La tribuna de Gabriela Bustelo

La leyenda del santo maltratador

Si un guionista de cine escribiera una trama protagonizada por un político apuesto y triunfador ‒representante de su partido en el Parlamento Europeo, ex Ministro de Justicia e impulsor de una ley para defender a las mujeres del maltrato‒, pero con un alter ego dado a la infidelidad y la violencia doméstica ‒con escenas sórdidas presenciadas a menudo por sus hijos gemelos de cinco años‒, es probable que el productor se lo pensara a la hora de poner dinero para producir la película, pues sería un thriller psicológico tipo Tele5 y Antena3.

A esta trama de culebrón de sobremesa no le falta detalle, ya que López Aguilar es un político aforado cuya inmunidad impide detenerle salvo en caso de flagrante delito

Políticos inmunes a la Justicia

Pero resulta que no es un guión de cine, sino la vida real del europarlamentario socialista Juan Fernando López Aguilar, cuya tétrica doble vida jamás se habría hecho pública de no ser por un incendio fortuito que precisó la intervención de la policía. A esta trama de culebrón de sobremesa no le falta detalle, ya que López Aguilar es un político aforado cuya inmunidad impide detenerle salvo en caso de flagrante delito, ni inculparle o procesarle sin previa autorización del Parlamento Europeo, en cuyo caso tiene derecho a ser juzgado por un tribunal distinto al que correspondería a un ciudadano normal.

¿Dónde están las feministas españolas?

Desde el lunes 6 de abril en que se dieron a conocer los hechos, los medios y las redes sociales españolas dedicaron buena parte de su atención a este asunto, al tiempo que se escuchaba un sonoro silencio por parte de los y las principales líderes del país. Salvo Pedro Sánchez ‒cuyo partido anda buscando señas de identidad de cara a las elecciones‒ y el presidente Rajoy ‒que el miércoles emitió un lacónico “Hay salida, no estáis solas”‒, ni Susana Díaz ni las líderes del PP, habitualmente tan locuaces todas ellas respecto a sus paranoias e intrigas profesionales, sintieron necesidad alguna de pronunciarse sobre este tema. En cuanto a las aguerridas feministas españolas, tuvimos que conformarnos con el tuit de la socialista Beatriz Talegón que, curiosamente, apoya al supuesto maltratador: “Todo mi apoyo a quien es un referente. Duele ver como algunos piensan que todo vale para cargarse a un genio”.  

El Tribunal Popular de Internet

Conforme iban pasando las horas y hasta el momento actual, se ha ido multiplicando en la prensa, los digitales y las redes sociales una versión espuria de los hechos que incluye una denuncia falsa interpuesta por Natalia de la Nuez ‒esposa de López Aguilar en trámites de divorcio‒ para acabar por pura crueldad con la carrera profesional, la fortuna y la fama de Juan Fernando López Aguilar, fulminado también en esta quimera mediática como autor de una Ley de Violencia de Género que llevaría una década animando a las mujeres españolas a convertirse en vampiras a la caza de un hombre a quien poder destruir. Es decir, que el Tribunal Popular de Internet ‒desconocedor de los hechos pero empleando un ensañamiento comparable al adjudicado a los propios culpables‒ no salva a nadie.

Un baremo infalible para juzgar el progreso de un país es el grado de incorporación de sus mujeres a la vida profesional y social. Todos los estados fallidos son sociedades exclusivamente masculinas

Los estados fallidos son masculinos

Un baremo infalible para juzgar el progreso de un país es el grado de incorporación de sus mujeres a la vida profesional y social. Todos los estados fallidos son sociedades exclusivamente masculinas. Si Occidente prevalece hoy sobre el resto de las grandes civilizaciones es por la vigencia de un sistema basado en la descentralización política, la asimilación e integración de la ciencia, el concepto y la defensa de la propiedad, el desarrollo de la medicina y la sanidad pública, el modelo de una sociedad de consumo basada en la ética del trabajo, pero también gracias al papel fundamental de la mujer en todo ese admirable mecanismo. En un mundo ideal esto iría acompañado de un respeto que no contemplaría ‒ni siquiera en una mala película‒ la posibilidad de la violencia. ¿Es esto así?

Cifras, cifras, cifras

Repasemos algunas cifras que publicaba el año pasado The Huffington Post sobre la violencia de género en el país más avanzado de Occidente. En Estados Unidos mueren todos los días 3 mujeres estadounidenses a manos de su compañero sentimental o su ex. En algún momento de su vida 30 millones de ciudadanas de EEUU han sufrido violencia de género. Al año sufren este tipo de maltrato 4.770.000 mujeres. Cada minuto, 20 ciudadanas estadounidenses son víctimas de violencia por parte de un hombre. En cuanto al reparto del maltrato, según el primer medio digital del país es claramente desigual, ya que el 85% de las víctimas son mujeres, frente a un 15% de hombres (la mayoría de ellos homosexuales maltratados por otro hombre).

El factor tabú

Estas cifras espeluznantes han de manejarse con cautela, porque en Occidente, la sociedad más avanzada del planeta, que contempla con horror los asesinatos y violaciones de mujeres en países como Afganistán, Irak, Pakistán, India, Somalia, Mali, Guatemala o Sudán, el maltrato femenino sigue siendo un tabú, tanto en las clases altas como en las bajas. Un informe europeo de 2014 sobre la violencia doméstica reveló que la mitad de la población nórdica dice haber sufrido violencia de género, cosa que podría deberse a que en países como Suecia o Dinamarca las mujeres se sientan más libres para abordar este complicado asunto. A día de hoy, el maltrato está entre las cinco primeras causas de muerte de las mujeres occidentales menores de 50 años.

En estos momentos, en todos los países del mundo, alguna mujer está siendo maltratada por un hombre

El extraño caso López Aguilar

Sin embargo, en el caso que nos ocupa hay una estadística crucial. La Fiscalía General del Estado de España cifra la cantidad de denuncias falsas en menos de un 0,01 por ciento, es decir, un porcentaje raquítico en comparación con el de las denuncias auténticas. Sin embargo, el mito de las denuncias falsas se mantiene intacto. Quienes lo prodigan, sin haber pasado por el trance, deberían plantearse si a una mujer realmente le merece la pena pasar por la terrible experiencia de un juicio que la estigmatiza de por vida y afecta a todo su entorno familiar y social. Esperemos que el caso López Aguilar se resuelva de la manera menos dolorosa posible para todos los implicados. Y si alguna ventaja puede tener el lamentable espectáculo mediático generado en torno a una tragedia familiar como esta, es que una sociedad tan poco abierta como la española se atreva a decir la verdad. En estos momentos, en todos los países del mundo, alguna mujer está siendo maltratada por un hombre.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba