La tribuna de Jesús Alfaro

Un poco de buena voluntad

Hay una historieta andaluza que encierra una gran sabiduría. Entra un individuo en un bar y le dice al camarero: ¿tiene Vd., café? a lo que el camarero responde, “Sí señor”. “Pero, ¿café, café?” “Si señor, café, café”. “Pero, ¿café, café, café? A lo que el camarero, derrotado, contesta: “No señor, café, café, café, no tenemos. Es achicoria”. Decía Antonio Gala que no hay nadie que aguante tres golpes semejantes.

Los ataques a los líderes de Podemos se han concentrado por parte de la derecha, en su catadura moral y su comportamiento personal. A mí me gusta meterme con sus propuestas para organizar la vida social. Discrepo tanto y en tantos temas, que tengo de sobra. Creo, sin embargo, que es indecente y contraproducente criticarlos por su estilo de vida personal e incluso porque hayan infringido las reglas cuyo cumplimiento exigen a los demás políticos en su vida privada. 

Es indecente comparar a un alcalde o consejero de una Comunidad Autónoma que se queda con el dinero destinado a los pobres o a las obras públicas con alguien que paga en negro a un colaborador ocasionalmente

Me refiero, por ejemplo, a la casita prefabricada de Pablo Iglesias; al contrato de Errejón (lo grave no es que Errejón cobrara eso, lo grave es que la Junta de Andalucía diera 200.000 € para estudiar semejante idiotez) o a los pagos en negro de La Tuerka. Ni Pablo Iglesias ni Errejón son unos corruptos comparables a Fabra o a Jaume Matas. Y esta manía de nuestros políticos y algunos de nuestros medios de comunicación (me refiero a Canal13 y a la COPE) de insistir en esta equiparación es, como digo, indecente y contraproducente.

Indecente porque si subimos el estándar de conducta que exigimos a nuestros políticos hasta el cumplimiento estricto de la legalidad en todos los aspectos de su vida, aquí no se salva más que Bergoglio. Y es profundamente indecente meter en el mismo saco al que tiene multas de tráfico por exceso de velocidad y al que ha estrellado su coche contra un escaparate para robar por el método del “alunizaje”. Es indecente comparar a un alcalde o consejero de una Comunidad Autónoma que se queda con el dinero destinado a los pobres o a las obras públicas con alguien que paga en negro a un colaborador ocasionalmente

Y, contraproducente, porque tal equiparación tiene un efecto criminógeno y desalentador. Criminógeno porque si ya te van a considerar un corrupto porque no tengas legalizada una casa prefabricada que lleva ahí, a ciencia y paciencia del Ayuntamiento, más de diez años, tal vez tengas menos escrúpulos para sobornar al concejal para que te la legalice o, directamente, quedarte con el dinero público que te han encargado administrar. Y desalentador para las personas decentes que querrían dedicarse a la política pero que no son tan santos como Bergoglio. 

El PP no puede regenerarse porque, incluso entre esos militantes que Rajoy considera decentes, no abundan los santos. Y muchos de la cúpula han tenido, como todo hijo de vecino, conductas reprochables. Eso no los convierte en unos corruptos y si no los consideramos decentes, a pesar de esos “pecados”, no les induciremos a destapar a los verdaderamente corruptos y a no volver a caer en la tentación.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba