La tribuna de Juan Pina

Contraprograma

Las facciones del partido único que nos gobierna, desde las tradicionales —roja y azul— hasta las novedosas —morada y naranja—, han presentado ya su programa, que es el mismo de siempre: mucho Estado, poca sociedad civil, fuerte dirigismo cultural, profunda ingeniería social, impuestos confiscatorios, redistribución forzosa y arbitraria del producto de nuestro esfuerzo, y sometimiento a las élites extractivas. La única alternativa a la política colectivista es la contrapolítica libertaria, y este es, muy resumido, su contraprograma:

La contrapolítica pasa por la plena separación de los poderes del Estado, disolviendo el Tribunal Constitucional, el CGPJ, el Defensor del Pueblo y el Consejo de Estado, independizando la fiscalía del Ejecutivo y liberalizando registros y notariado. Separaremos el Legislativo del Ejecutivo haciendo que los parlamentarios sean elegidos de forma directa y personal por los electores, sin avales ni umbrales. Haremos que los partidos se financien con aportaciones voluntarias, no con el dinero de tus impuestos.

Los contrapolíticos pensamos que la sanidad o las pensiones son demasiado importantes para confiárselas al Estado, y haremos contrapolítica para devolvérselas a la sociedad civil

Los políticos ansían regentar un Estado grande y poderoso, y para ello monopolizan los servicios. Los contrapolíticos pensamos que la sanidad o las pensiones son demasiado importantes para confiárselas al Estado, y haremos contrapolítica para devolvérselas a la sociedad civil. Promoveremos especialmente la libertad educativa, para que cada centro decida su ideario, currículo y lenguas vehiculares, y devolveremos la educación a la sociedad civil privatizando las escuelas e implantando el cheque escolar para los niveles más bajos de renta, además de legalizar el homeschooling.

Los políticos invaden tu ámbito de decisión bioética. Los contrapolíticos ofrecemos libertad plena, legalizando por ejemplo la donación mitocondrial, el suicidio asistido en circunstancias terminales, la elección genética en los procesos de fertilización, o la maternidad subrogada. Haremos que la custodia compartida sea la opción por defecto salvo decisión judicial. Despenalizaremos y normalizaremos la prostitución, y pondremos fin al prohibicionismo en materia de drogas. Los políticos quieren controlar Internet, espiar tus comunicaciones y restringir tus derechos civiles, y los contrapolíticos defendemos la máxima Libertad tanto en la red como en la calle. La contrapolítica te devolverá también tu derecho a defenderte.

Mientras los políticos pelean por territorios esgrimiendo sus diversos mitos nacionales, los contrapolíticos apostamos por un sistema federal de fuerte competencia interterritorial, sobre todo en materia de fiscalidad. El contraprograma libertario prevé una política exterior no injerencista, basada en la neutralidad activa y en una defensa estrictamente territorial.

Los políticos son ingenieros sociales y culturales natos, y utilizan el Estado para impulsar unos u otros valores mediante las subvenciones. Los contrapolíticos exigimos la neutralidad ideológica del Estado y sustituiremos las subvenciones culturales por sistemas de mecenazgo privado deducible. Además aboliremos la adscripción obligatoria a entidades de gestión de derechos, como también a colegios profesionales.

La política se basa en el control de los medios de comunicación, y la contrapolítica lo impedirá acabando con las subvenciones a medios privados, la asignación estatal de frecuencias, la publicidad institucional y la titularidad estatal de radios y televisiones, que privatizaremos de forma inmediata.

Los políticos debaten ahora qué hacer con la brutal cuota de autónomos y con las trabas a la pyme, pero los contrapolíticos libertarios tenemos muy claro que los autónomos no deben pagar ninguna cuota por el mero hecho de serlo, y que las pymes son la base de nuestra economía.

A los políticos les asusta el consumo colaborativo, el crowdfunding o las monedas virtuales. Los contrapolíticos libertarios llevamos en nuestro ADN el pleno respeto sin injerencias a todos estos desarrollos, y también restauraremos el IVA del país vendedor en las transacciones de e-commerce. El Partido Popular ha restringido los pagos en efectivo, y los contrapolíticos restauraremos esa libertad perdida. Defenderemos la privacidad financiera, el secreto bancario y el derecho al anonimato de las transacciones. El PP ha dañado gravísimamente la generación privada de energía para autoconsumo, y los contrapolíticos liberalizaremos esa actividad.

El contraprograma libertario es muy claro en materia tributaria. Simplificación inmediata y posterior eliminación de los impuestos especiales, y particularmente en suministro energético y combustibles. Abolición inmediata de Sucesiones, Donaciones y Patrimonio. Aplicación del Plan 10: reducción de IVA, Sociedades e IRPF al 10% a lo largo de la primera legislatura, y al 5% entre la segunda y como mucho la tercera, procediendo finalmente, a la mayor brevedad posible, a la eliminación de Sociedades e IRPF. Entre tanto se habrán ido privatizando los servicios y se habrá ido reduciendo las administraciones públicas, hasta llegar a un Estado mínimo que en el largo plazo se sostendrá únicamente con un IVA de, como máximo, el 5%. Los contrapolíticos incorporaremos a la Constitución estas garantías tributarias y afianzaremos el derecho fundamental e inalienable a la propiedad.

El voto útil de cuantos desean menos Estado y más Libertad es aquel que contribuye al avance de estas ideas y fortalece al movimiento social y político que las representa

Acabaremos con el curso monetario forzoso y combatiremos en nuestra contrapolítica exterior el sistema de banca central y organismos monetarios multilaterales, así como la calificación forzosa de deuda, y si la vía diplomática no prospera terminaremos desanclándonos del mismo. Se liberalizará plenamente el sector financiero y se cerrará el Banco de España. Se reconocerá legalmente las transacciones en cualquier cibermoneda. Aboliremos las subvenciones y prohibiremos constitucionalmente los rescates con dinero público. Venderemos las empresas públicas y subastaremos los terrenos e inmuebles estatales. Los contrapolíticos aboliremos todas las trabas, licencias y permisos posibles en la actividad económica, y procederemos a un completo desarme arancelario unilateral. Reformaremos el marco laboral aboliendo el salario mínimo forzoso e implantando la mochila austriaca por capitalización privada. Una vez concluida la reforma de las pensiones y encaminada la privatización de servicios, aboliremos también las cotizaciones sociales.

En definitiva, el contraprograma electoral de los libertarios es la alternativa de conjunto al sistema colectivista, y articula de forma ordenada y posibilista el fin del Hiperestado. Da igual si somos pocos o muchos. Da igual si en esta fase incipiente se obtiene o no representación, porque da bastante igual también cuál vaya a ser la facción colectivista que nos gobierne en enero. El voto útil de cuantos desean menos Estado y más Libertad es aquel que contribuye al avance de estas ideas y fortalece al movimiento social y político que las representa.


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