La tribuna de Gabriela Bustelo

La negociación de la verdad

Todos creemos tener una serie de ideas que conforman nuestra mentalidad, pero son muy escasas las nociones a las que llegamos por cuenta propia. La mayor parte de las imágenes que tenemos en la cabeza proceden de los medios de comunicación, que nos “venden” la realidad a través de la televisión y la prensa. Los medios parecen aportarnos información de un modo desinteresado, pero de hecho son una guía que va modelando nuestro devenir diario. Dado que nuestras vidas son cada vez más caóticas y fragmentadas, el formato ordenado de los telediarios y los periódicos les confiere un plus de verosimilitud que los medios de comunicación saben aprovechar. 

Aunque los medios deberían aportarnos una información aséptica que nos ayude a liberarnos de los prejuicios y los estereotipos, las cadenas nos sueltan un chorreo de datos “maquillados” o “cocinados”

Ideologización y confusión

Paradójicamente, aunque los medios deberían aportarnos una información aséptica que nos ayude a liberarnos de los prejuicios y los estereotipos, las cadenas nos sueltan un chorreo de datos “maquillados” o “cocinados”, dependiendo de la ideología de sus propietarios. Sumemos a esto otra paradoja peligrosa: en un país libre la oferta informativa es tan descomunal que el ciudadano no está, como pudiera parecer, más informado que nunca, sino todo lo contrario, más desinformado que nunca.

La prensa interpretativa

A principios del siglo XX un par de periodistas pioneros, preocupados por la incapacidad de la ciudadanía para mantenerse informada, decidieron fundar una revista dedicada a lo que se ha llamado la “prensa interpretativa”. Los dos hombres eran Henry Luce y Briton Hadden. La revista era Time, que salió a la calle en 1923 y sigue vendiéndose en los quioscos del mundo entero. Sus portadas dan la vuelta al mundo, como la que en marzo coronó irónicamente a Hillary Clinton con los “cuernos” subliminales que otorga la revista a ciertos personajes públicos. La fórmula Luce-Hadden, imitada hasta la saciedad, ha sido un éxito rotundo. Su premisa consiste en la noción de que el constante flujo de información se puede ordenar y explicar para que resulte más asequible. De ahí la diferencia entre el llamado periodismo informativo y el periodismo interpretativo o de opinión, que oficialmente nació entonces. 

En su libro La élite del poder, Wright Mills habla de la importancia de los grupos con capacidad de veto, entre los cuales está la prensa

¿El poder de las masas?

Cuatro décadas después de la aparición de Time, el polémico sociólogo estadounidense Wright Mills aseguró que Ortega y Gasset se equivocaba al proclamar el creciente poder de las masas. “En la vida política, la influencia de las colectividades independientes no hace sino disminuir”, avisaba con preocupación. En su libro La élite del poder, Wright Mills habla de la importancia de los grupos con capacidad de veto, entre los cuales está la prensa. Según él, los medios aportan al ciudadano lo siguiente: 1) Una identidad, al explicarle quién es; 2) Unas aspiraciones, al explicarle lo que puede llegar a ser; 3) Un proyecto, al ofrecerle los métodos por los que puede alcanzar su meta; 4) Una alternativa, al darle la posibilidad de ser lo que no es. 

El branding de España

España ha cobrado con la crisis y la regeneración política tal protagonismo mundial que raro es el día en que no salimos en las portadas extranjeras. Conviene recordar que la Marca España la hacemos (o deshacemos) entre todos, pero la imagen de España la construye la prensa internacional, que lleva décadas hablando de este país como uno de los más corruptos de Occidente. La estabilidad política –imprescindible para atraer la inversión– no puede lograrse en dos tardes. Ha de ser una labor conjunta entre la clase política, los medios de comunicación y, por supuesto, qué duda cabe, el electorado, que es España. 

La diferencia crucial entre Ciudadanos y Podemos es que el primero propugna la regeneración dentro del sistema, mientras que el segundo se está infiltrando en el sistema con intención de dinamitarlo

Emergentes 1 / Tradicionales 0

Pese a que muchos no logren entenderlo aún, la entereza de Albert Rivera al aplicar su política anticorrupción está dando sus primeros frutos. La imputación de Lucía Figar puede ser injusta, pero en tanto que es una realidad, Ciudadanos debe respetarla dentro del Estado de Derecho actual. La judicatura española está contaminada desde que Felipe González impuso en 1985 la Ley Orgánica del Poder Judicial que politizó –también– el tercer estamento del poder. La diferencia crucial entre Ciudadanos y Podemos es que el primero propugna la regeneración dentro del sistema, mientras que el segundo se está infiltrando en el sistema con intención de dinamitarlo.

España versus La Verdad

La prensa española debe apearse de la frivolidad sectaria y contar las cosas como son, porque nos jugamos que España se convierta en un país occidental serio o progresar en la deriva hacia ese corrupto país bananero que tanto parece divertir a los irresponsables que lo amparan desde arriba. Durante estos días de pactos poselectorales se está negociando algo más sencillo de lo que parece. En el siglo XXI y en un país donde el engaño es consustancial, lo revolucionario no es mentir para dinamitar el sistema, sino hacer eso que en España requiere un valor casi sobrehumano: decir la verdad y respetar la ley.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba