho tiempo después de aquel congreso, Manders fue detenido en Chipre a petición holandesa, con todo lujo de fuegos artificiales, y encerrado sin garantías durante muchos meses en vulneración del debido proceso. Da igual que se le haya exonerado: el Estado logró lo que buscaba, que era hundirle el negocio y lanzar a la sociedad un aviso para navegantes digno del mismísimo Montoro. Por el camino, Manders ha perdido casi todo lo que tenía, incluída su casa, y ha terminado alojado junto a su familia en una vivienda social. Lo que no ha perdido es su prestigio como máximo experto europeo en materia de elusión legal de impuestos. Y por eso el parlamento holandés le exigió el otro día participar en la comisión y le tuvo una hora y media disertando sobre despachos panameños y demás.

Manders: “si no pagas, el Estado viene a saquear tu casa y si te resistes físicamente te tratará como a un criminal. Incluso puede enjaularte durante años como a un animal por no declarar”

Repugna ver a la diputada podemita decirle a la cara que debería estar agradecido porque, como hay impuestos, el Estado le ha facilitado una vivienda social y sus hijos van a la escuela. Manders habría podido estallar de ira pero le respondió con toda dignidad que esa vivienda se la han asignado tras quitarle la suya, y que eso se parece a lo que hacía la Alemania comunista cuando obligaba a los ciudadanos a quedarse en el país porque el Estado había “invertido” en su educación.

“De la misma manera que veía el servicio militar obligatorio como una gran injusticia, como una imposición de trabajos forzados a la población, creo que los impuestos constituyen una violación del derecho de propiedad”, declaró Manders en el parlamento, asegurando que todos tenemos el derecho a disfrutar del producto íntegro de nuestro trabajo o negocio, y que durante miles de años los impuestos se emplearon para enriquecer a reyes y nobles. “Después —explicó— se comenzó a dar a los ciudadanos ciertos servicios y ayudas para tratar así de legitimar la imposición fiscal, pero no se ha legitimado nada de nada.

Ya era hora de que se escucharan estas palabras en sede parlamentaria. Una férrea coalición estatista de todos los colores políticos impide la presencia habitual de estas ideas. Por ahora

El término correcto para referirse a la toma de tu propiedad bajo la amenaza del uso de la fuerza, sin que estés negándote a compensar por un daño ocasionado ni estés violando un contrato voluntariamente acordado, es el término robo, y eso es lo que hace el Estado: si no pagas viene a saquear tu casa y si te resistes físicamente te tratará como a un criminal. Incluso puede enjaularte durante años como a un animal por no presentar tu declaración”. Ya era hora de que se escucharan palabras como estas en sede parlamentaria, y qué bien se comprende por qué una férrea coalición estatista de todos los colores políticos impide la presencia habitual de estas ideas, vetando en todos los medios y foros posibles al libertarismo para que no se le conozca y no obtenga representación. Por ahora.


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