La tribuna de Adrià Pérez Martí

El peligroso IVA de Ciudadanos

Cuando todavía no nos hemos recuperado de la crisis, y después de que el Gobierno del Partido Popular haya logrado la triste e injusta hazaña de subir la recaudación hasta los máximos históricos en IRPF e IVA durante una Gran Recesión, no se entiende que Ciudadanos no quiera reducir sustancialmente los impuestos (y el sobredimensionado e ineficiente gasto público), especialmente considerando el discurso de Albert Rivera de no querer obstaculizar la creación de riqueza para así luego poder distribuirla.

En esta tesitura, es decir, cuando aún no nos hemos recuperado de la gran crisis, está más que justificado exigir –también a un partido socialdemócrata– que se bajen los impuestos, y resaltar los aspectos negativos de su propuesta fiscal más polémica: el IVA.

Plantear tamaña ampliación de las bases imponibles supondría terminar la nefasta faena realizada en este Impuesto por Montoro

El IVA de Ciudadanos

Aunque, a la vista del panorama actual, sorprende positivamente y es de agradecer la reducción de los tipos general y reducido de este Impuesto, tal propuesta se ha visto oscurecida, y con razón, por el incremento del tipo superreducido. Y aún más alarmante resulta la idea de aumentar en un 80% el tipo impositivo de los bienes y servicios gravados actualmente al 10% y que pasarían a tributar al 18%. Dicho de otro modo, con esta propuesta todos los bienes y servicios tributarían al 18% (excepto unos pocos de primera necesidad y el turismo). Plantear tamaña ampliación de las bases imponibles supondría terminar la nefasta faena realizada en este Impuesto por Montoro, incrementando casi al máximo las bases imponibles del IVA y haciéndolas tributar a un tipo muy elevado.

La propuesta fiscal de Ciudadanos se inspira en la propuesta de reforma fiscal para el Reino Unido que coordinó el Premio Nobel de Economía James Mirrlees. Uno de los objetivos del Informe Mirrlees es tratar de uniformizar los impuestos para hacerlos más eficientes y con menos tratamientos fiscales asimétricos. En el caso del IVA se trataría de no distorsionar el gasto de los consumidores. No obstante, la uniformidad no es la panacea. De hecho, cuanto mayores sean los tipos impositivos y la recaudación, la no uniformidad puede ser una vía de escape para el consumidor –y, en general, para el obligado tributario–, para reducir los perjuicios de los impuestos modificando su conducta.

Subir el IVA superreducido es una muestra de que lo importante es recaudar (mejor), no bajar los impuestos

Aun así, la propuesta de Ciudadanos reconoce que la fijación de los tipos en el IVA es una cuestión arbitraria. Y, efectivamente, así lo demuestran cuando proponen que el turismo sea el único servicio no de "primera necesidad" que tribute al 7%. Las razones que esgrimen son que los turistas sí pagan IVA en España y el turismo es un mercado muy competitivo. Pero, ¿qué ocurre, por ejemplo, con los servicios y eventos culturales organizados en España? ¿Y los arrendamientos de inmuebles? ¿Y los transportes de personas y mercancías? Es decir, ¿qué ocurre con todos aquellos servicios cuya prestación material o disfrute se ubique en nuestro país y lleve el correspondiente IVA general? ¿No deben enfrentarse también a la competencia y a la globalización? ¿No merecen el 7%? Obviamente, no tendrán el mismo peso en el PIB que el turismo, pero tampoco tienen el mismo peso en la recaudación. Sin embargo, no parece que en este caso hayan aplicado la misma uniformidad que les ha llevado proponer la elevación de hasta un 75% de IVA a los bienes de primera necesidad (que, por cierto, recaerá principalmente en los consumidores al ser bienes cuya demanda suele ser más inelástica, menos sensible al precio). Subir el IVA superreducido es una muestra de que lo importante es recaudar (mejor), no bajar los impuestos.

El peligro de engrasar la máquina de recaudar

De hecho, la propuesta del IVA de Ciudadanos pretende ser (estáticamente, a corto plazo) neutral a efectos recaudatorios. Una característica muy ortodoxa de la teoría de la imposición que se basa en esa visión estatal de la eficiencia en la que, paradójicamente, se minusvalora la ineficiencia provocada por la propia recaudación.

En este sentido, llama la atención que una de las razones que esgrimen para no proponer la reducción de la recaudación del IVA sea que esta tiene un menor peso en comparación con la media de la Unión Europea. Algo que choca con la idea ya comentada de tratar de crear riqueza para luego redistribuirla, pues la política fiscal no deja de ser una característica más del entorno institucional que se ofrece a la actividad económica, nacional y extranjera.

Que la mayoría de bienes y servicios pasen a ser gravados al 18% es ponérselo más fácil a aquellos políticos que en un futuro quieran subir la recaudación

Con todo, para juzgar esta propuesta no deberíamos despistarnos con sus efectos "neutrales" a corto plazo. Así, la propuesta del IVA de Ciudadanos contiene un peligro mayor a medio plazo. Tratar de uniformizar y ampliar las bases imponibles, haciendo que la mayoría de bienes y servicios pasen a ser gravados al 18% es ponérselo más fácil a aquellos políticos (los mismos o diferentes) que en un futuro quieran subir la recaudación. En este sentido, el coste político de subir el IVA se verá atenuado por un mayor premio recaudatorio si la mayoría de bienes están sujetos al tipo general. Sin olvidar que el político de turno tendrá más fácil colgarse medallas de campeón de la recaudación (como estamos viendo actualmente en reiteradas ocasiones).  

Es más, según la Memoria de Beneficios Fiscales que acompaña a los Presupuestos Generales, o el VAT Revenue Rate (un índice que relaciona la recaudación por IVA con sus ingresos potenciales), se deja de recaudar un 50% por no tener un único tipo impositivo (general) en el IVA. Dicho desde la perspectiva político-recaudatoria, el coste fiscal para el Estado de no gravar todos los bienes o servicios a un único tipo general, como Dinamarca –el deseado modelo de Ciudadanos–, es muy elevado. Este es, sin duda, un caramelo tan apetitoso como peligroso para ser usado por cualquier político que quiera justificar una nueva subida del IVA para recaudar más y más. De hecho, en la propia propuesta de Ciudadanos ya se contempla una subida del IVA para reducir las cotizaciones sociales (una medida que en las últimas ocasiones se ha materializado al final únicamente en lo primero). En el fondo, el IVA es eso, una gran máquina extractora de recursos a la sociedad.

EL IVA no es solo un impuesto sobre el consumo, sino un impuesto sobre las empresas y sobre los trabajadores

Finalmente, el aspecto positivo de tender hacia la imposición sobre el consumo en el sentido de no penalizar tanto el ahorro (fuente importante de la inversión y la actividad económica) no es cristalino porque, en muchas ocasiones, no es solo un impuesto sobre el consumo, sino un impuesto sobre las empresas (que no han logrado trasladar el IVA al consumidor) y sobre los trabajadores (que no serán contratados o se les pagará menos si las empresas se ven diezmadas). 

Concluyendo, aunque después de Montoro una mejora en el sistema fiscal puede parecer mucho más que una mejora, la propuesta de Ciudadanos en lo concerniente al IVA encierra aciertos pero también peligros. 


Imagen: El Recaudador de Impuestos, de Pieter Brueghel el Joven (1620-1640)


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