La tribuna de Juan Pina

Si no fuera por Cristóbal…

El miércoles 1 de julio, el ciudadano medio español celebró su día de liberación fiscal. Es decir, si plasmamos en el calendario su carga tributaria, esa fue la fecha en la que por fin terminó de pagarla, según el cálculo que realiza anualmente el think tankCivismo bajo la rigurosa dirección de Cristina Berechet. Hasta entonces, desde el ya lejano 1 de enero, ese ciudadano medio había trabajado sólo para costear el Estado, recibiendo a cambio ciertos servicios pero sin poder escoger cuáles ni negociar aspecto alguno de los mismos, y sin una vinculación clara entre ese retorno y la contribución realizada. Esta fecha es la media general, y se atrasa bastante a nada que uno viva en una gran ciudad o tenga un puesto de cierta responsabilidad. De mando intermedio para arriba, cualquiera que consulte su propio día de liberación fiscal utilizando la calculadora de Civismo descubrirá con disgusto que su fecha personal es aún peor.

Ciento ochenta y dos días de trabajo gratuito y forzoso para el Estado equivalen nada menos que a cuatro veces y media el tiempo que los antiguos siervos medievales dedicaban a trabajar para sus señores feudales

Pero quedémonos con el ciudadano medio. Parecería razonable esperar que rechazara indignado semejante nivel de servidumbre. Ciento ochenta y dos días de trabajo gratuito y forzoso para el Estado equivalen nada menos que a cuatro veces y media el tiempo que los antiguos siervos medievales dedicaban a trabajar para sus señores feudales a cambio de “protección”. El diezmo medieval, como su nombre indica, era la décima parte de lo producido. Hoy al súbdito medio se le exige en España la mitad de la riqueza que produce, y para hacerle la envolvente se le abruma con una “protección” mucho más sofisticada. Por cierto que el argumento de la “protección” es también el habitual de las mafias rompepiernas que compiten con los Estados en el negocio de la extorsión, demostrando que la principal diferencia entre aquéllas y éstos es, simplemente, el tamaño. Hoy esa “protección” estatal incluye en apariencia todo lo imaginable: todo un socialdemócrata cuerno de la falsa abundancia destinado a enmascarar el salvaje expolio tributario que sufren los ciudadanos y, cómo no, el endeudamiento insostenible al que les somete el gobierno. Y sin embargo, no se produce en la sociedad civil un rechazo generalizado. Somos prácticamente el único país europeo sin una fuerte asociación de contribuyentes. No cuestiona el expolio ni siquiera la oposición parlamentaria. Tan sólo el Partido Libertario ha salido este fin de semana a las calles de catorce ciudades para denunciar el saqueo estatal ante las oficinas de Hacienda. El estatismo ha logrado anestesiar a la sociedad todavía más que en otros países de nuestro entorno europeo.

La campaña de manipulación goebbelsiana que perpetra todos los años la Agencia Tributaria, coincidiendo con el periodo de pago “voluntario” de la mordida estatal, ha sido particularmente repulsiva en 2015

La campaña de manipulación goebbelsiana que perpetra todos los años la Agencia Tributaria, coincidiendo con el periodo de pago “voluntario” de la mordida estatal, ha sido particularmente repulsiva en 2015. Es la guinda amarga con la que Cristóbal Montoro culmina una legislatura en la que ha apretado hasta la asfixia el cuello de los contribuyentes: tres puntos más de IVA, tasas y tributos nuevos que demuestran una creatividad tan exuberante como cruel, un odioso corralito a los pagos en efectivo, más de cincuenta subidas de impuestos en total y una caza de brujas —sobre todo a pymes y autónomos— indigna de una sociedad libre y difícilmente compatible con el Estado de Derecho. ¿”Contribuimos para recibir”? Cristóbal, no seas cínico: vivimos y trabajamos para pagarte lo que nos exiges, ¡no nos vengas encima con propapaganda! El Partido Popular merece una respuesta airada a esa abyecta campaña, parafraseándola para decirle a la gente que “si no fuera por Cristóbal” habríamos podido hacer frente a la recesión con medidas de choque propias de una economía libre, recortando el Estado en lugar de la renta disponible de los ciudadanos; que “si no fuera por Fátima” se habría hecho una reforma laboral de verdad y hoy contratar o autoemplearse sería fácil y barato, por lo que la gente encontraría trabajo en lugar de emigrar o cobrar subsidios; que “si no fuera por Mariano” el ajuste necesario se habría producido por el lado del gasto, sin subir el IVA ni los demás impuestos y sin injustos rescates a entidades bancarias; que “si no fuera por el PP” el día de liberación fiscal habría podido retroceder y, por lo tanto, la libertad de cada persona, en tanto que dueña de la riqueza que genera, habría podido avanzar. Pero el PP, un partido conservador en lo moral y en lo cultural y socialista en lo económico —o sea, liberal en nada—, se ha obstinado en incumplir flagrantemente el mandato de sus electores para continuar y ampliar hasta el paroxismo la obra de Rodríguez Zapatero. Ahora anuncia con gran estruendo el adelanto de una “rebaja” fiscal que apenas compensa algo el ultraje sufrido por los contribuyentes durante esta legislatura.

Aquí lo que pasa es que desde 1978 sólo hemos tenido alternancia entre socialdemócratas estatistas y estatistas socialdemócratas, Josemari incluido

Habrá nostálgicos del aznarismo e incondicionales de la Lideresa que se apresuren a puntualizar que el malo es “este” PP. Pues no. El informe Taxing Wages 2015 de la OCDE —organismo nada sospechoso de veleidades liberales— recoge un dato muy revelador: desde 2000 a 2014, la presión fiscal sobre las rentas del trabajo no ha dejado de crecer en España y lo ha hecho más que en los otros países desarrollados, ya habitara La Moncloa Aznar, Rodríguez Zapatero o Rajoy. El trabajador español representativo de nuestra sufridísima clase media paga hoy más impuestos que su homólogo noruego, danés, luxemburgués, británico… y eso es obra tanto del PSOE como de todo el PP. Aquí lo que pasa es que desde 1978 sólo hemos tenido alternancia entre socialdemócratas estatistas y estatistas socialdemócratas, Josemari incluido.

En fin, feliz liberación fiscal 2015. Disfruta de lo que tengas mientras puedas, porque el Estado de rapiña siempre está al acecho para quitarte hasta el aire que respiras. Y si decides buscar cauces para protegerte del robo, te deseo suerte. Cada céntimo que salves de las fauces estatales terminará beneficiando a la economía, cada céntimo que el Estado te extirpe sólo servirá a los intereses de la voraz élite extractiva que lo dirige y parasita.


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