La tribuna de Gabriela Bustelo

El robo de la furia española

Si había algo que los españoles nos habíamos ganado a pulso era la furia. Si había algo que hace apenas un mes considerábamos legítimamente nuestro quienes hasta ahora hemos votado ingenuamente a los políticos nacionales era la furia. Tras 40 años de dictadura franquista y 40 años de pseudo-democracia, los españoles por fin habíamos reaccionado con una rabia hasta ahora desconocida, que había servido como nexo de unión entre los partidarios de todas las tendencias políticas. Pero al iniciarse la campaña de las elecciones municipales del 24 de mayo, los políticos –¡precisamente los causantes de la indignación!– se han apropiado de nuestra furia, dejándonos desprovistos de ese sentimiento legítimo que a menudo va acompañado de una extraordinaria lucidez.

Desconcertados ante ese expolio de nuestra indignación, resignados de nuevo a nuestro papel de ovejas trasquiladas, estamos soportando con un estoicismo una campaña por momentos ridícula

La pintoresca headhunter

Desconcertados ante ese expolio de nuestra indignación, resignados de nuevo a nuestro papel de ovejas trasquiladas, estamos soportando con un estoicismo una campaña por momentos ridícula y que ha conseguido desviar la atención del protagonista más siniestro de estas elecciones: la corrupción. Pero repasemos lo que esconde algunos candidatos tras su furibunda palabrería electorera. Esperanza Aguirre, candidata a la alcaldía de Madrid por el Partido Popular, tiene un programa que va desde la bajada de impuestos hasta la promesa de llenar de árboles la Puerta del Sol. Acaba de saberse que su sueldo como headhunter en la empresa Seeliger & Conde es de 369.000 euros anuales. Lo que cabe preguntarse es cómo una líder política que formó lo que podríamos llamar el “Equipo A de la Corrupción” en la Comunidad de Madrid ha sido contratada con un sueldo astronómico por su ojo clínico para cazar talentos.

Empleo, prosperidad y naumaquias

Antonio Miguel Carmona, que promete empleo, prosperidad y naumaquias en el estanque del Retiro, aseguraba en abril de este año que los socialistas españoles son los padres de la honradez y la dignidad, porque siempre han logrado poner a la pobreza y la iniquidad de rodillas. Desde Filesa hasta los EREs, el PSOE ha protagonizado decenas de casos de corrupción con miles de millones de euros desaparecidos. Manuela Carmena, que se presenta por la marca Ahora Madrid en coalición con Podemos, cuyo programa incluye el impago general de deuda pública, hipotecas, facturas y alquileres, fue abogada laboralista durante años, pero no socorrió a los empleados de su marido Eduardo Leira, que dejó de pagarles en 2010, declarándose insolvente mientras ponía todos sus bienes a nombre de su esposa, dueña entre otras cosas de una vivienda valorada en un millón de euros y varias fincas en el municipio segoviano de El Espinar. Begoña Villacís, abogada que se presenta a la alcaldía de la capital por Ciudadanos, promete apoyar a los autónomos, fomentar el autoempleo, asegurar un sistema de ingresos mínimos y establecer un límite máximo de habitabilidad. A sus 37 años no tiene sombras en el currículum, aunque su partido haya tenido que deshacerse de algunos candidatos sospechosos.

Fiel a su excentricidad antológica, España ha aguantado durante casi cuatro décadas sin castigar en las urnas la corrupción

Un país indignado en las encuestas

Fiel a su excentricidad antológica, España ha aguantado durante casi cuatro décadas sin castigar en las urnas la corrupción. La indignación –que en un principio abanderaron unos pocos miles de jóvenes acampados en esa Puerta del Sol que Aguirre quiere llenar de árboles– ya no pertenece a la juventud española de uno u otro signo político, sino a la gran mayoría del país, al menos en las encuestas. El descrédito de la política, generalizado en Occidente, azota con fuerza a los partidos tradicionales españoles. Nos enfrentamos este año a la difícil sustitución de un sistema ya finiquitado. Resultaría cómico si no fuese trágico que candidatos como Aguirre y Carmona, tan próximos en ideología y programa a los políticos corruptos de sus respectivos partidos, pretendan librarse a golpe de frases ocurrentes del currículum defectuoso que arrastran ambos.

Se admiten apuestas

Mientras en toda España están quitando el polvo a esas urnas donde hasta ahora se ha votado a los partidos corruptos, la incógnita del resultado persiste, hasta tal punto que Paf, una casa de apuestas abierta desde 1966 en Aland, Finlandia ofrece un abanico diverso de apuestas sobre las elecciones municipales y autonómicas en España. Para la alcaldía de Madrid la candidata favorita es Aguirre, cuya victoria se pagará a 1,33 el euro apostado. En segundo lugar, aunque varios sondeos le relegan a un tercer puesto en la capital, está el socialista Antonio Carmona que, en caso de gobernar (pactando previsiblemente con la plataforma Ahora Madrid), haría ganar a los apostantes 3 euros por cada euro jugado. Igualada con él va de momento Manuela Carmena, cuya victoria está también en 3 a 1. Los últimos puestos serían para David Ortega de UPyD, cuyo triunfo se pagaría a 8 euros el euro jugado y para Begoña Villacís de Ciudadanos, a mucha distancia por debajo de él. En caso de salir elegida, la Ciudadana haría ganar dinero a sus partidarios, pues cotiza a 26 euros por cada euro jugado. En la Comunidad de Madrid la favorita es Cristina Cifuentes (PP). Si gana, sus apostantes ganarán apenas 1,16 euros por cada euro jugado, 17 céntimos menos que la victoria de Aguirre en la capital. El segundo puesto es para el socialista Ángel Gabilondo, tasado en 4,50 euros por euro jugado. Por debajo de él están José Manuel López de Podemos a 6 euros, Ignacio Aguado de Ciudadanos a 8 euros, Luis García Montero de IU a 31 euros y Ramón Marcos de UPyD, que haría ganar 51 eurazos por cada euro apostado.

La furia silenciosa que hemos sentido durante tantos años ha estallado en 2015 como un sentimiento común

¿Castigará España por fin a la corrupción?

Estas elecciones nos han devuelto la fe en la democracia a quienes la habíamos perdido en España. La furia silenciosa que hemos sentido durante tantos años ha estallado en 2015 como un sentimiento común a muchos miles de españoles. El siguiente paso lógico es el de un contundente castigo a la corrupción. De nosotros depende –y no podemos dejar pasar esta ocasión histórica– que España llegue a ser por fin una verdadera democracia.


Imagen: La batallas de Valdepeñas (1808)


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