La tribuna de Jesús Alfaro

Políticos contra Mercados

El libro de John Müller, Leones contra dioses es un ejemplo de trabajo bien hecho. El periodista de El Mundo ha trabajado duro para que sus lectores no tengan que hacerlo. No se lo ha puesto fácil a sí mismo – como muchos de los que escriben libros pegados a la actualidad – ni le ha dado forma de entrevistas, recopilación de artículos previos, o collage hecho a base de distintos géneros literarios. Nos lo ha puesto fácil a los lectores. Es una narración cerrada, limpia, elaborada, pensada, con “bibliografía” periodística y técnica en dosis adecuadas. El libro cuenta, a medias entre lo lineal-histórico y lo temático, lo que pasó en los años en que vivimos con una prima de riesgo que puso a España al borde del rescate (2010-2013). Al ser éstos muy próximos en el tiempo, parecería que se trata de releer lo que uno ya sabe. Pero no es así. Es lo que pasa cuando alguien trabaja para que sus lectores no trabajen. Tienen gran valor las explicaciones sobre la consolidación fiscal y cómo se ha hecho, de verdad, el ajuste (a base de subirnos los impuestos y no a base de reducir el gasto público), aunque haya predominado el eslogan de la austeridad.

Su tesis – explicada en el subtítulo – es que Rajoy y Monti lograron convencer a Alemania para que el BCE convenciera a los mercados de que el euro no se iba a romper y, por tanto, que tanto España como Italia devolverían sus préstamos en euros. A partir de ahí y de la famosa frase de Draghi, la prima de riesgo, la diferencia entre lo que los acreedores exigían por prestar dinero a España y hacerlo a Alemania, se fue reduciendo hasta – casi – la insignificancia actual. Hasta entonces, la prima aumentaba conforme ocurrían “cosas” que indicaban, o bien que podía haber reestructuración de la deuda pública de algún país – como la hubo con Grecia cuyos acreedores privados recibieron la mitad de lo que habían prestado y como la hubo con Chipre, en cuyo rescate bancario no se devolvió todo el dinero a los depositantes – o bien que algún país podía salir del euro y, por tanto, devolver sus préstamos en una moneda distinta de éste, moneda, naturalmente, mucho menos valiosa que el euro, lo que provocaba automáticamente el aumento de la prima de riesgo del país amenazado con salir del euro.

La pregunta, en este punto, es –dice Müller– si nos hubiera convenido más el rescate. Hay razones para pensar que el rescate habría sido algo bueno para España

Müller narra con claridad cómo lidió el Gobierno con la prima de riesgo, la disputa entre el Bundesbank y el BCE, entre Alemania y los países del Sur de Europa sobre los poderes del Banco Central y, sin contar detalles que fueran completamente ignorados, la narración se vuelve casi novelesca en muchos pasos. Creo que compone dos buenos retratos de Zapatero y de Rajoy. Trata a todos los “personajes” con respeto y sólo De Guindos sale bien parado. Es muy duro con Zapatero al que reconoce como más importante aportación la reforma del art. 135 CE y  la parte dedicada a la última fase del gobierno de Zapatero es la más literaria e interesante. Lo que dice de Rajoy me cuadra con lo que dicen algunos del PP acerca de que el tema de la corrupción ha ocultado la gran labor hecha por Rajoy para evitar el rescate y cómo su indecisión – no pedir el rescate no fue una decisión activa sino más bien un “por ahora, no” – evitó consecuencias muy graves. Müller elogia la reforma financiera y, en menor medida, la recuperación de la vigilancia sobre las finanzas autonómicas que el PSOE, en otro gesto de frivolidad del gobierno de Zapatero, había dejado descontroladas.

La pregunta, en este punto, es – dice Müller – si nos hubiera convenido más el rescate. Hay razones para pensar que el rescate habría sido algo bueno para España. Tal conclusión solo puede basarse en el pesimismo: España no se reformará por sí sola. Müller parece pensar eso cuando dice en el subtítulo que, al derrotar a la prima de riesgo, “los políticos… perdieron la oportunidad de modernizar España”. Lo que significa un rescate es, básicamente, que te prestan todo el dinero que los mercados no te quieren prestar, por tanto, te prestan mucho dinero en buenas condiciones, pero, a la vez, te imponen muchas reglas de conducta. Te dicen lo que tienes que hacer y lo que no puedes hacer. En términos estrictos, recibir un préstamo semejante reduce la libertad de decisión de los políticos nacionales, regionales y locales. Se dice, como estamos oyendo ahora respecto de Grecia, que se acaba con la soberanía del país y sus ciudadanos ya no votan libremente. Hacen lo que dice la “troika”. Pero un plan con las condiciones para recibir el dinero tiene enormes ventajas: la gente sabe qué es lo que se pide; lo que se pide, normalmente, está comprobado que “funciona” y corrige desequilibrios graves y mejora la estructura institucional del país y, tras la experiencia del sector bancario (el Memorandum de Entendimiento obligó a España a hacer algunas de las reformas más profundas de nuestra Historia reciente), no había por qué ser pesimistas respecto de la bondad de tales reformas para todo el sector público español, como lo demuestra el caso de Irlanda que podría recuperar todas las ayudas dadas a la banca. El riesgo – destacado hace años por Pettis – es que se produjera una rebelión social en España, un país grande, porque los ciudadanos no estuvieran dispuestos a resolver sus problemas seculares en los pocos años que está en vigor un programa de ese tipo.

A los que pensamos que la derecha española no tiene incentivos para reformar institucionalmente España (me refiero, básicamente, a la selección de todos los cargos de libre designación y personal de instituciones independientes) y que la ignorancia económica y escasa capacidad de gestión (PSOE) y la estulticia de la izquierda (IU/Podemos) no encuentran parangón, desde luego, en ningún país del G-20, se nos puede acusar de tecnocráticos. Y es cierto que Alemania no es inocente en la crisis de los países mediterráneos. Pero el problema quizá esté en que Müller tenga razón pero no suficiente razón. Porque el problema de Europa no es España. De los PIGS, España es el único país que tiene un Estado capaz de reformarse. Ni Grecia ni Italia parecen capaces de convertirse en Estados modernos y Alemania hará bien en no permitir el jubileo de la deuda pública hasta que las reformas estén en marcha. La única predicción optimista es que, en algún momento en la próxima década, Alemania vuelva a forzar la reforma de los países católicos como hizo en el siglo XVI. Esta vez, a través de la Unión Europea y el euro.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba